Aguascalientes
Se pronuncia el Episcopado por un Pacto de Unidad para afrontar problemas de México
El Sol del Centro
17 de noviembre de 2008

Mario Mora

Aguascalientes, Aguascalientes.-Duele en carne propia la situación de un México herido y desencantado por los problemas de inseguridad, secuestros, sobrepoblación en las cárceles, corrupción general, hambre y marginación, desintegración familiar, rezago educativo, ineficacia en la búsqueda y aplicación de la justicia, narcotráfico, violación a los derechos humanos y crimen organizado.

Todo esto pone en evidencia una falla en la conciencia personal y social al momento de reconocer la inalienable dignidad de la persona humana en todas sus fases de desarrollo, así como la falta de valor civil y de denuncia, se subraya entre las conclusiones de la LXXXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, a la que asistió el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, José María de la Torre Martín.

La jerarquía eclesiástica se pronuncia por que el Gobierno Federal, los Gobiernos de los Estados y los partidos políticos lleven a cabo un pacto de unidad en la lucha contra la delincuencia organizada, para erradicar la corrupción de las estructuras del Estado Mexicano, en todos los niveles. Un acuerdo político es más necesario que nunca, ya que los bienes que están en juego no admiten la falta de colaboración solidaria entre todos.

Los obispos con gran alegría y esperanza dialogaron y compartieron conocimientos y experiencias durante varios días con 118 laicos, varones y mujeres, procedentes de 77 diócesis y de algunos organismos nacionales. Se trata de fieles laicos empeñados en la transformación del mundo.

La Asamblea puede ser calificada como históricamente inédita por su temática, por su metodología y por sus participantes. Juntos, obispos y laicos, "hemos logrado profundizar en la naturaleza y trascendencia de los desafíos más relevantes que reclaman la atención de la conciencia cristiana en el ámbito de la política, la economía, la cultura y los medios de comunicación, en esta dramática hora de la vida nacional".

A la luz del Evangelio, de la Carta Pastoral del Episcopado Mexicano, "Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos" y del Documento de Aparecida, se ha reflexionado sobre nuestras responsabilidades y la necesidad de impulsar un nuevo y valiente protagonismo laical.

Los participantes en esta LXXXVI Asamblea Plenaria constataron que vivimos en un auténtico cambio de época que comporta crisis profundas en diversas dimensiones de la vida personal y social, y grandes oportunidades para construir el Reino de Dios. Asimismo, "vemos un buen número de laicos decididos a dar razón y testimonio público de su fe en los diversos ambientes en que viven: matrimonio, familia, trabajo, política, empresarios, cultura, medios de comunicación y defensa organizada de la vida humana".

Otra de las conclusiones es que "aceptamos como una gracia, la sed de Dios de nuestro pueblo, especialmente entre los jóvenes e intelectuales que buscan la manera de establecer un diálogo entre la fe y la razón. Esta realidad nos vuelve a convocar a remar mar adentro con la nueva evangelización".

Los asistentes agradecen la presencia y participación del Presidente Felipe Calderón Hinojosa. "Reconocemos, en todo lo que vale, el enorme esfuerzo del Gobierno Federal en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada en todos los niveles; con la esperanza de que las vidas cegadas en este combate florezcan en frutos de justicia y paz para la nación, y que pronto se logre una mayor coordinación entre las instancias responsables de perseguir el delito e impartir la justicia", se enfatizó.