México
Terminaba el Presidente gira por Jalisco
Organización Editorial Mexicana
5 de noviembre de 2008

Bertha Becerra

Ciudad de México.- Eran las 19:35 de la noche de un día espléndido que culminó con un atardecer de ensueño con pinceladas en todas las tonalidades del fuego. En el cielo estrellado de Atotonilco el Alto, ya brillaba la luna en cuarto menguante, cuando el presidente Felipe Calderón terminaba su gira de trabajo por Jalisco.

Ya se encaminaba hacia el solar donde aterrizaron los helicópteros para dirigirse hacia la Base Aérea Militar número 5, en Zapopan, cuando Aitza Aguilar, la secretaria particular adjunta del presidente Felipe Calderón, le informó del accidente del Lear Jet 45, de la Secretaría de Gobernación, apenas unos minutos antes en la Ciudad de México, donde viajaba el titular de la dependencia Juan Camilo Mouriño Terrazo.

El primer mandatario que de suyo camina de prisa, detuvo el paso por la impresión. Se llevó la mano izquierda a la cara y movió la cabeza en signo de incredulidad. Estaba visiblemente consternado.

Al llegar a la plataforma del Colegio del Aire, rápidamente se despidió del gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez y del general Canovas, comandante de la Quinta Zona Militar y subió al TP-01 Presidente Juárez.

En el trayecto a la Ciudad de México, se informó a la fuente presidencial, que en el Hangar habría conferencia de prensa, posteriormente se corrigió y se dijo que habría un mensaje del primer mandatario.

A las 21:13 ataviado con traje azul marino con discretas rayas, camisa blanca y corbata negra, bajó de la aeronave y se dirigió a la sala de espera, con pasos presurosos.

Ahí, confirmó a los medios de comunicación el deceso del secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño y funcionarios de esa dependencia.

El jefe del Ejecutivo estaba abatido. Estuvo a punto de quebrársele la voz cuando se refirió a Juan Camilo Mouriño y dijo: "...fue uno de mis más cercanos colaboradores y uno de mis mejores y más entrañables amigos..."

El dolor se le reflejaba en el semblante y lo transmitió a todos los presentes, reporteros, fotógrafos y camarógrafos que nos encontrábamos en el hangar presidencial. En la sala de espera, lloraba al amigo el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez.