Policía
¡Libre el presunto asesino de Raúl de Alba Obregón!
José Guadalupe Siqueiros Ortega, acusado de haber asesinado al empresario Raúl de Alba Obregón, ya fue dejado en libertad. Foto: El Sol del Centro.
Un juez federal le concedió el amparo
El Sol del Centro
3 de septiembre de 2008

Armando Jiménez

Aguascalientes, Aguascalientes.-José Guadalupe Siqueiros Ortega, acusado de haber asesinado al empresario Raúl de Alba Obregón, el pasado 21 de julio del 2003, y capturado los primeros días de diciembre del 2007, cuando salía del penal de Mazatlán, donde purgó una condena por el delito de homicidio doloso, obtuvo su libertad luego de que un Juez Federal le concedió el amparo al considerar que no había los elementos suficientes para ser juzgado por tal ilícito.

Transcurrieron nueve meses para que la defensa de Siqueiros Ortega demostrara ante el Juez Federal, que no existían los elementos suficientes para que su cliente fuera juzgado por el asesinato del empresario Raúl de Alba Obregón.

Al momento de su detención, José Guadalupe fue consignado ante el Juez Tercero Penal, quien le giró la orden de aprehensión, con base a las huellas dactilares que fueron encontradas en la bolsa donde presumiblemente guardaba el arma con la que asesinó al empresario.

Asimismo, la versión de los albañiles que presumiblemente habían presenciado el asesinato fue tomado en cuenta por el Juez Tercero Penal, y con base a lo anterior, giró la orden de aprehensión.

Sin embargo, para el Juez Federal ante quien promovieron el amparo, no fue suficiente y tras varios meses de recopilación de pruebas que presentó la defensa, finalmente logró que se le otorgara el amparo y por lo tanto fue dejado en libertad.

EL CRIMEN

El 21 de julio del 2003, aproximadamente a las ocho de la mañana, Raúl de Alba Obregón salió de su domicilio ubicado en la calle Frontera 283 del fraccionamiento Campestre, llevando consigo unas llaves, documentos y un portafolios en color azul.

Afuera ya lo esperaba el asesino, -presuntamente José Guadalupe- quien traía una bolsa tipo camiseta de plástico, color amarillo y en su interior otra bolsa de cartón para regalo, con dibujos animados y adentro un arma de fuego calibre nueve milímetros.

Este sujeto se le acercó al empresario quien iba a abordar su vehículo, sacó la pistola y a corta distancia le vació la carga del arma, acertándole en 13 ocasiones.

Consumado el asesinato, el homicida tiró las bolsas y se dio a la fuga. El cuerpo del empresario quedó boca arriba y sobre la banqueta.

En el lugar del artero asesinato, los agentes del Grupo Homicidios de la PME, se entrevistaron con Olga de la Cerda Hernández, esposa de Raúl de Alba y les manifestó que ese día, ambos se levantaron a las 06:30 horas.

Después de bañarse, su esposo salió del domicilio para dirigirse a una tienda a comprar leche, retornando 10 ó 15 minutos después.

Dijo que a las ocho de la mañana su esposo le avisó que ya se iba a trabajar y por ello lo acompañó hasta la puerta principal, observando que se dirigía hacia su vehículo que tenía estacionado frente a la casa.

Manifestó que Raúl llevaba en sus manos un portafolios de lona en color azul, sus lentes y las llaves del vehículo y en ese momento, vio a través del cancel izquierdo, a un sujeto que caminaba por debajo de la banqueta, el cual vestía una camisa a cuadros en color blanco, pero las ramas de un árbol le impidieron ver su rostro.

Comentó que su esposo continuó caminando y lo perdió de vista al pasar por detrás de una barda, cuando de pronto escuchó un disparo y luego un grito de Raúl. Luego vinieron más disparos pero ya no supo cuántos más.

Dijo que de inmediato entró a su casa, sacó las llaves para abrir la puerta y al estar en la calle, vio a su esposo tirado en la banqueta, boca arriba y sobre el pecho unos papeles de color verde que llevaba consigo, y a un lado del cuerpo, el portafolios y sus lentes.

Mencionó que cerca de donde había quedado su esposo, estaba una bolsa de plástico en color amarillo de la tienda Soriana y adentro de la misma, otra bolsa de cartón, como de regalo, las cuales no pertenecían a Raúl.

Instantes después llegaron varios albañiles que se encontraban trabajando en una obra en construcción que se llevaba a cabo cerca de su caja y le dijeron que ellos habían visto al sujeto que le había disparado a su esposo.

Posteriormente, los agentes ministeriales se entrevistaron con el albañil José de Jesús García Herrera y les manifestó que a las 08:05 horas, se encontraba laborando en una obra en construcción ubicada en la calle Huizache 114 del fraccionamiento Campestre, junto con sus compañeros a los que identificó como Toño, Mateo, Rafael, José Nieves, Cristóbal y Gonzalo.

Dijo que todos llegaron juntos a bordo de una camioneta Ford y al hacer su arribo, vieron a un sujeto que estaba junto a un pino grande y traía una bolsa de plástico en color amarillo, y pensaron que se trataba de alguien que laboraba por ahí, debido a que estaban arreglando varias calles.

Comentó que su compañero Gonzalo dijo que iba a ir por una pulidora y le acompañó José Nieves y cuando regresaron, el primero de ellos les informó que habían matado a un hombre.

Al continuar con las investigaciones, los agentes ministeriales se entrevistaron con Miguel López Sánchez, quien dijo ser el chofer de un abogado que vive en la calle Huizache número 110 del fraccionamiento Campestre.

Mencionó que a las 06:20 horas llevó al kinder a uno de los hijos de su patrón y regresó a las 07:10 horas. Luego lavó dos vehículos y poco antes de las ocho de la mañana, fue a tirar la basura a un contenedor que se ubica en el cruce de las calles Frontera y Huizache.

También mencionó haber observado a un sujeto parado debajo de un árbol, cuando de pronto se dirigió hacia una residencia ubicada en la calle Frontera y se percató que llevaba consigo una bolsa de plástico en color amarillo.

Vio cuando salió de su domicilio Raúl de Alba Obregón y el sujeto que llevaba la bolsa de plástico en color amarillo, sacó del interior un arma de fuego y a corta distancia le disparó al empresario en varias ocasiones y luego se dio a la fuga.

Los agentes encargados de la investigación, constantemente checaban el Sistema AFIS, que es donde quedan registradas las huellas dactilares de quienes son detenidos por la comisión de algún tipo de delito.

De esa manera confirmaron que de un sujeto detenido en el Penal de Mazatlán, Sinaloa., coincidían sus huellas con las que habían encontrado en la bolsa de plástico en color amarillo, donde el homicida de Raúl de Alba Obregón llevaba el arma con la que lo asesinó.

Posteriormente se trasladó un grupo de agentes ministeriales de la PME, hacia Mazatlán, donde fueron enterados que José Guadalupe Siqueiros Ortega, acusado de haber asesinado a balazos a su primo Tiburcio Celis Siqueiros, saldría libre el 30 de noviembre del 2007, pese a que había sido sentenciado a nueve años de prisión y apenas había purgado un año de cárcel, pero misteriosa y extrañamente ya lo iban a dejar en libertad, pero al salir del Penal, fue capturado y le cumplimentaron la orden de aprehensión girada por el Juez Tercero Penal, por el delito de Homicidio Doloso Calificado con las agravantes de Premeditación, Alevosía y Ventaja.

Ahora, José Guadalupe ya goza de libertad, porque el Juez Federal consideró que no había elementos suficientes para procesarlo.