Aguascalientes
Están asustados pobladores del norte del Estado
El Sol del Centro
25 de agosto de 2008

Jaime Arteaga

Aguascalientes, Aguascalientes.-El verde del campo aguascalentense al norte de la entidad, contrasta con el sentimiento de inseguridad y temor de sus habitantes, según lo pudo detectar EL SOL DEL CENTRO durante una visita a los municipios de Pabellón de Arteaga, Rincón de Romos, San José de Gracia y Cosío, todos ellos azotados por la ola de violencia que invade al país.

Si no fuera por la presencia del crimen organizado, podría pensarse en una tierra próspera y feliz. Las lluvias de las últimas semanas ofrecen un panorama incomparable, verde el entorno, sanos los animales y los sembradíos, pero los rostros de los campesinos denotan preocupación, angustia, miedo y desconfianza.

San José de Gracia vive momentos difíciles, pues pese a ser fin de semana, la actividad turística en torno a la presa "Plutarco Elías Calles" y el Cristo Roto, no llegó ni al 40 por ciento. La totalidad de las lanchas para llevar de paseo a los turistas estaban atracadas, las palapas y restaurantes con una ocupación menor al 20 por ciento.

La vendedora de recuerdos comenta contrariada: "Ha dejado de venir la gente, ya no es ni la mitad en comparación con el año pasado y es que uno ya no sabe si son turistas o sicarios. Cualquier camioneta se nos hace sospechosa".

Por si fuera poco, la delincuencia local anda desatada debido al miedo de los policías, quienes temen actuar porque están amenazados.

Ni quien se acuerde de que van a cumplirse 200 años de aquel frío enero de 1811, cuando las tropas diezmadas del cura Miguel Hidalgo luego de la batalla del Puente de Calderón, bajaron de la Sierra Fría y llegaron hasta el viejo San José de Gracia, el mítico poblado que se encuentra bajo las aguas de la presa Calles.

Y que decir de Rincón de Romos donde el narco se ha apoderado de la tranquilidad de sus pobladores. Ahí está la ex hacienda de San Blas de Pabellón, comunidad conocida como Pabellón de Hidalgo en cuya casa grande se hospedó el cura Miguel Hidalgo, donde lo esperaban Allende, Aldama, Abasolo y su hermano Mariano Hidalgo, para destituirlo como jefe máximo del ejército insurgente.

También ahí hay miedo, es parte del municipio de Rincón de Romos, uno de los más conflictivos de Aguascalientes.

El museo de la Insurgencia está en plena etapa de remodelación, pues deberá quedar listo para las fiestas del bicentenario. Pabellón de Hidalgo espera que para entonces, las condiciones sean otras y sea posible festejar como es debido. A pesar de todo, se siente la presencia de la historia en la casa grande de la hacienda de San Blas de Pabellón, hoy convertida en Museo. En el mismo municipio está la hacienda de San Jacinto, donde se dio una de las últimas batallas en contra del imperio de Maximiliano y se usaron por primera vez en México, los rifles de repetición que Benito Juárez había comprado a los norteamericanos.

En el otro Pabellón, el de José María Arteaga, aún retumban las balas de los sicarios que asesinaron al comandante de la Ministerial hace unos días. Los pobladores del lugar están asustados, ahí a unos metros del crimen, los vendedores de alimentos, aguas frescas y frutas, ven con desconfianza a todo el que pasa, pero no se pueden ir. Ese cruce de caminos les da de comer, por ahí pasan los que van a Pabellón, los que vienen de Zacatecas, los que van a San José de Gracia, los que vienen a Aguascalientes...y todos comen.

Más al norte hasta llegar a Zacatecas, se vive igual clima de inseguridad y miedo. Para allá se van los sicarios luego de matar gente aquí. Y todo está verde como si nada ocurriera, como si los campesinos pensaran solamente en las cosechas sin mayor preocupación, lástima, porque no es así. Aguascalientes es tierra de contrastes, de esperanza por las lluvias, de desasosiego por la violencia desatada.