Aguascalientes
Por inseguridad emigran familias enteras : Iglesia
La ola de criminalidad está ocasionando la migración de empresarios, señaló el secretario general del Obispado, presbítero Raúl Sosa Palos. Fotos: El Sol del Centro.
Advierte el Clero sobre la ola de violencia y sus efectos
El Sol del Centro
19 de agosto de 2008

Mario Mora

Aguascalientes, Aguascalientes.-La ola de violencia y de criminalidad que sacude a Aguascalientes está dando como resultado la migración de familias enteras, muchas de ellas pertenecientes a la iniciativa privada, lo que pone en riesgo el funcionamiento de decenas de empresas que bien podrían cerrar sus puertas, pues es evidente que también se llevarán sus inversiones, señaló ayer el secretario general de la Diócesis de Aguascalientes, Raúl Sosa Palos.

Esto traería consigo la cancelación de fuentes de trabajo y por ende mayor desempleo y desigualdad socioeconómica, hizo hincapié.

En conferencia de prensa, en representación del Obispo José María de la Torre Martín, quien en ese momento oficiaba una misa en la Catedral con motivo del Mes del Abuelo, el jerarca religioso dijo que los diversos sectores de la población desean vivir en paz, sin miedo, temor ni zozobra.

Lamentablemente los miembros del crimen organizado siguen haciendo de las suyas, perturbando la tranquilidad de los habitantes de Aguascalientes, no únicamente de esta ciudad capital sino de los municipios del interior, incluyendo localidades circunvecinas de los estados de Jalisco y Zacatecas.

Muchas personas tienen miedo de salir a la calle por temor a ser testigos de un enfrentamiento armado, pues está visto que los criminales no tienen ningún respeto a la vida de sus semejantes.

Sosa Palos dijo que la población demanda suficientes garantías a las autoridades, así como el pleno reestablecimiento del orden social y de la seguridad. "Resulta lamentable que empresarios con sus familias se vean en la necesidad de cambiar de residencia a otros lugares del país e incluso al extranjero, ante el temor de ser secuestradas o afectadas en su patrimonio", comentó el Secretario General del Obispado.

Sin embargo, lo peor, es que está latente el cierre de empresas y por tanto de muchas fuentes de trabajo, pues es obvio que los empresarios no dejarán aquí sus capitales, por el contrario, buscarán invertir y hacer nuevos negocios en sus lugares de residencial. "Ningún empresario querrá manejar sus empresas a control remoto", consideró el presbítero.

La Iglesia Católica siempre ha luchado por promover la justicia y los auténticos valores humanos, pero la formación de la persona comienza desde el seno del hogar. Es indudable que los delincuentes provienen muchos de ellos de familias desintegradas y sin respeto a la vida de los demás.

Las autoridades deben asumir el papel que les corresponde y trabajar por el bien de la sociedad. Las mismas corporaciones policiales deben proceder a hacer una "limpia" de los malos elementos y trabajar en forma decidida por la armonía, la concordia y la paz social, enfatizó.

Enseguida señaló que se requieren acciones determinantes. Por ejemplo, la voluntad decidida, coherente y palpable, por parte de las autoridades, políticos y de líderes sociales de luchar contra la corrupción hasta debilitarla y erradicarla en lo posible. Se requiere hacer un frente común y tareas concretas y adecuadas.

La corrupción hacia el interior de las corporaciones es una acción a realizar a la voz de ya, concluyó el sacerdote Raúl Sosa Palos.