|
México
Arremeten contra la Iglesia por censurar uso de minifalda
Una veintena de jovencitas se manifestó frente a la Catedral Metropolitana, después de que la Iglesia católica prohibiera el uso de la minifalda. Foto: Sergio Ley
Organización Editorial Mexicana
18 de agosto de 2008
Judith García / El Sol de México
Ciudad de México.- Cerca de una veintena de chicas con minifalda y top provocó una fuerte movilización policíaca en las afueras de la Catedral Metropolitana, luego de que intentaron manifestarse contra la jerarquía católica por prohibir el uso de ese tipo de prendas. Esta protesta que pretendía ser pacífica se complicó, cuando uno de los elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) detectó que una de las chicas llevaba cartulinas con consignas de protesta: "Sí a las minis" y "No a los pederastas". Inmediatamente los cuerpos policíacos le cerraron el paso a ella y a sus acompañantes. En fracción de segundos comenzó el operativo de seguridad: las puertas de la Catedral fueron cerradas de golpe. Nadie podía entrar ni salir. Dentro del recinto, la vigilancia interna de la Arquidiócesis se movía de un lado a otro y daban indicaciones a los feligreses que se encontraban a su paso. Faltaban varios minutos para terminar la misa dominical cuando se informó a los medios de comunicación: "Es una manifestación". Los fieles que escucharon, asustados se repelieron contra la pared en espera de la llegada de algún perredista inconforme. Así pasaron, varios 10, 20, 30, 50 segundos y nada. Afuera, en el atrio, las chicas de entre 18 y 25 años de edad, pertenecientes a la organización "Elige", fueron sacadas a empujones. La situación se controló, pero la entrada principal se mantuvo cerrada. Los feligreses fueron sacados por una de las puertas laterales que da al Monte de Piedad. A unos pasos de los policías de la PFP, las jovencitas gritaban: "¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios!" Los elementos con sus rostros tensos se mantenían a la expectativa ante una nueva incursión de las protestantes. En entrevista posterior, Perla Díaz, de la organización "Elige", señaló que intentaron entregar una carta al cardenal Norberto Rivera Carrera para manifestar su inconformidad por señalar que las minifaldas y ropa ajustada provocaba a los hombres. "A quien debe prohibir algo es a los pederastas y a las ideas machistas", dijo. Ahora rodeadas por los medios de comunicación, levantaron las pancartas con las leyendas: "De trabajadora sexual o de monja, yo decido el vestuario", "Ni de la Iglesia, ni del Estado, mi cuerpo es mío", "No a los pederastas" y "Sí a las minis". Mientras una de sus compañeras, leyó parte de la carta: "Hacemos un llamado a exigir el fin de la opresión a la que somos sometidas por ser mujeres, para acabar con la dominación, la explotación, por el contrario, refrendemos el ejercicio y el respeto de los derechos humanos de las mujeres y hombres, el ejercicio del Estado laico, y, sobre todo, al derecho a vivir libres de violencia y discriminación, dejemos de promover el machismo y la misoginia". NO LLEVARSE POR LA REBELION DEL MAL Minutos antes, en su homilía, el cardenal Norberto Rivera Carrera llamó a los fieles a no dejarse llevar por la rebelión del mal, los afanes de riqueza ni el mal ejemplo de quienes dicen ser "grandes creyentes", pero que se sitúan en una categoría por sobre los demás. En su mensaje el arzobispo de México recordó que hombres y mujeres están llamados a unirse íntimamente a Cristo, ya que "el deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, que le hace buscarlo con un corazón recto que se da a los demás". Reconoció a quienes son grandes creyentes que se esfuerzan en transformar a la sociedad "mediante un compromiso social o político animados por la fe", sin embargo, señaló que éstos no pueden considerarse "creyentes" si menosprecian a los otros o se sitúan en una categoría por sobre los demás. "Quienes dicen amar al prójimo -dijo- están llamados a orar y actuar por el bien de los demás, puesto que así como pedimos para nosotros, así debemos pedir para los demás, mientras que el hombre pecador rechaza el llamado que le hace Dios, debido a la rebelión del mal, el afán de riquezas, las hostilidades y el mal ejemplo de algunos creyentes". |
|