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Aguascalientes
Habla Mons. Rafael Nuñez sobre la inseguridad que se vive en la entidad
Profunda crisis de violencia y criminalidad
El Sol del Centro
16 de agosto de 2008
La sociedad se encuentra sumida en una profunda crisis de violencia y criminalidad, que se deriva del quebrantamiento de los valores morales y de la falta de una adecuada educación, consideró ayer el Obispo Emérito de la Diócesis de Aguascalientes, monseñor Rafael Muñoz Núñez, quien dijo que ahora prevalece mayor desconfianza en la sociedad debido a que elementos policiales se encuentran coludidos con la delincuencia o de plano se han transformado en criminales y secuestradores.
Sostuvo que la población tiene pleno derecho a exigirles a las autoridades mayor seguridad y eficiencia, así como máximo rendimiento en sus corporaciones. Existe insatisfacción popular por la poca efectividad demostrada, "pero la sociedad tiene ese derecho de exigir a sus gobernantes, pues para eso fueron elegidos y para eso se les paga". En conferencia de prensa, previa a la misa concelebrada con motivo de la culminación de las fiestas patronales en honor de la Virgen de la Asunción, el jerarca religioso indicó que el plagio de personas se ha convertido en una "industria" floreciente que está dejando grandes dividendos a los delincuentes. "Ahora muy fácilmente se juega con la vida a cambio de dinero, esto es lo que le da la máxima gravedad a los secuestros", enfatizó. Interrogado sobre el clima de inseguridad que se vive en la entidad, monseñor Muñoz Núñez apuntó que "es muy lamentable que estas cosas estén sucediendo en Aguascalientes, sobre todo cuando presumíamos de una ciudad pacífica y tranquila; nos encontramos ahora con tantas manifestaciones de violencia y yo pienso que gran parte de esto es por la falta de educación moral que se está dando entre las nuevas generaciones, tomando en cuenta que quienes están al servicio del crimen organizado son principalmente jóvenes". A los niños y jóvenes de hoy se les enseña desde el hogar a quebrantar todas las leyes morales y esto a la larga tiene sus consecuencias, pues no hay que olvidar que lo que se siembra se cosecha. "Si se cosecha violencia desde el hogar entre los padres y los hermanos, pues está semilla va creciendo y entonces los chicos se hacen agresivos". A esta situación hay que sumarle la distribución y consumo de drogas, que los vuelve más violentos y agresivos, pues primero tienen que robar para mantener su vicio. "Es lamentable que todo esto esté sucediendo en Aguascalientes", enfatizó el Obispo Emérito de la Diócesis. - ¿Cuál es el papel de la Iglesia en estos tiempos de violencia?, le preguntó este Diario. - El papel de la Iglesia es evangelizar y trabajar más a fondo en la educación moral. Lastima que en muchos sectores de la sociedad no se tomen muy en cuenta los principios morales, pero es un aspecto fundamental, pues si no se educa en el respeto a la persona, en el amor a Dios y al prójimo, en la caridad cristiana, entonces se está educando para la vida terrena, para las ambiciones desmedidas, y esto puede llevar a consecuencias muy lamentables para todos, respondió monseñor Muñoz Núñez. Agregó que "la Iglesia tiene un papel muy definido no sólo en cuanto a la difusión de los principios religiosos, sino en una estructura moral muy sólida, precisamente para inculcar el respeto a la vida y a nuestros semejantes. Estuvo de acuerdo en que no todo está "podrido" en las corporaciones policiales. Hay policías buenos y malos, lamentablemente a los primeros los matan porque se rehúsan a colaborar con la delincuencia organizada. Son muchos los casos de elementos policiales que han sido ejecutados por no colaborar con los criminales. Hay otros elementos policiales que por temor a ser privados de la vida aceptan colaborar y por tanto se dejan corromper, entonces se dejan ganar por la ambición. En el caso de los secuestros, los implicados se van por el dinero fácil y no les importa la vida del plagiado. Existe mucha desconfianza en la sociedad porque se ha comprobado que muchos policías se encuentran coludidos con el narcotráfico o con el crimen organizado, o de plano se transformaron en delincuentes, concluyó el Obispo Emérito Rafael Muñoz Núñez. |
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