Opinión
José de Jesús Vázquez Hernández
Cosas buenas que parecen malas

El Occidental
3 de abril de 2008

La sabiduría popular tiene dosis de filosofía resumida en pequeños adagios, que a pesar de su cortedad, sintetizan todo un tratado de comportamiento, que como parte de una lógica o sentido común deben de tomarse en cuenta antes de llevar a cabo tal o cual proyecto, que tiene la sana intención de servir para algo bueno, pero la forma de hacerlo causa mayores daños que el bien que pretende hacer.

En estos días en que se viene discutiendo, tanto en todos los medios acerca del donativo por parte del gobernador Emilio González Márquez, a un patronato en el que está involucrada la religión católica y el cardenal Juan Sandoval Iñiguez y que tiene entre sus objetivos fines nobles, como viene a ser la construcción de un gran santuario como centro de veneración a los santos mártires, entre los que son mayoría los jaliscienses.

Esta acción del Gobernador, aparentemente de buena fe, dada su condición de fiel seguidor de la religión católica, ha generado un mar de comentarios en todos los sentidos, abundando los emitidos en contra de este caso que no ha sido bien visto, no por el hecho en sí mismo, sino por la forma y el significado que tiene el poder disponer de recursos destinados para otros fines.

Hay varios puntos de vista acerca de este donativo, en primer lugar el ser generoso es una obligación de todo cristiano, pero no con lo ajeno, sino con lo propio, el fin no justifica los medios, y el contribuir con nuestros impuestos es una obligación como miembros de una sociedad, aunque en la mayoría de las veces son una carga pesada para muchos ciudadanos que no tenemos la suerte de ocupar cargos públicos o sindicales bien pagados, o no recibimos una pensión o jubilación jugosa.

En segundo lugar, este suceso pone en entredicho la facilidad o discrecionalidad con que un gobierno puede disponer de recursos públicos que aportamos los contribuyentes para ser aplicados a un bienestar social común, sin haberlos presupuestado con anticipación, que es precisamente lo acontecido en este caso.

El acto en sí mismo, no parece malo, ya que destinar recursos para un fin que puede ser con el tiempo un atractivos de peregrinos que lo visiten y que puedan dejar algunos pocos de sus ahorros, toda vez que quienes acuden a estas peregrinaciones en su mayoría son personas humildes y por lo tanto carentes de recursos abundantes, que más que dar vienen a pedir.

Me viene a la mente aquella novela de "Chucho el Roto", que se transmitía por los medios radiofónicos y donde aparecía como un personaje bondadoso que tenía gran ascendencia entre los pobres que socorría generosamente con los bienes que robaba a los ricos, así se puede equiparar estas acciones que al parecer no tienen un sustento moral y legal.

Después de tantas opiniones acerca de un tema tan discutido, deseamos que sirva de algo, para que en lo futuro las autoridades correspondientes, analicen mejor estas conductas discrecionales de nuestro gobierno en todos sus ámbitos y niveles, que en lo general dañan más que el bien que tratan de resolver, pues no hay que hacer cosas buenas que aparezcan malas.

jjesusvah@hotmail.com
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