Opinión / Columna
 
Atalaya 
Comunidad tarahumara
El Sol del Centro
1 de mayo de 2013

  COMUNIDAD TARAHUMARA.- La "Línea Verde" fue el escenario donde miembros de la comunidad tarahumara que se encuentran de visita en esta capital se dieron cita para compartir su cultura, parte de sus tradiciones, costumbres y cómo es que se desempeñan en el ámbito deportivo con niñas y niños que participan en el Curso de Primavera que se lleva a cabo en esta zona, como parte de un programa conjunto con la Dirección de Cultura Física y Deporte de la Secretaría de Integración Social (SIS) del Municipio de Aguascalientes. Cabe hacer mención que uno de los proyectos emblemáticos de la administración encabezada por la alcaldesa capitalina Lorena Martínez, es la "Línea Verde", espacio en donde de manera integral se promueve el gusto por la práctica de diferentes disciplinas artísticas y deportivas, a favor de la sana convivencia y la reconstrucción social. La delegación de 20 integrantes de la comunidad tarahumara llegó puntual al Polideportivo Solidaridad II, uno de los espacios de la "Línea Verde", donde ya eran esperados inclusive por padres de familia y habitantes de colonias aledañas, deseosos de conocer a la comunidad tarahumara y convivir con ellos, pues el evento permitió esta oportunidad.

DIA DEL TRABAJO.- Hoy se celebra El Día del Trabajo, por lo que habrá acto protocolario y desfile por la zona centro de esta capital, con la participación de contingentes de las principales centrales obreras y organizaciones sindicales de la entidad, encabezados por sus líderes y dirigentes. El gobernador Carlos Lozano de la Torre participará en estas celebraciones, acompañado de diversas autoridades.

PROTECCION DEL LIBRO.- ¿Debe ser el mercado quien imponga el precio de los libros como ocurre con cualquier mercancía? O bien, ¿debe ser el estado, con su intervención a través de una regulación legislativa, quien proponga las reglas en función del beneficio social que el libro representa? Nos parece que la solución se encuentra en la segunda aseveración. ¿Por qué? Porque el libro no es cualquier mercancía que pueda dejarse a la mano invisible para que señale su precio. Aceptar esto significa que la cultura, el pensamiento crítico, se encuentra lejos, ajeno de las posibilidades de la clase más desprotegida económicamente. Pensar en que el libro es cualquier mercancía, luego entonces es creer que el pensamiento creativo del pensador se encuentra tasado al mejor postor, en este caso, a los intermediarios comerciales que obtienen lucro virtud del legítimo acto del comercio, pero que debe tener límites en tratando de un artículo de especial importancia en el desarrollo de los pueblos. Los libros representan la posibilidad de recrear mundos imaginarios, lejanos, realidades imposibles, ideales: construir sociedades utópicas, que con el pensamiento creativo, aterrizado, metódico, se convierten en posibilidades reales, alcanzables. Por tal motivo, los libros representan una riqueza incalculable para el hombre: es el compartir desinteresado del conocimiento. El libro es un bien social universal: por ese motivo, es plausible la resolución al amparo promovido por la casa Porrúa, en la cual la Suprema Corte se pronuncia por la constitucionalidad de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, particularmente en el articulado relativo al precio único. Con esta ley, vigente desde el 24 de julio de 2008, la Corte ratifica que el precio único de venta de libro, lejos de perjudicar a los consumidores, los beneficia en la medida en que facilita el acceso equitativo al libro garantizando un mismo precio de venta al público en todo el territorio nacional, sin importar dónde se adquiera, con la finalidad de incentivar la creación de librerías en aras de promover la lectura. El precio del libro, de acuerdo con la norma, es determinado por el editor o por el importador, lógico es, en conjunto con el autor, quien espera de manera legítima obtener una retribución por el esfuerzo intelectual. De esta manera, ninguna comercializadora podrá modificar el precio del libro, salvo que haya transcurrido un tiempo desde la edición del mismo, reduciendo el precio, nunca aumentándolo, con lo cual se garantiza que el libro, de acuerdo al tipo de edición, tendrá un precio único, evitando la especulación comercial con el mismo. Alguna que otra empresa editorial alegó violaciones a la ley de comercio, igualdad, seguridad jurídica, legalidad, libre concurrencia y competencia económica, las cuales no existen. El libro tiene un valor superior y debe ser protegido por el Estado mexicano.

EL PODER DE LA INSATISFACCION.- La inconformidad, la insatisfacción, cuando se convierten en una obsesión permanente sobre todas las cosas, son altamente dañinas para el espíritu y para la salud. Existen personas que efectivamente siempre están insatisfechas con todos y con todo lo que les rodea, que están en crítica permanente, y esto realmente les enferma. Sin embargo, es necesario para el bienestar del hombre que exista un grado de insatisfacción, que deba necesitar algo que no tenga y de desearlo con todas sus fuerzas, y que no descanse hasta que lo haya conseguido. Este deseo genera un esfuerzo poderoso que le haga conquistar su propósito. Esta es una de las formas como ha progresado la humanidad. Debemos ser muy selectivos en cuanto a con qué tipo de situaciones debemos estar inconformes. Si bien, el estar contentos y conformes con lo que tenemos se traduce en felicidad, las aspiraciones de las personas son legítimas mientras no caigan en la codicia, en únicamente lo material. Ambicionar algo no es malo. El secreto es definir qué es con lo que estamos inconformes y luego qué es lo que queremos ambicionar: ¿Dinero?, ¿fama?, ¿honores?, ¿poder?, ¿placeres?, ¿conocimiento?, ¿sabiduría?, ¿paz espiritual?, ¿amor?, ¿el desprendimiento? Una vez definido el ideal, sólo habrá que concentrarse en él, y dirigir todos nuestros esfuerzos hacia ese objetivo hasta lograrlo. El descontento con alguna situación presente es la corriente incesante que le impide a la energía estancarse. Es el generador de la acción. Estimula al que le falta algo, a lograrlo. Existen cosas con las que no debemos estar siempre satisfechos, pues si las aceptamos tal como son, nunca mejorarán. El gobierno, la pobreza y la falta de trabajo son claros ejemplos. Quizá podamos afirmar que el mundo es como un camino, el cual está hecho para caminar, no para dormir sobre él, y exige el dinamismo y el cambio. El conformismo es enemigo del éxito, es enemigo del progreso. Es la inercia. Puede significar aún, un estancamiento intelectual. Que la inconformidad sea realmente el detonador para hacer un mayor esfuerzo en cualquier renglón. Estudiemos más, aprendamos más, trabajemos más, busquemos siempre la verdad, no desperdiciemos las oportunidades para elevar el espíritu. Sí, seamos inconformes y estemos descontentos, pero llenos de buena voluntad, de esperanza, de fe y de entusiasmo. Ni el fatalismo ni la mala suerte deben ser aceptados. Nunca nos resignemos a vivir bajo el yugo de la derrota producto del conformismo.

ROBOS A ROBOS.- Robar es robar, hay que quitarle todos esos conceptos de indulto que nos encantan y rescatar su verdadero significado, para fomentar desde la honestidad una comunidad sana y segura. Robar: Apoderarse de una cosa ajena mediante el empleo de la violencia (no nos estanquemos en la física, cualquier robo genera violencia psicológica y emocional). Tomar para sí lo ajeno de cualquier modo que sea (no importa si el modo es delicado o rudo, obvio o escondido sigue siendo robo). Raptar, sacar a una mujer violentamente de la casa paterna... ¡ups poco viejo el diccionario!, pero vamos a pensar que la mujer es la honestidad y la casa paterna México. Llevarse los ríos y corrientes parte de la tierra por donde pasan (actividades ilícitas, ¿quién dice yo?) Redondear una punta, o achatar una esquina (quitarle a las leyes o situaciones su autenticidad). En algunos juegos de cartas y dominó, tomar naipes o fichas de entre los que quedan por repartir (la astucia del oportunista, el juego del ventajoso). Atraer con eficacia el afecto o ánimo (este concepto se liga a ese dicho de "Le robé una sonrisa" pero en la situación actual que vivimos más bien se manifiesta una mueca de inconformidad ante el constante robo). Diccionario Océano Uno, edición 1990. Nos dio miedo recurrir a un diccionario más nuevo, no vaya ser que el concepto ya haya cambiado, con eso de que queremos justificar el hecho en la terquedad de la corrupción. El robo se juzga según la jerarquía económica, y la culpa ante la evidencia se distorsiona para aquel que tiene con que comprar su inocencia. El término robar parece lejano en esas esferas que sofisticadamente o burdamente despojan con el mecanismo del poder, el mismo poder hipnotiza y realmente el mando corrupto cree que es un derecho robar (por lo menos aquí en México). El robo en sí se puede ostentar legal cuando los monopolios no dan otra opción y encumbrados en el lugar privilegiado de lo únicos, venden ridículamente caro y ganan excesivamente mucho. ¡Eso también es un robo y en doble partida! Dan caro y roban la oportunidad de elección y competencia. Dicen que "vergüenza es robar y que te agarren" o sea que si robamos sin ser descubiertos tenemos un indulto a sentir vergüenza por astutos. ¿Dónde ha quedado la vergüenza? ¡Debemos volver a sentirla, es un freno saludable! Todos podemos observar las caras de esos ladrones capturados que salen en los diarios locales, parece que no quiebran un plato, pero los que han sido asaltados recordarán ese rostro mentiroso o desfigurado que se burló de ellos o los amenazó con violencia. Ya enrejado el ratero se relaja, ya no necesita de esa máscara que ha amedrentado en la privacidad del atraco cobarde, donde su víctima no tenía opción, o ignoraba intensiones. ¿Hasta qué punto hemos disfrazado la palabra "robar", dónde ha quedado su concepto verdadero? ¿Acaso al evadir su significado pleno, el robo deja de ser robo? Si realmente queremos que nuestra convivencia diaria sane, debemos irnos por la honestidad, el robo sea cual sea nos debe avergonzar ¡eliminémoslo de nuestra vida! Es destructivo a corto y largo plazo. Desde pequeño el niño debe ser educado en el respeto y nunca justificarle un robo, porque desde ahí empieza esa maña que se pega, se justifica y se propaga. Tenemos la tarea de autoanalizarnos, para aceptar en qué área estamos robando, despojando de lo que sea, cuando sea, como sea y por lo que sea. Y ya después de aceptar, recapacitar y renovarnos, surgir de abajo para arriba limpiando un concepto torcido que va en contra de la paz y justicia social.

EL VALOR DE LA PALABRA.- El lenguaje es uno de los dones más grandes que posee el ser humano, nos comunicamos constantemente con la oportunidad de decir la verdad, de hacer juegos de palabras para reír, llorar, festejar, recordar; hacemos rimas para cantar, frases para meditar, versos para decir "te amo", exclamaciones para despertar, etc. La palabra es un regalo que se nos dio para construir. El significado que le damos a las palabras y la manera de decirlas es fundamental para dar el mensaje que queremos, la emotividad que las acompaña, o el desgane en el que se pronuncian, cambia el mismo mensaje en dos diferentes. La voz se manifiesta y las técnicas para seducir con ella son muchas, hablamos y escuchamos constantemente, las palabras están cercanas o tenemos la opción de oír situaciones del otro lado del mundo, mensajes constantes de todo tipo. Estamos tan comunicados, que las voces entran sistemáticamente sin filtro y apreciación, oímos tanto que ya no ponemos mucha atención, miles de palabras nos invaden y en el reburujo de tanto mensaje nos rendimos ante la voz más insistente. Creemos porque es lo que más se dice y como se dice mucho adoptamos esa información como real. La palabra tiene una fuerza tremenda y así como construye, puede llegar a ser un arma muy destructiva. Aquí la pregunta es ¿Qué estamos diciendo y qué estamos creyendo de lo que se nos dice? Haz un análisis de lo que dices durante el día, porque cada palabra que sale de tu boca ya no te pertenece, se convierte en un mensaje real e interpretado por los que lo escuchan. ¿Eres mago o brujo cuando hablas? Las palabras tienen poder, muchísimo poder, y sólo están en control antes de ser pronunciadas. Pensamientos tenemos muchos y la cabeza está a dale y dale con conceptos que se formulan ante cada situación, pero muchas veces la apreciación del momento no es clara y por eso es de suma importancia esperar unos momentos antes de abrir la boca. Cuando nos decidimos a ser escuchas, practicamos la paciencia, detenemos la lengua y no decimos sólo por decir con ese ritmo acelerado que espera que todo mundo opine. Y si realmente no tenemos opinión o comentarios en el momento, abstenerse de hablar es la decisión más apropiada. Hablar y hablar lo que sea y cuando sea, se ha convertido en una costumbre peligrosa, no se está honrando la palabra. Por eso hoy más que nunca, cuando estamos invadidos de mensajes constantes, debemos ser escépticos, y no a ese grado de no creer nada, pero sí a un nivel donde analicemos con amor y lógica lo que se nos informa e informamos. Las instituciones que mandan en el mundo se han elevado a base de palabras avaladas por sus miembros y creídas por el público, pero muchas de estos poderes no empatan lo que dicen con lo que hacen, y ahí aparece escandalosa la incongruencia, el veneno más poderoso para destruir el cometido de la palabra, decir la verdad, construir, dar certeza. La técnica para decir mentiras se ha sofisticado tanto, que el detector de mentiras ya es obsoleto, hay brujos con el poder de convencer con palabras mentirosas, y este convencimiento a los demás es más fácil cuando no se ha tenido la oportunidad de aprender y activar la mente para reflexionar. Es por eso que la educación es tan importante, es la que va haciendo esas conexiones cerebrales que amplían el poder de discernir y reflexionar ante las diferentes situaciones. México necesita educación, y el futuro del país está en manos de los padres de familia y de todos esos ambientes educativos que nos rodean. Maestros que a diario hablamos, actuamos ¿Qué les estamos diciendo a los que nos oyen y ven nuestro ejemplo? Todos los adultos somos ejemplo ¿Estamos en la congruencia de palabra y hecho, o somos puro bla, bla, bla? Rescatemos el valor de la palabra desde nuestra garganta, porque cuando enaltecemos el mensaje a la verdad, el amor y la paz nos convertimos en magos, seres poderosos que construyen con el don de la palabra. Palabras mágicas hay muchas: perdón, gracias, por favor, te amo, lo siento, te ayudo, y sobre todo el rezo diario al Creador.
 
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