Opinión / Columna
 
Todo lo Bueno 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Aguacate, mi árbol y yo
Organización Editorial Mexicana
28 de noviembre de 2011

  El árbol del aguacate crece a una velocidad impresionante. Hace menos de veinte días sembré el hueso de un aguacate en la maceta con una hermosa planta verde que tengo en el baño al lado derecho del lavabo y a dos metros en la puerta de acceso. Allí he tenido palmas de varias especies, aunque al paso de los años se entristecen y las traslado a la azotea donde la luz del Sol las reaviva y entonces ya recuperadas regalo la planta y la maceta.

Al principio de la siembra ni cuenta me di del crecimiento del árbol, más de pronto, allí estaba enhiesto y el tallo con hojitas verdes, dos o tres, y a una distancia de diez centímetros cada una, crecía.

En veinte días ya tiene una estatura de un metro y crece sin pausa, orientándose hacia la luz del Sol que ingresa por la ventana de la regadera, tenuemente porque las puertas corredizas siempre están cerradas. La sobrevivencia de las plantas es formidable, aunque no reciban pleno Sol.

Ha sido, doña Hilaria, la mujer del servicio domestico, quien me ha hecho notar que el árbol va a crecer robusto y de elevada estatura y "a ver a dónde lo pone". Ya decidí que, cuando toque el techo, bajaré el arbolito al jardín para allí transplantarlo y que haga lo suyo. Se lo informaré a la administradora del Condominio, Concepción Gómez Valdés para que con su venia el jardinero don Salomón haga lo suyo. Total, no está nada mal tener un aguacate, ya que existen limoneros. A ver qué pasa, entretanto yo disfruto del raudo crecimiento del aguacate.

Aguacate viene del náhuatl, auhuácall y también significa testículos por mirarse dos frutos el uno al lado del otro. Es de origen mexicano y México es el primer exportador de aguacate en el mundo, superando el millón de toneladas al año y se exporta a 21 países, principalmente a Estados Unidos, donde también se cultiva en forma importante. Lo que pasa es que los gringos consumen mucho la fruta y a ello hay que agregar los millones de mexicanos que la hacen en la Unión Americana y no pueden prescindir del guacamole.

Esta persea americana se originó en el Centro Sur de México entre los 7 mil s 5 mil años antes de Cristo, y existen evidencias de que se cultivó en el año 1500 antes de Cristo. Antes de la llegada de los españoles y de la conquista del Nuevo Mundo, la especie se cultivaba desde el rió Bravo hasta Guatemala.

El árbol del aguacate puede llegar a tener entre veinte y treinta metros de altura, allí donde las condiciones le son favorables. El tallo es leñoso y la corteza aromática.

Según estoy informado, han sido los siempre ingeniosos y audaces chinos los que han registrado como marca al guacamole y esto se les pasó a nuestras autoridades correspondientes. De modo tal que es necesario pagarles regalías a los chinos cuando se utilice el concepto guacamole para fines comerciales.

En la Historia General de las cosas de Nueva España, Fray Bernardino de Sahagún, describe el aguacate: "Hay otros árboles que se llaman auácatl; tienen hojas verdes oscuras, el fruto de ellos se llama auácatl, y son negros por fuera, y verdes y blancos por dentro; son de hechuras de corazón, tienen un cuesco dentro de hechura de corazón; hay otros auacates que se llaman tlacozalauácatl, que son grandes, como los de arriba. Las mujeres que crían no osan comer, porque causan cámaras a los niños que mamam. Hay otros auacates que se llaman quilaáucatl, y la fruta de éstos se llama de la misma manera; son verdes por fuera, son muy buenas de comer y preciosas".
 
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