Opinión / Columna
 
Federico Osorio Altúzar 
Reporte desde el país de los tarahumaras
El Heraldo de Chihuahua
11 de octubre de 2011

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Federico Osorio Altúzar

La Sierra Tarahumara es almacén de oportunidades, reserva humana de un futuro innovador, potencial social y económico en espera de ser detonado para el bienestar, el progreso y la felicidad de sus pobladores. Paquimé es su afamado centro arqueológico, y son memorables sus Barrancas del Cobre. Su vasta geografía va del altiplano al litoral del Pacífico. Y desde la Cascada de Basaseáchic, su prestancia se extiende más allá de Juárez y de sus tres veces centenaria ciudad capital.

El informe anual de los munícipes serranos, en estos días, nos hace recordar lo que ha sido, es y puede llegar a ser este girón de la Sierra Madre Occidental marcado por mesetas y barrancas; cordilleras y cascadas; bosques y parajes de microclima tropical. A esta fascinante región la llamó el célebre Antonin Artaud "País de los Tarahumaras".

Martín Pérez Campos pone a consideración de los pobladores del municipio de Moris el balance de su primer año de gobierno en su segunda gestión pública. Moris fue galardonado por la eficacia y la rendición de cuentas en la realización de programas sociales para el bienestar. Centro de producción maderera y minera, espacio propicio para el desarrollo turístico, forma parte del elenco de municipios que como Batopilas, Ocampo, Urique, Guachochi, emerge en el mapa del crecimiento con impacto social, sobreponiéndose a la adversidad de la marginación, el desempleo y la pobreza extrema.

El reporte del munícipe se inserta en el visionario proyecto reconstructivo del mandatario César Duarte, quien acaba de anunciar una verdadera cascada de obras en la Tarahumara que van desde la construcción de presas y carreteras, pistas de aterrizaje y redes de comunicación telefónica, hasta la creación de universidades tecnológicas regionales para capacitar técnicos y egresar profesionistas útiles a la operación de microempresas en la región.

Salud, educación, vivienda, empleo y modernización tecnológica figuran en el recuento del primer año del renacimiento de la Tarahumara. Moris se suma al proyecto de César Duarte en todo aquello que tiene que ver con el Plan de Mejoramiento Genético. Asume un papel de vanguardia a fin de convertir las zonas de microclima tropical en tierra de promisión productiva mediante el cultivo de mango, papaya, toronja y otros cítricos.

Nada ocurre por arte de magia, parece decir Pérez Campos, el munícipe que ha tenido que administrar la etapa de la transformación de su jurisdicción con recursos presupuestales limitados, con la incomprensión burocrática en la transferencia de los medios para adquirir maquinaria, contar con los insumos para apoyar a los pobladores que lo perdieron todo durante la sequía y los incendios forestales en varias de las empobrecidas rancherías

Como sus pares en la región, el funcionario conocido y reconocido por su rectitud y honorabilidad ha tocado una y otra vez en las puertas de la Federación para lograr que haya un flujo de recursos en tiempo y forma a fin de evitar la parálisis y suspender los programas. Nada dispuesto a la vanagloria, demanda en las altas esferas gubernamentales que se dé el crédito que merecen los ciudadanos en esta fase de la sustitución de usos y costumbres, haciendo ver que nada se logra por decreto, que nada ocurre sin la participación y el compromiso de la gente. No es cuestión, con otras palabras, de cambiar de vestimenta de un día a otro, de maquillar sólo las apariencias.

En los reportes de la nueva Tarahumara hay elementos para afirmar que se trata de la gestación de un modelo de desarrollo agroindustrial y pecuario de grandes y positivos efectos. La tierra deja de servir al ocio criminal. Los ríos y arroyos dejan de ser veneros de contaminación y las vías de comunicación redes para la transacción de mercancías ilícitas.

http://federicoosorioaltuzar.blogspot.com
 
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