Opinión / Columna
 
Javier Zenteno Barrios 
Sociedad agraviada
Organización Editorial Mexicana
27 de agosto de 2011

  Otra vez estamos presenciando la competencia típica de las elecciones federales y varias locales. Como en cualquier campaña, los partidos y sus candidatos convocan y se acercan a los ciudadanos, a fin de pedirles su voto a cambio de compromisos de hacer o de no hacer durante el tiempo de su encargo.

A diferencia de campañas anteriores, los candidatos van a encontrar una sociedad mucho más alejada y molesta por la deteriorada situación económica y de seguridad en la que vive. Esta molestia que no escapa a quienes tienen un mínimo de contacto y sensibilidad social, seguramente se reflejará, cuando menos, con el alejamiento de las urnas por el creciente desencanto del "para qué voto si nada va a cambiar".

Difícilmente podemos esperar una actitud diferente, cuando la sociedad se siente amenazada y agraviada por los múltiples factores que diariamente la agreden y la limitan, y al mismo tiempo perciben cómo muchos gobiernos se alejan de los auténticos intereses de la sociedad.

Cómo esperan que reaccione la sociedad frente a la creciente e irracional violencia del narcotráfico que se extiende a una velocidad alarmante, dejando como cauda decenas de miles de personas muertas, sin que en medio de la vorágine sangrienta exista un paliativo o cuando menos una nueva propuesta que responda a los perfiles de esta delincuencia organizada, ni medidas para recuperar los espacios de poder que han arrebatado.

Cómo puede la sociedad confiar en autoridades, cuando cada día resulta más evidente la invasión de la impunidad y la corrupción en múltiples esferas gubernamentales, haciendo nugatoria la posibilidad siquiera de hacer respetar la ley y el orden mínimo que debe de existir.

Qué puede esperar la sociedad cuando sufre los atropellos de actores y organizaciones sociales que imponen de manera ilegítima e ilícita su voluntad, aun incluso sobre los más elementales derechos de los ciudadanos como el de la libre circulación, sin que las autoridades actúen. Basta ver las declaraciones de un conocido movimiento que se opone a la regulación de las marchas, y con dedo flamígero acusa de dictadores a quienes se atrevan a plantear su regulación o a pedirles que sin menoscabo de su manifestación, respeten y permitan a los demás ejercer sus más elementales derechos.

Qué debe esperar la sociedad cuando las autoridades que eligió incumplen con sus obligaciones, incluso en el ejercicio del gobierno más básico. Basta circular por las desechas calles de la ciudad y observar cómo algunos lugares, antes con un mínimo de orden, ahora lo van perdiendo por la voracidad y/o la ineficiencia de sus autoridades como sucede en la delegación Miguel Hidalgo, particularmente Polanco, y como ejemplo, las calles donde se encuentra la Embajada de España.

En ese lugar, donde no habían existido oficinas o comercios, sin rubor alguno y en medio de anuncios aparecen nuevos locales de un día para otro; donde no existía comercio ambulante, ahora se colocan hasta tres puestos tapando la circulación peatonal y la visibilidad para los automovilistas que deben atravesar el crucero; donde no había ambulantaje y venta de mercancía ilegal, ahora se agolpan en la zona, particularmente en las puertas del Metro; donde la circulación vehicular era razonable, ahora la complican por el funcionamiento desordenado de nuevos sitios y paraderos autorizados; donde se requieren grúas, éstas no se aparecen, pero cerca de ahí sí levantan vehículos para "recuperar las banquetas" por orden del delegado; donde los vecinos quieren evitar la propagación del desorden, la Delegación quiere instalar parquímetros que son fuente de atropellos y abusos en su manejo; donde se requiere mantener los mínimos servicios como el de la seguridad, roban casas habitación y vehículos a mano armada, entre otras cosas.

Aun así, ¿esos aspirantes a candidatos en verdad creen merecer y tener derecho a mantener una carrera política?

fjzentenob@hotmail.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas