Policía
¡Ejecutan a 2 policías estatales!
El auto donde fueron encontrados los cuerpos de los policías estatales.
El Sol del Centro
11 de noviembre de 2009

Armando Jimenez Cruz. El Sol del Centro.

Aguascalientes, Aguascalientes.Se trata de los hermanos Antonio y Rafael Zavala Proa quienes fueron "levantados" el domingo en territorio zacatecano y ayer fueron encontrados en la cajuela de un auto que dejaron abandonado en la comunidad Valle de Margaritas. Ambos traían un balazo en la cabeza que cubrieron con una bolsa negra de plástico y los pies y manos atados con cinta canela. Anoche, personal castrense de la 11ava. Zona Militar tomó las instalaciones de policía municipal de Ojocaliente, Zacatecas y detuvieron a los 45 integrantes de la corporación, junto con el director, a los que se les vincula con la organización criminal de "Los Zetas", ejecutores de los dos policías aguascalentenses.

Una doble ejecución con tintes de venganza, quedó al descubierto ayer en la mañana, luego de que en el interior de la cajuela de un Jetta, fueron encontrados los cuerpos de los policías estatales, el suboficial Antonio Zavala Proa de 24 años y su hermano, el oficial Rafael Zavala Proa de 29.

Ellos desaparecieron desde el domingo. Primero fue "levantado" Antonio por un grupo de sujetos encapuchados y con armas largas, que viajaban en cinco camionetas Ford-Lobo, mientras que a Rafael se lo llevaron ese mismo día pero por la noche.

Desde ese día ya no se supo nada de los hermanos Zavala Proa, hasta que ayer al mediodía, dos llamadas anónimas, una a la Policía Estatal y otra a la Policía Municipal de Jesús María, alertaron a las corporaciones, al reportarles que frente a la finca marcada con el número 101 de la calle Violeta, en la comunidad Valle de Margaritas, se encontraba un auto Jetta en color azul, con placas de circulación ADW-88-96 y en la cajuela había dos policías ejecutados.

Al lugar de los hechos arribaron elementos de ambas corporaciones quienes al confirmar que en dicho lugar se encontraba el mencionado auto, requirieron la presencia del Agente del Ministerio Público en turno, adscrito a la PME y diera fe de los hechos.

Al arribo del Representante Social y personal de la PGJE, se abrió la cajuela y quedaron al descubierto los dos cuerpos que traían la cabeza cubierta con una bolsa negra de plástico, además de estar maniatados de pies y manos con cinta canela.

El auto fue remolcado con grúa a las instalaciones de la Policía Ministerial, llevando consigo los cuerpos de los policías estatales ejecutados. Ahí les quitaron las bolsas de plástico y en una primera revisión, antes de ser llevados al anfiteatro de Servicios Periciales para practicarles la necropsia de ley, confirmaron que traían un balazo en la sien.

"EL LEVANTON".

Durante las primeras investigaciones relacionadas con la doble ejecución de los hermanos Zavala Proa, se estableció que Antonio se encontraba gozando de un período vacacional y el domingo a temprana hora, se trasladó a Plateros, Zacatecas, acompañado de su esposa, sus dos hijos, sus suegros y un cuñado, a bordo de su auto particular.

Ya cuando venían de regreso a esta ciudad, en las inmediaciones de Ojocaliente, Zacatecas, Antonio tuvo un percance automovilístico, ya que en determinado momento, observó que adelante de él, estaba mal estacionado un vehículo, por lo que al tratar de esquivarlo, invadió el carril contrario por donde transitaba otra unidad de motor a gran velocidad y no pudo evitar el impacto.

El vehículo donde viajaba la familia del suboficial Antonio Zavala se salió de la carretera y dos de los neumáticos se le poncharon.

Enseguida descendió del vehículo y tras revisar las condiciones en que se encontraban sus familiares, se dirigió hacia el conductor del auto mal estacionado y que había provocado el percance, con la intención de reclamarle su imprudencia.

El sujeto que estaba al frente del volante, se concretó a ordenarle a su acompañante que ocupaba el asiento del copiloto, que le hablara al "comandante".

Minutos más tarde arribó otro vehículo al que se subieron los dos sujetos que estaban en el auto mal estacionado y se dieron a la fuga.

Debido a que la suegra de Antonio era presa de fuerte crisis nerviosa, fueron requeridos los cuerpos de emergencia y más tarde, a bordo de una ambulancia, la trasladaron a recibir atención médica a un hospital de Ojocaliente.

Asimismo, llegó una patrulla de la policía municipal de Ojocaliente cuyos elementos luego de enterarse de lo sucedido, se retiraron.

Luego arribó una patrulla de la Policía Federal y el oficial le manifestó al suboficial Antonio Zavala que ya no podía hacer nada debido a que el vehículo con el que se había colisionado, se había dado a la fuga y que lo mejor que podía hacer, era retirarse del lugar, obligándole a transitar aproximadamente 100 metros con los neumáticos ponchados, hasta que encontró ayuda para cambiarlos.

Una vez que se reparó el daño, el suboficial y sus familiares se trasladaron a estación de servicio que se ubica al lado norte de Ojocaliente y la salida a Zacatecas.

Ahí fueron abordados por dos elementos de la policía municipal de Ojocaliente quienes entregaron al ama de hogar que había sido trasladada al hospital a recibir atención, por la crisis nerviosa que sufría tras el percance automovilístico.

El radiopatrullero les indicó que no podían retirarse de ese lugar ya que el director de la policía municipal de Ojocaliente, Oswaldo Cordero Tiscareño requería de hablar con el suboficial Antonio Zavala y enseguida se retiró junto con su compañero.

Instantes después llegaron al lugar cinco camionetas Ford Lobo de las cuales descendieron varios sujetos encapuchados y con armas largas y sin más, el que fungía como líder preguntó expresamente: "¿En dónde está el policía?

El suboficial y el resto de sus familiares le aseguraron que ahí no había ningún policía, por lo que varios de los encapuchados comenzaron a registrarlos hasta que uno de ellos encontró la cartera con la identificación oficial de Antonio Zavala Proa, que lo acreditaba como elemento activo de la Policía Estatal.

Confirmada la identificad del policía, el líder de los encapuchados realizó una llamada telefónica para establecer los datos del suboficial y la persona que le contestó, le dijo que también tenía un hermano que era policía.

De inmediato sometieron al suboficial Antonio a quien subieron a una de las camionetas, mientras que el que parecía líder de los encapuchados, entregaba a los familiares un papel en donde estaba anotado un número telefónico, diciéndoles que se comunicaran al mismo para que tuvieran conocimiento del lugar en el que podían encontrarlo.

Enseguida los encapuchados abordaron las cinco camionetas y se retiraron a toda velocidad, quedándose en el lugar los familiares del suboficial, sin atinar qué hacer.

Finalmente decidieron trasladarse a la policía municipal de Ojocaliente con la firme intención de rescatarlo, ya que presumían que los encapuchados eran elementos de la corporación.

Ahí, el suegro de Antonio fue atendido por una persona que se identificó como director y antes de iniciar el diálogo, el familiar del suboficial recibió una llamada de Rafael Zavala Proa, por lo que le comentó lo sucedido, señalándole que en ese momento estaba con el titular de la corporación a quien le iba a solicitar dejara en libertad a Antonio.

Rafael le pidió que le pasara el teléfono al director de la policía y ambos estuvieron dialogando durante largo rato, sin establecerse qué fue lo que hablaron.

Posteriormente, el suegro le preguntó al director de la corporación sobre el paradero de su yerno, pero éste le aseguró que ahí no se encontraba porque ellos no lo habían detenido.

Incluso, el titular de la policía le aseguró que él había girado órdenes a sus subalternos de que Antonio y sus familiares podían retirarse, cuando en la realidad los uniformados le dijeron que su director quería hablar con el suboficial.

Ante la negativa, el suegro de Antonio le preguntó al director que si ellos no lo habían detenido, entonces quiénes se lo habían llevado y el director le contestó textualmente: "Han de haber sido Zetas, porque esos traen de esas camionetas".

Enseguida se metió a su oficina dejando a los familiares de Antonio quienes luego de esperar unos minutos y al ver que el funcionario no salía, decidieron abandonar la corporación policíaca y trasladarse a esta ciudad para notificarle a Rafael, lo que le había sucedido a su hermano.

RAFAEL VA EN BUSCA

DE SU HERMANO.

Una vez que el suegro de Antonio le entregó a Rafael, el número telefónico que le dio el líder de los encapuchados y al que tenía que comunicarse para informarle en qué lugar lo tenían, solicitó permiso a su jefe inmediato superior para ir en busca de su hermano de quien únicamente sabía que había participado en un percance automovilístico.

El oficial Rafael Zavala Proa abandonó las instalaciones de la Policía Estatal, el mismo domingo a las 22:10 horas, saliendo a bordo de su auto Chevy rumbo a la comandancia de la policía municipal de Ojocaliente, Zacatecas.

Los familiares de los hermanos Rafael y Antonio estuvieron esperándolos todo el lunes y al ver que no regresaban, interpusieron formal denuncia por su desaparición.

Finalmente, ayer al mediodía sus cuerpos fueron encontrados "encajuelados" en el interior de un auto Jetta color azul, con placas de circulación ADW-88-96, las cuales resultaron ser sobrepuestas, ya que pertenecen a un Nissan Platina que fue robado el lunes en las inmediaciones de la colonia Altavista.

EL EJERCITO TOMA LA COMANDANCIA DE

LA POLICIA MUNICIPAL DE OJOCALIENTE.

La tarde-noche de ayer, arribó un convoy de soldados adscritos a la 11ava. Zona Militar, a Ojocaliente, Zacatecas y sorpresivamente tomaron las instalaciones de la policía municipal, llevándose detenidos al director Oswaldo Cordero Tiscareño y a su personal, dando un total de 45 elementos los que fueron puestos a disposición de la PGR de Zacatecas, según trascendió.

Lo anterior, porque el doble "levantón" de los policías estatales, el suboficial Antonio Zavala Proa y el oficial, Rafael Zavala Proa, se registró en territorio zacatecano y corresponderá a las autoridades de aquel lugar, llevar a cabo las investigaciones.

Por lo pronto, ya hubo la primera reacción con relación al "levantón" y ejecución de los dos policías estatales, como lo fue la toma de las instalaciones de la policía municipal de Ojocaliente, la cual quedó bajo resguardo del Ejército.

Una vez que las fuerzas castrenses tomaron las instalaciones policiales y los 44 policías junto con el director Oswaldo Cordero Tiscareño fueron detenidos y puestos a disposición de la PGR, se instalaron varios Puntos de Observación por parte del Ejército, con el objetivo de evitar cualquier sorpresa que pudiera haber tramado la organización criminal.