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Policía
Arraigan a los 6 policías de la balacera en Rincón
El Sol del Centro
28 de octubre de 2009
El Juez Mixto de Primera Instancia Penal de Rincón de Romos, a petición de la Procuraduría General de Justicia del Estado, obsequió una orden de arraigo por 30 días, en contra de los seis elementos preventivos que se vieron involucrados en una riña suscitada el domingo por la tarde en dicho municipio, durante la cual dos personas, -padre e hijo- resultaron heridos con arma de fuego.
Los arraigados fueron identificados como Agustín Cervantes Martínez, Juan Alfonso Gómez Domínguez, Jesús Galván Puentes, Luis Martín Rodríguez Trejo, Edgar Chávez Padilla y Juan Carlos Delgado Montes. Al concluir el término constitucional que marca la ley para tener a una persona detenida o retenida y no esclarecerse cuál de los seis policías fue el que lesionó a Rubén Reyes Romo de 23 años y a su progenitor, José Dolores Reyes Guerrero de 45 años, la PGJE solicitó la orden de arraigo. La dependencia tendrá 30 días para demostrar ante las autoridades correspondientes, cuáles de los seis policías fueron los responsables de las lesiones de los dos jornaleros, además de que también se esperaba que Rubén Reyes Romo quien tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia, se recupere para que identifique a su agresor. La situación de complicó un poco más debido a que varios de los seis policías arraigados aceptaron haber disparado sus armas de cargo, pero todos coinciden en que lo hicieron al aire, tratando de disuadir al grupo de jóvenes que los agredía con piedras y botellas. Los hechos se registraron el domingo a las 15:00 horas según lo manifestó Jaime Hernández Puentes, quien fuera detenido al ser acusado de haber despojado de su arma de cargo al preventivo Agustín Cervantes Martínez. Comentó que ese domingo se encontraba ingiriendo cerveza con un grupo de amigos con los que había asistido a un partido de béisbol. Dijo que ellos se encontraban en el cruce del callejón Romo y la calle Juan Diego y a las seis de la tarde aproximadamente, observó a varios hombres y mujeres que corrían hacia la calle Insurgentes, por lo que les comentó a sus amigos que fueran a ver lo que sucedía. Al llegar al lugar donde se reunía la gente, se percato que a uno de sus amigos lo estaban golpeando dos policías preventivos, por lo que se acercó aún más y vio que lo tenían hincado y que uno de los uniformados trataba de tumbarlo al piso. El joven que era agredido resultó ser Rubén Reyes Romo y Jaime Hernández manifestó que éste redijo que el policía de tez morena clara y complexión delgada, le había disparado con el arma que portaba. También manifestó que él y varios de sus amigos intentaron detener al policía pero éste accionó su arma en varias ocasiones, uniéndosele otro uniformado de complexión robusta y estatura baja, el cual también les disparó pero lo hizo hacia el suelo. Enseguida se dispersaron por diferentes rumbos, quedándose tirado el jornalero Rubén Reyes Romo y minutos después, llegó al lugar su progenitor José Dolores Reyes Guerrero, quien al ser enterado de que su hijo había sido herido a balazos, fue y reclamó a uno de los policías al que le señaló un vecino como el autor de las lesiones de su vástago. José Dolores mencionó que al abalanzársele a golpes, el policía desenfundó su arma de fuego y le disparó en varias ocasiones, acertándole uno de los balazos en la oreja izquierda. Una vez que los lesionados fueron trasladados a recibir atención médica al Hospital General de Rincón de Romos, más tarde el Juez Calificador mediante oficio puso a disposición del Agente del Ministerio Público en turno, adscrito a la PME, a los seis policías que intervinieron en los hechos, los cuales manifestaron haber accionado sus armas de fuego haciéndolo al aire. Por lo tanto, una vez que fueron arraigados por 30 días, deberán de reunirse las pruebas suficientes para establecer cuáles de los seis policías fueron los que lesionaron a Rubén Reyes Romo y a su progenitor José Dolores Reyes, el primero de ellos el más grave, ya que resultó con dos heridas producidas por arma de fuego en el abdomen derecho y en el hipocondrio izquierdo, motivo por el cual tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. |
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