Opinión / Columna
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Mariano González Pérez
La Sociedad Civil en Construcción
El Sol del Bajío
4 de febrero de 2012
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Hay una afirmación universal: "Sin capital no hay riqueza", sin embargo las glosas a este concepto se originan cuando surgen las preguntas sobre la forma de hacer capital, de acumularlo y distribuirlo. El tema cobra mayor interés cuando la pregunta se dirige al concepto mismo de capital. ¿El capital es algo referido exclusivamente al ámbito de lo material y específicamente a lo financiero, o bien es un concepto extrapolable a otras realidades?
Putman nos habla de la existencia de algo denominado "capital social", él señala que por analogía con las nociones de capital físico y capital humano -herramientas y capacitación que mejoran la productividad individual- el capital social se refiere a los aspectos de la organización social, tales como las redes, las normas y la confianza que facilitan la coordinación y la cooperación para recibir beneficios mutuos.
Lo que parece natural o de sentido común no siempre está en la mente de las personas: el núcleo básico de una sociedad está constituida por personas y la manera y actitud en que estas interactúan, determina el perfil de esta sociedad. El tratamiento científico o para muchos pseudo científico en razón de sus resultados en que este nuevo siglo de la globalización se ha dado a los asuntos económicos nacionales, ha provocado el olvido de que lo que hace al ser humano debe estar orientado a su real beneficio de todos los grupos humanos, tanto en el presente como en el futuro. Al menos así reza el pensamiento racional occidental permeado de los valores del cristianismo en el que se gestó y desarrolló.
No hay posibilidad de avanzar socialmente, en una nueva visión de sustentabilidad, si en efecto no existe confianza y seguridad mutuamente compartidos y propósitos de organicidad. No hay cohesión social si las relaciones entre las personas están marcadas por la indiferencia, la ignorancia de los demás y la irracionalidad, o mala voluntad de los actos individuales. Esto último parece ser un cáncer social de la modernidad, lo cual según sociólogos nos coloca en un estado de confusión y de impotencia a quienes queremos construir confianza colaboración y participación en los asuntos de la sociedad.
La tesis del capital social se sustenta en la corroboración de que los mejores gobiernos son aquellos que se enmarcan en las sociedades en que las personas actúan autorreguladas por las normas de la solidaridad, la participación cívica, la integridad, la confianza mutua y las fuertes responsables y comprometidas redes sociales.
En edición a esto, el capital social se concibe como un bien público, más allá del ámbito de la propiedad privada. Es un activo social de todos y a favor de todos, lo cual favorece el desarrollo integral de la sociedad. Las comunidades afluentes "se han vuelto ricas porque han sido cívicas".
Frente a las dudas actuales sobre lo que implica el despertar de la sociedad civil, integrada a la empresa y al gobierno, las modificaciones a las funciones tradicionales del gobierno y la importancia que se le asigna al mercado. El capital social trabaja a través de y con los estados y los mercados, no en lugar de estos. Esta afirmación es muy importante para alimentar el debate sobre la necesidad que tienen muchos municipios de reformular un nuevo pacto social a la luz de los resultados de esta, produciendo la puesta en práctica la globalización integrada en los tres sectores.
El pasado día de las candelas en nuestra ciudad Celaya se encendieron luces importantes de la sociedad civil quienes mostraron su gran capital social con la presencia de las fuerzas vivas de nuestra ciudad que aman y quieren el progreso auténtico e integral de esta Puerta de Oro del Bajío: PROYECTO DE CIUDAD DE CELAYA que debe aprovechar en forma plena participación y aportación de los organismos ciudadanos que han trabajado durante muchos años para tener una ciudad mejor.
Lo muy importante para que este trabajo no se pierda como sucedió en los años 90 en nuestra ciudad es la ciudadanización de estos grupos y en una formación ciudadana permanente independientemente de vaivenes de años de gobierno sean municipales, estatales y nacionales.
Este es un gran capital que a últimas fechas hemos visto enriquecer a través de programas como DESTINO OIR TU VOZ, y que contribuyen a una PARTICIPACION CIUDADANA libre responsable y comprometida independientemente del trabajo muy valioso de los partidos políticos.
Este capital social tan importante estamos seguros que dará frutos verdaderos y vitales para que nuestra Puerta de Oro del Bajío vuelva a recuperar con el trabajo de todos unidos lo que fue.
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