Opinión / Columna
 
Celso Rico Rivera 
En la Tierra de Octubre
El Sol del Bajío
5 de octubre de 2009

  A propósito de la inauguración de la Glorieta Puerta de Oro en la Tierra de Octubre



Caen las hojas, separan sus sílabas,

vuelan a ser aire, remolino, ramas alrededor

del vértigo del Arbol, arterias, venas, historias

en una página, en un reporte, hojas

vivas como circulación en una Mujer, aire

Ella Misma, clorofila, belleza

que su mano levanta de la Tierra de Octubre:

Celaya.



Como se esperaba, sigue creciendo la inconformidad por el paquete económico planteado por el Ejecutivo Federal para favorecer a los pobres, pero quizá lo más curioso del caso, es que parece que el gobierno federal está empecinado con toparse con la misma pared, una y otra vez. Y es que eso de gravarnos más el IVA (con el dos por ciento), eran propuestas que habían sido ya rechazadas tajantemente en el pasado no tan reciente.

Por una dolorosa ironía el presidente del desempleo nos condena a la injusticia eterna, ¡precisamente en la propuesta que hace para sacarnos de la pobreza! Pero yo digo que don Felipe de Jesús Calderón Hinojosa está equivocado o es siniestramente engañador porque con la cascada inflacionaria de precios a todos los producto, los obrero, los pobres, la clase media baja, ¡seguramente siendo pobres hasta la consumación de los siglos! Amén...

Pero la situación de crisis actual no requiere de mucha inteligencia al menos para sobrellevarla. Es decir, no veo la razón para insistir en obtener un título universitario cuando para ganarse la vida en esta ciudad lo único que se necesita es osadía e ingenio. Acaso esos muchachos desempleados no han oído hablar del Piporro, de Cantinflas, Porfirio o de Navarrete? El camino de la farándula, aunque empedrado, puede conducir a minas de oro, si no es lo suficientemente obstinado.

Ahora que si sólo se pretende vivir bien sin demasiado esfuerzo, para eso están los puestos de funcionario público en cualquier institución gubernamental, donde el reciclaje de ideas como reordenación urbana, rescate del Centro Histórico, o la cíclica propuesta de reforestar la ciudad dejan un dineral. El asunto de sembrar arbolitos ha resultado un negociazo. Bueno cualquier cosa que se inventen en nombre de la contaminación como la Verificación de autos y empresas producen manantiales de dinero vía las inobjetables cuotas, talleres autorizados, multas y pendejuelas que los acompañan.

Descubrir de pronto un filón como el retiro de anuncios espectaculares para poder vender nuevos permisos, verificar el uso del suelo en cualquier zona, organizar eventualmente un operativo sorpresa a los fayuqueros y ambulantes que venden cidis piratas para después del decomiso millonario dejarlos trabajar libremente el resto del año, encontrar la forma de capitalizar a los ambulantes, o generar programas como el reordenar al semi-fijo callejero que recientemente se lleva a cabo en el centro histórico de Celaya.

Armarse de un portafolios y pasar casa por casa a revisar la instalación de gas y de luz, y encontrar que los usuarios están infringiendo la ley, afirmar que la toma de agua está pirata, o simplemente como sugería un lector alquilar un local, amueblarlo y colocarle un letrero afuera que diga por ejemplo: Caja Recolectora No. 5 y esperar que la gente llegue a pagar; son cosas comunes que no requieren mayor imaginación y por lo tanto están al alcance de cualquiera.

Deveras que para ganarse la vida en nuestra muy noble y leal ciudad de Celaya, lo que menos se necesita es un título de nada. Sobran ejemplos en nuestra historia más reciente de que es posible hacer grandes fortunas y hasta merecer el doctorado Honoris Causa sin haber pisado nunca una Universidad, ¿se acuerdan del célebre Negro Durazo? Etica y moral aparte, de acuerdo a lo que podemos comprobar todos los días, para quien posee el don de la transa y el gracejo en esta ciudad, los pesos son a tostón, por lo que pretender ganarse la vida ejerciendo cabalmente una profesión es cosa de simplones. Hágase rico y ya... al Sol.



TRAPITOS... al Sol

No hace falta las mentiras ni la defensa de las mentiras.

La responsabilidad de la producción agrícola, ganadera y forestal debe estar a cargo de los propios productores, de los agrónomos, de los zootecnistas, de los veterinarios, de los técnicos agropecuarios y de otros profesionales. No son de ninguna utilidad los ingenieros civiles, los economistas, los biólogos, los profesores y otros, ajenos a la vida cotidiana del medio rural; en todo caso, pueden ser unos buenos auxiliares en las acciones del agro, pero no de tanta responsabilidad. No continuemos con lo mismo; si dejamos la iglesia en manos de Lutero, por tiempo tan prolongado, lamentablemente estaremos sufriendo las consecuencias en carne propia... al Sol.
 
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