Comunidad y Cultura Local
"Gusanos" que curan
A muchos puede producirle asco, pero el uso terapéutico de larvas de mosca era conocido hace mucho tiempo por médicos militares. Foto: El Heraldo de Tabasco
¡Increible, Pero Cierto!
El Heraldo de Tabasco
7 de diciembre de 2008

M. angel Cordova L.*

Villahermosa, Tabasco.- Entre los seres vivos que más repugnancia provocan, los gusanos ocupan, sin duda, un lugar preponderante. Menciono lo anterior porque Usted probablemente haya visto en alguna película bélica, de ésas que tratan de reflejar con el máximo realismo los horrores de la guerra, cómo un soldado herido es curado utilizando larvas de insectos, popularmente llamadas "gusanos".

A muchos les puede producir asco, pero el uso terapéutico de larvas de mosca era conocido hace mucho tiempo por médicos militares, y en este naciente Siglo XXI puede ser una alternativa para sanar ciertas heridas.

El poder curativo de las larvas de insectos empezó a conocerse hace, aproximadamente, cinco siglos, en las batallas libradas durante el Renacimiento. Los soldados cubrían sus heridas y las llenaban de gusanos, dando a notar en posteriores días, su mejoría y sobrevivencia.

Pero los casos más y mejor documentados son los de combatientes abandonados durante la Primera Guerra Mundial, gravemente heridos y que, al cabo de una semana, fueron hallados con vida, gracias a este singular método.

El origen de esta práctica de empírica Medicina Militar se relaciona con el descubrimiento de que estos "gusanos", es decir, las larvas de los insectos, ayudaban a eliminar la infección. Las investigaciones que posteriormente se llevaron a cabo con respecto al beneficio curativo que producían, fueron algo casi automático.

En el año de 1931, el médico W. S. Baer dio a conocer que había tenido éxito en la curación de una infección ósea (osteomielitis) por aplicación de larvas. Para 1940, las larvas se utilizaban ya como terapia regular en contra de infecciones y quemaduras.

La razón en que se fundamenta la utilización de este método, es que las larvas "mastican" los tejidos infectados o necrosados, dejando a un lado aquéllos en buen estado. Esto hace que desaparezcan poco a poco las bacterias que originan las infecciones, y las heridas se mantengan limpias. Es posible que los repugnantes "gusanos" liberen algún agente antibacteriano, estimulando el crecimiento de tejidos sanos, y favoreciendo la cicatrización.

Más recientemente, un estudio realizado en el Hospital de Gales, en Bridgend, concluye que los gusanos estériles pueden ayudar a que las heridas cicatricen con mayor rapidez que utilizando tratamientos convencionales. El director del proyecto, Steve Thomas, señala que "hacer este tratamiento accesible a los pacientes en sus domicilios puede prevenir la necesidad de una estancia hospitalaria prolongada y reducir el riesgo para los individuos, de desarrollar infecciones adquiridas en el hospital".

Los gusanos limpian el pus, las bacterias y la carne en proceso de descomposición, secretando enzimas que combaten a las propias bacterias, manteniéndolas alejadas de los tejidos sanos. Además de eliminar la "rebaba" y el tejido necrosado, las larvas eliminan el mal olor y las infección de las heridas, pues se comen todas las bacterias de la misma. Los estudios han demostrado, además, que reducen el dolor y estimulan la formación de nuevo tejido.

La Unidad de Investigación Bioquirúrgica del Hospital Príncipe de Gales de Bridgend, ha conseguido que sus "Larv-E", es decir, las larvas esterilizadas de gusanos procedentes de la mosca Lucilia sericata, utilizada habitualmente en el laboratorio, sean elegidas como uno de los Productos del Milenio. Estas larvas se pueden utilizar para tratar diversos tipos de heridas, tales como úlceras en las piernas, rozaduras, quemaduras y úlceras diabéticas, sobre todo las de los pies.

Muchas de las heridas mencionadas contienen gran cantidad de restos celulares o tejido necrosado que hay que quitar para que se puedan curar; esto se hacía con un escalpelo -aunque no siempre fuera la opción más segura- y otros métodos de limpieza que tardan varias semanas en hacer efecto. En esas situaciones, la cura con larvas es la más adecuada.

Hoy en día, el procedimiento es corrientemente utilizado por médicos de diferentes clínicas y hospitales en muchos países del mundo, como Israel, Alemania, Inglaterra, Suiza, Suecia, Australia, Ucrania, Tailandia, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Perú, Chile, Argentina y Colombia.

En nuestro país, el uso de larvas o "larvaterapia" se emplea únicamente en el Hospital General Dr. Manuel Gea González en la Ciudad de México, mediante la aplicación de larvas de mosca verde en las heridas.

El pionero en la aplicación de esta medicina alternativa es el dermatólogo José Contreras, quien después de atrapar a las moscas, las introduce en una jaula junto a un recipiente de agua, azúcar y un pedazo de hígado recubierto con una malla, donde el animal deposita los huevos. Estos se esterilizan en el laboratorio y se preparan en las condiciones necesarias para que las larvas nazcan, lo que incluye recipientes con gel y sangre de ternera. Posteriormente, las larvas son colocadas en las heridas cuando miden un milímetro de longitud y comienzan a comer el material muerto hasta alcanzar el tamaño suficiente que indica que han cumplido su cometido. Luego se estimula la cicatrización (lograda en gran parte por los gusanos) con otros productos.

Judith Domínguez, profesora adjunta de Cirugía Dermatológica del citado hospital, explicó que ésta es una terapia que no requiere de anestesia y que puede evitar las amputaciones de los pies de enfermos diabéticos, amén de ser más económica que las cirugías. Subraya que Estados Unidos comenzó a usar las larvas de mosca para curaciones en la década de 1930, aunque luego se inclinó por el uso de antibióticos, y hace 15 años volvió a recurrir a ellas gracias al Doctor Ronald Sherman, con quien mantienen comunicación e iniciarán estudios más significativos en México.

Este tratamiento es de uso limitado, principalmente a la sensibilidad de los pacientes ante la presencia de gusanos en sus heridas. La ciencia avanza día con día, pero no olvida mirar al pasado y aprender de la experiencia.



* Coordinador de Información y Divulgación Científica, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco (CCYTET).