Opinión
Juan Manuel Oliva Ramírez
Juan Camilo Mouriño, un Mexicano Ejemplar

El Sol del Bajío
9 de noviembre de 2008

Todos los mexicanos lamentamos los sucesos trágicos que enlutaron a México el pasado 4 de noviembre en la ciudad de México y en el que perdió la vida, entre otros ciudadanos mexicanos, el licenciado Juan Camilo Mouriño Terrazo, secretario de Gobernación de México.

Por este conducto quiero enviar mi más sentido pésame a los familiares de todas las personas fallecidas en este trágico evento y desearles una pronta resignación y consuelo de saber que sus seres queridos muertos como consecuencia de esta tragedia, ya se encuentran descansando en paz.

En esta columna quiero referirme y dar mi testimonio de agradecimiento y afecto a Juan Camilo Mouriño, un mexicano ejemplar, que se destacó por encarnar grandes principios y llevarlos a la práctica a través del servicio público.

Tuve el grande honor de conocerlo y tratarlo de cerca en estos últimos años de su vida, primero en la oficina presidencial y últimamente en su alta investidura como Secretario de Gobernación, cuando con gran apertura, capacidad y empatía tuvo el honroso encargo de dirigir la política interior de nuestro país.

Tuve el extraordinario privilegio de trabajar muy cerca de él, y de concertar acuerdos muy importantes para la vida de las familias guanajuatenses.

Juan Camilo siempre fue un hombre sencillo y asequible, hombre de familia, recto a carta cabal, convencido y comprometido con la vocación de servicio a México, un hombre de gran inteligencia práctica, de un gran humor, conciliador y de principios muy firmes, fiel intérprete del pensamiento, de las estrategias y acciones del Presidente de México Felipe Calderón Hinojosa, sin duda, su más cercano colaborador y gran amigo.

Con una juventud y proyección de futuro que irradiaba por los cuatro costados, con la generosidad y la grandeza de alma de las personas elegidas para llevar a cabo una misión especial en la vida.

Hombre de nuestro tiempo, joven, enlace generacional, que supo combinar teoría y praxis, doctrina y acción, adecuándose sin traicionarse así mismo, a los retos de la sociedad de nuestro tiempo.

Eficaz estrategia y realizador de ideas grandes, plural, abierto, que supo asumir siempre su cargo sin ostentación, con humildad, entusiasmo y con una gran fortaleza de ánimo.

Una persona con una disposición permanente de aprendizaje de las nuevas circunstancias, con la gran la cualidad de saber escuchar con atención y con apertura, poniéndose en los zapatos del otro.

Con una visión de futuro poco común, con la mirada siempre hacia el frente y hacia arriba, midiendo los desafíos y encontrando los caminos adecuados en cada momento para avanzar en la construcción del México que siempre soñó heredar a sus hijos.

Con un olfato muy especial para conocer y discernir sobre el presente y el futuro de nuestra sociedad, comprensivo, pero firme. Recio, que sabía decir las cosas como son, sin rodeos, de frente y con afán de construir.

Juan Camilo, en su corto paso por este mundo, fue hombre de vida fecunda, trabajador incansable, que supo dejar un surco al andar para que los demás no extraviemos el rumbo.

Como muy bien lo expresó el Presidente Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño, representa "una nueva generación de mexicanos; un digno representante de jóvenes políticos interesados en el bien común que reivindican el diálogo y la negociación, y que son una promesa ante las responsabilidades públicas y de Estado".

Hoy, con Juan Camilo en una vida mejor para él, dispongámonos a seguir adelante y vivir recta e intensamente como lo hizo él, en esa vocación de servicio que todos tenemos, a nuestros cónyuges, padres, hermanos, hijos, nietos y a nuestra comunidad. Ese es el mejor homenaje que podemos rendirle a este mexicano ejemplar descanse en paz para siempre mi amigo Juan Camilo Mouriño Terrazo.
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