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México
"Un callejón sin salida" la guerra contra el narco: Jorge Chabat
La actual violencia se debe a la segunda ofensiva que el presidente Calderón lanzó contra los cárteles, según Jorge Chabat. Foto: OEM
Organización Editorial Mexicana
13 de octubre de 2008
Isabel Zamorano / El Sol de México
(Segunda Parte) Ciudad de México.- La guerra contra el narco mantiene al Gobierno mexicano en un callejón sin salida, pues mientras se profundiza la crisis de seguridad y se afecta la gobernabilidad el resultado es mínimo porque la violencia crece y las instituciones se siguen desgastando, advierte el doctor Jorge Chabat, miembro del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) y especialista en Seguridad Nacional. Esta guerra de desgaste, sin límite de tiempo ni de caídas, que transcurre en una irracionalidad hasta ahora no conocida, afecta la gobernabilidad del Estado mexicano y constituye un problema de seguridad nacional, afirma. "Y tan es un problema de seguridad nacional, agregó, que el Gobierno responde a esta amenaza con medidas de emergencia y ya sabemos que se recurre a este tipo de medidas sólo cuando hay una crisis. Lo hizo porque no puede resolverlo de manera regular y por ello tuvo que sacar al Ejército a las calles, porque lo rebasó la capacidad de violencia del narco." Para el doctor Chabat el Gobierno mexicano podría contener al narco y a su violencia asociada, si legalizara el consumo de drogas, fortaleciera a sus instituciones y fragmentara a los cárteles para debilitarlos; sin embargo, considera que no hay indicios de que se avance en estos objetivos. Así analiza el doctor Chabat la guerra entre el Gobierno federal y los cárteles de las drogas. ¿El aumento del consumo de drogas está relacionada con el incremento de la violencia entre los cárteles?... En términos generales sí, en los últimos años ha crecido mucho, es un problema mayor no sólo en México, también en Estados Unidos y en Brasil que ya es el segundo consumidor de cocaína en el mundo. Este es un fenómeno que está ligado a la violencia, que en este momento va mas allá de lo que podría considerarse normal porque es un conflicto entre las bandas que operan en el país. Es una guerra entre los cárteles, del Golfo y el de Sinaloa, propiciada en parte por los arrestos de los grandes "capos" que hizo el expresidente Fox y por la actuación de los nuevos dirigentes, muchos de ellos muy jóvenes, que se hicieron cargo de los cárteles. Estos jóvenes no parecen tener la edad ni la capacidad negociadora que tenían los anteriores capos. Además, el mercado externo comenzó a crecer y ambos hechos provocaron la actual guerra que se prolonga demasiado porque no tienen los elementos mediadores que antes existían. Considerando estos hechos, ¿es adecuada la estrategia del Gobierno federal para enfrentar la guerra entre los cárteles?... Es la menos mala dados los parámetros en que se mueve. Creo que la mejor estrategia sería legalizar las drogas, quitarle la noción de criminalidad y tratar el consumo como lo que es: un problema de salud; pero como el Gobierno de Estados Unidos no quiere hablar del tema, el Gobierno de México no puede legalizar por sí solo. Así, no tiene más remedio que combatir al narco dentro de los márgenes de la prohibición, lo que durante mucho tiempo lo mantendrá como un problema de ilegalidad. Y frente a esto el Gobierno federal sólo puede trabajar en dos vertientes: una de ellas es fortalecer las instituciones y la otra es combatir la corrupción, establecer mejores controles, profesionalizar las policías, tal como lo hace con la policía federal, tal como lo está haciendo. La segunda vertiente está representada por el combate a los cárteles para que eventualmente se fragmenten y en teoría sean menos violentos. ¿Qué pasaría en México si se legalizara el consumo de drogas?... Dado que ya no sería un fenómeno criminal disminuirían las ganancias de las bandas porque tendrían que actuar como cualquier empresa legal y por lo tanto no tendrían que recurrir a la violencia. Debe quedar claro que legalizar el consumo de drogas no significa aprobar o promover su uso. La desventaja es que esta medida no resuelve el problema de consumo, por el contrario, en el corto plazo lo agravaría. El consumo debe tratarse como una enfermedad; sin embargo el Gobierno mexicano no ataca el problema que representa el consuno porque gasta todo su presupuesto en perseguir a los narcos, como lo hacen todos los Gobiernos del mundo, pero eso es lo que debería hacer. De acuerdo con su experiencia, ¿cree que algún día se legalice el consumo de drogas en México para terminar con el gran negocio que representa el narcotráfico, tal como ahora funciona?... Es difícil porque el costo político, para todos los Gobierno y también para el México, es muy alto. Pero no hay opciones. La opción de pactar con los cárteles, que probablemente sería la más racional, legalmente es imposible en un Estado democrático que no puede funcionar fuera del Estado de Derecho. ACUERDOS Sobre las acusaciones formuladas tanto por la actual administración, como la del expresidente Vicente Fox, que acusan a los Gobiernos priístas, de pactar con los cárteles de la droga para evitar la criminalidad que ahora existe en el país, el especialista del CIDE en Seguridad Nacional opinó que probablemente sí hubo esos acuerdos: Es lo más racional que posiblemente sucedió porque los niveles de violencia que ahora se viven antes no existían porque no son buenos para el narco porque afectan el negocio, atraen la atención de la opinión pública y atraen la presión internacional y eso no es algo que los narcos quieran. La falta de acuerdos ha perjudicado a todos. En la actual administración aparentemente hubo un acuerdo a mediados de 2007 y como consecuencia disminuyó la violencia durante un tiempo. Sin embargo, no existe evidencia dura de que se efectuó esa reunión. La actual violencia, según Chabat, se debe a la segunda ofensiva que el presidente Calderón lanzó contra los cárteles, distinta a la que puso en marcha en 2007 porque está destinada a recuperar el espacio territorial que el narco tenía bajo su control. Calderón, dijo, lanzó en 2008 una ofensiva contra las estructuras de los cárteles, no contra los líderes, sino contra los operadores del cártel, los operadores intermedios. Esto sí ha golpeado mucho a los cárteles y marca un cambio respecto a lo que hizo Fox porque él atrapó a los capos pero no a la estructura. Esta ofensiva fragmentó a los cárteles y a sus finanzas y propició más violencia. Quizás ya no de un cártel contra otro, sino por guerras dentro de los mismos grupos que se están rearticulando y fragmentando. El resultado es la violencia que se vive todos los días, opinó. Agregó que las luchas internas y la fragmentación propician el reacomodo y quizá a un nuevo mapa con cárteles más pequeños, tal como sucedió en Colombia. Creo que esta es una de las grandes metas del Gobierno de Calderón. Esto les quitaría fuerza y si Calderón lo logra será un gran avance, aunque esto no significa que el narco desparezca pero disminuiría la violencia y la corrupción. Considera que si quiere el Gobierno ganar la batalla, también debe fortalecer sus instituciones para que resistan mejor la corrupción que genera el narco y funcionar mejor para evitar que estos grupos ocupen los espacios sociales que le corresponden. Aquí, dijo, hay que señalar que se requiere un Estado que funcione mejor, con menos márgenes de pobreza y de desempleo. El narco ahora hace funciones que el Estado nunca llenó. Hay partes del país en que el Gobierno hace muy mal su trabajo, no provee de servicios básicos y eso obviamente deja espacios abiertos que llenan esos grupos y también la guerrilla. ¿Se "colombianiza" México?... Colombia vive etapas diferentes. Hubo épocas de mucha violencia que llegó hasta los ataques terroristas. En Colombia se pasó de esta etapa a la actual en la que las bandas del narco son muchas y muy pequeñas y ya no generan la violencia del pasado. Aquí empezamos a ver ataques contra el Estado, sobre todo federal como respuesta a los operativos del Gobierno federal y aún así no estamos en los niveles que hubo en ese país en los años '80 del siglo pasado. El investigador precisa que el sistema de operar de los cárteles mexicanos es único: No hay comparación ni con Estados Unidos, ni con Italia ni con España. En Italia hay pequeñas bandas de distribuidores pero no representan la amenaza de violencia que representan en México. Además, en los países desarrollados las instituciones son más fuertes y consolidadas y son menos susceptibles a la corrupción. Aquí aprovechan que el Estado mexicano es débil. En México siempre se acusa al Gobierno de Estados Unidos de no hacer su parte en el combate al narcotráfico, ¿Esto es cierto?... No es una visión real. El Gobierno norteamericano tiene a más de un millón de personas encarceladas por delitos relacionados con las drogas, y esto es una barbaridad. Estas cifras se desconocen porque no informa. En la parte de consumo también está haciendo su parte porque el consumo se ha estabilizado en los últimos años, no ha crecido, lo cual es algo bueno. Lo que sí podría el Gobierno norteamericano es combatir con mayor rigor el tráfico de armas, en donde no hace nada por presiones internas. El tráfico de armas es un combustible para el narcotráfico y aquí sí hay todavía que trabajar mucho. NO A LA LEGALIZACIÓN De acuerdo con el presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, Francisco Rivera Bedolla, la iniciativa del presidente Felipe Calderón de legalizar el consumo de hasta cinco gramos de estupefacientes para consumo personal "no llegará a ningún" lado. "Gran parte de la comunidad legislativa no está de acuerdo. Aceptará propuestas para rehabilitar adictos, pero no para facilitar adquisiciones ni consumo", señaló. El legislador agregó que si esta medida se aprobara México se convertiría en el paraíso de los consumidores norteamericanos; considera también que con los problemas de corrupción que existen en los cuerpos policiacos podría crecer la violencia que ahora afecta al país. En cambio, el presidente de la Comisión de Seguridad del Senado, el panista Felipe González, señaló que hay una versión equivocada de la propuesta que está dirigida a llenar el vacío legal que existe en torno al consumo. Explicó que lo que el presidente de la República propone es que a quien se le detenga con una dosis para consumo personal se le obliga a entrar a un programa de rehabilitación. Si no entra a ese programa y se le detiene por tercera ocasión sin que haya entrado a un programa de rehabilitación ingresa a la cárcel y se le tratará como a un traficante de drogas. Lo que se trata es de no llenar las cárceles de consumidores. |
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