Celaya
Denuncian robos a casa-habitación
ESTE es el fraccionamiento al cual los ladrones lo están atracando de manera cotidiana.
El Sol del Bajío
30 de junio de 2008

Miguel Martínez



Celaya,Gto.- "Ya estamos cansados, hastiados y desilusionados de las autoridades, pero aún más de las mentiras que dice el director de la Policía, Presciliano Mandujano, es más, una ocasión entregamos al ladrón, los policías le quitaron los tubos de cobre y tranquilamente se pusieron a platicar con él y después lo dejaron irse. Además de que en las oficinas del Ministerio Público nos traen de un lado a otro, atrapan a los ladrones y los dejan ir, mientras nosotros perdemos parte de nuestro patrimonio".

En estos términos se manifestaron varias madres de familia del fraccionamiento Santa Martha; una de las personas que más veces ha sido víctima de sus "vecinos" (los cacos son de la colonia Santa María), es la señora Alejandra Saldívar Alvarez, con domicilio en Rinconada de San Jorge No. 156 "A", quien lleva medio récord en cuanto a robos domiciliarios, tiene cuantificados ocho, solamente el señor Efrén N., la aventaja con 11, comentó a El Sol del Bajío, que ya está harta de esta situación, por lo que cansada de hacer denuncias, prefirió hacer pública la misma.

Es de mencionar que esta unidad habitacional, cuenta con 150 casas, de las cuales entre 20 o 30 están deshabitadas, pero lo peor del caso es que ya están desvalijadas por los ladrones.

El día 18 de mayo, se metieron en menos de cuatro horas a seis casas, el 21 se presentó otro robo, en la madrugada, una bomba, por la tarde una bicicleta, y por la noche intentaron robar otra casa. Dijeron que se llevan de todo, desde tanques de gas hasta ropa.

"Mire, ya fuimos a hablar con el mayor Prisciliano y éste nos manda con el subcomandante César, él no prometió que nos iba a mandar un rondín de ocho de la noche a siete de la mañana, que son los horarios en que nos afectan más; también tenemos la contestación del mayor Prisciliano el cual nos asigna un comandante, al cual no conocemos porque nunca se ha presentado, entonces, ya prácticamente es para ellos un juego y solo nos dan largas y aún así se atreve a mencionar en todos los periódicos que Celaya está segura", así lo refirió la demandante.

"También venimos a dialogar con el subprocurador y tenemos un programa en el cual se están integrando todas las averiguaciones, porque ya tenemos identificado al ratero, es una pandilla de cuatro persona que no es posible que no posible que nos estén robando y no hagan nada, uno es el "Nacho", su hermano es el "Marcelino, vive en la calle Acámbaro 320 de la colonia Santa María, los han agarrado en flagrancia y no más porque se mete a su casa, no le pueden hacer nada. Ya no dormimos a gusto" y como respuesta nos dicen que se integra la averiguación y ahorita que agarramos al ladrón, dicen que no pueden detenerlo, que los van a mandar llamar, porque no pueden afectar sus garantías, mientras tanto nos siguen robando, entonces de cuáles garantías estamos hablando".

Además, otra señora dijo que fueron a poner su denuncia ante el Juzgado No. 6 y quien se identificó como el licenciado Gil, jefe de la Zona 7, los mandó a las oficinas de la Guardia Municipal (calle Pípila), mientras tranquilamente se fumaba su cigarrillo.

Así, señalaron que el pasado 18 de mayo, los uniformados a bordo de la patrulla 639, "agarraron" a un ladrón, le quitaron lo que había robado (tubos de cobre), estuvieron dialogando con él y después lo dejaron ir, mencionaron que les dieron ganas -por el coraje- "de aplicarle la ley del Talmud o bien aplicarle una terapia corporal, pero sus "cuates" policías no nos dejaron".

De la misma manera y con marcada preocupación, menciona que: "Tenemos un padrón de cerca de 90 niños y jóvenes y no es posible que estemos viviendo así, porque nos apedrean, nos insultan, ya el ratero pasa frente a nosotros, de manera cínica hasta se burlan de nosotros, roba a cualquier hora del día, qué más quiere.

"Se meten por las azoteas, quitan las protecciones, rompen los vidrios. Cuando hablamos al 066, mencionándole que ya tenemos al ratero detenido y de manera hosca y déspota, la mujer que nos atiende, nos dice ay pos espérese, qué quiere, ya le hablamos a la patrulla, pero no responde, a qué estamos jugando pues, el mayor Prisciliano va a actuar hasta que los rateros maten a una persona, o hasta que nos cansemos y hagamos justicia por nuestra propia mano?". Otra persona recordó sucesos en el Estado de México, donde los vecinos cansados de tanto atraco, tomaron la ley por propia iniciativa y asesinaron al ladrón, "eso quieren nuestras autoridades?", señaló muy molesta.

Repitieron que son el "Nacho", el "Marcelino", un sobrino de ellos, son una familia de delincuentes los policías los protegen, ellos nos dieron los nombres y dirección, cuando denunciamos un robo nos dijeron, "es que sabe qué le robó el Nacho, ay pos dígame dónde para irle a pedirle mi tanque (de gas), es que no es posible que nos esté atacando a este fraccionamiento joven.