Ciencia y Tecnología
Ácaros del polvo doméstico: no se ven pero se sienten
Organización Editorial Mexicana
29 de junio de 2008

José Luna / El Sol de México

Ciudad de México.- Acérrimos enemigos de las vías respiratorias, los ácaros del polvo doméstico aprovechan que son invisibles a simple vista y en colonias de cientos de miles engullen todo tipo de residuos orgánicos, principalmente escamas de la piel o células muertas que el cuerpo humano sustituye por otras nuevas diariamente.

En México, una de cada cinco personas tiene problemas de alergia en la nariz -rinitis alérgica- y una de cada diez padece de asma, enfermedades respiratorias provocadas por aspirar los desechos de esos artrópodos que apenas son perceptibles al microscopio.

Constituyen un grave problema a la salud pública -20 por ciento de la población padece sus efectos-, y se multiplican mejor en ambientes cálidos y templados, húmedos, sin ventilación, donde hay hábitos sedentarios, principalmente en departamentos o casas ubicadas en zonas urbanizadas densamente pobladas, y proliferan más si hay mascotas.

Tan sólo el año pasado en el Hospital de Especialidades La Raza, del IMSS, se proporcionaron aproximadamente 25 mil consultas y la gran mayoría fueron a niños y a niñas, debido a que es el sector de la población que es dañada antes de los 5 años, lapso en el que se presentan especialmente los casos de asma.

Así es de efectiva y nociva la acción de esa variedad de ácaros que pertenecen a una familia con más de 30 mil especies diferentes y que llevan millones de años de haber aparecido en la tierra.

En efecto, esa clase de artrópodos forma parte del grupo más antiguo, diverso y numeroso de animales que ha existido desde que apareció la vida en el planeta, y de su efecto perjudicial nos habla el doctor Martín Becerril, responsable de la Jefatura de Alergias e Inmunología en el nosocomio referido.

Los ácaros del polvo se hallan en los entornos domésticos, se encuentran por toda la casa. Una persona desprende un total aproximado de un gramo de piel al día, el cual sirve de comida a esos artrópodos que abundan en colchones, mantas, almohadas, sofás, en todo tipo de ambientes, pero mayormente en lugares cerrados y cuyas condiciones de limpieza no son las mejores.

Los excrementos de los ácaros y los ácaros muertos se dispersan en un polvo fino que es inhalado por los habitantes del recinto donde se hallan. Ese polvo es el causante de las alergias. Los síntomas de la alergia a los ácaros del polvo pueden incluir congestión o goteo de la nariz con estornudos (particularmente en la mañana), picazón y lagrimeo de los ojos, tos y silbido al respirar.

Viven entre dos y tres meses, en los cuales realizan una o dos puestas de huevos, las cuales suelen contener entre 100 y 200 unidades; los periodos más propicios para su reproducción son la primavera y el otoño.

Arriba de 100 ácaros por gramo de polvo es cantidad suficiente para causar una respuesta alérgica, pero cuando las cantidades son hasta de 500 ácaros por gramo de polvo pueden ocasionar una crisis de asma que llevaría a internar a la víctima.

El doctor comenta que los acaricidas son sustancias químicas no tóxicas para los seres humanos, con capacidad de eliminar a los ácaros, además de precisar que hay varios productos de ese tipo en el mercado para el tratamiento de colchones, alfombras, sofás, ropa de cama.

"Son sustancias como el benzoato de benzilo, cuyo nombre comercial es Acarosan, el ácido tánico es su fórmula base", explica el médico.

Una forma más de prevención que recomienda el especialista del Seguro Social contra esas enfermedades respiratorias, consiste en constantemente orear cochas, colchones, cambiar fundas a las almohadas, lavar con agua muy caliente la ropa de dormir, así como preferentemente deshacerse de alfombras y tapetes.

El doctor Becerril detalla que en zonas con menor altitud a nivel del mar proliferan mayormente estos bichos, por ejemplo, en los estados costeros es donde se presenta más ese problema de salud pública.

"Y si agregamos algunas cuestiones genéticas varían las exposiciones, por ejemplo, en la Península de Yucatán la población de antecedentes mayas es más susceptible y ahí la prevalencia de esas enfermedades es mayor y con más gravedad y severidad", puntualiza. En cambio, esas asociaciones a la respuesta inmunológica de mayor vulnerabilidad para la respuesta alérgica cambia en otros grupos. Los tepehuanos no presentan esas enfermedades, al contrario, raramente alguien de su grupo es afectado por la enfermedad alérgica.

Más adelante refiere que en ocasiones los costos de atención médica se multiplican hasta en 10 veces más, dependiendo del apego que tenga el paciente al tratamiento:

"Puede haber los servicios institucionales, los médicos y medicinas disponibles, las vacunas también, pero si no hay uso adecuado a medicamentos y consultas seguramente los costos serán mucho más elevados".

Respecto a las vacunas, dijo que se aplican solamente cuando se detecta mediante pruebas cutáneas que un paciente es alérgico a los ácaros del polvo y puede presentar rinitis o asma, "porque no es suficiente con el control ambiental".

Las vacunas son el único mecanismo por el cual puede disminuirse la hipersensibilidad y hacer que se presente una tolerancia inmunológica. De esa manera, con el transcurso de los meses y reforzamiento de vacunas, se sentirán mejor y ya no se enfermarán tanto, ni se hospitalizarán, ya no irán a urgencias ni usarán medicamentos.

Líneas arriba se indicó que eliminar a los ácaros resulta difícil. Se ha intentado en distintos países, "porque nadie se libra de los ácaros. Incluso donde tienen recursos y sistemas de salud bien establecidos y estrategias adecuadas se ha intentado con acaricidas y control de clima, pero desafortunadamente no han obtenido los resultados esperados.