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Sociedad
Bodas de oro Conde-Ramírez
Horacio Conde y Tere Ramírez de Conde felices en sus bodas de oro.Foto: Ignacio Hernández
El Sol del Bajío
20 de mayo de 2008
Rosalba L. Montiel
Celaya,Gto.- La iglesia de La Tercera Orden Franciscana, considerada por los grandes conocedores como la obra más pura del genial Tresguerras, lució magnífica para recibir al apreciable matrimonio formado por don Horacio Conde y la distinguida Tere Ramírez de Conde, quienes acompañados de sus cuatro herederos, diez nietos e innumerables amigos, dieron gracias al Todopoderoso por cincuenta años de feliz y ejemplar matrimonio, recorriendo de la mano un camino en el que han compartido luz, sombras, alegrías, tristezas pero sobre todo, un amor ¡de película!, llevándolos a realizarse como muy pocos. Sus hijos Teté, Marigela, Horacio y Laura fueron los primeros en organizarse para echar la casa por la ventana, secundados por sus consortes Marco Gálvez, Alejandro Ballìn, Kathia Capulín y Marco Martínez respectivamente, así como de sus hijos Marco, Andrea y Sebastián Gálvez Conde, Alejandro y Mariana Ballín Conde, Horacio y Kathia Conde Capulín, Andrés, Marco y Emilio Martínez Conde, emocionando vivamente a los festejados que se postraron ante el Todopoderoso y escucharon uno de los más sabios y bellos mensajes en la voz del respetable sacerdote J. Guadalupe Argûelles, quien realizó viaje especial para bendecir una vez más a la pareja, extendiéndola a toda su descendencia que han visto en ellos la fuerza vital de una familia cada vez más grande, unida y feliz. De la emotiva ceremonia, se trasladaron a la señorial Quinta Jordan donde habrían de compartir una noche de fiesta excepcional, máxime que los festejados contaron con la presencia de sus seres queridos residentes en la ciudad de México y que constataron una vez más, la fortaleza de sus lazos fraternos, disfrutando a más no poder con la música maravillosa de los Hermanos Aguascalientes que amenizaron la gran recepción. Hubo un detalle súper especial que contra los deseos de Horacio y Tere, debemos dejar consignado, porque simplemente fue un reflejo de la gran calidad humana que además de su excelente buen humor y autenticidad, los caracteriza y los distingue. Ellos pidieron a todos sus amigos que no llevasen obsequios y que en cambio, depositaran en una urna especial que se ubicó a la entrada del gran salón de la Quinta, la cantidad que pensaran destinar a cualesquier regalo para que sirviera a manera de donativo para ayudar a los niños de AMANC. El deseo se cumplió y pendiente de recoger la urna, permaneció la presidenta de esa benemérita Asociación, la señora Ericka Sáyeg de Nieto. El estupendo festejo de las bodas de oro Conde-Ramírez marcó huella no sólo en la vida de ellos y de sus hijos y nietos, sino en el ánimo de todos sus amigos que compartieron música de violines, una exquisita cena muy a la Quinta Jordan, excelentes vinos de mesa y sobre todo, mucha alegría en la que no faltaron las porras de "beso-beso", el baile y una atmósfera de armonía y felicidad contagiosa y total. |
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