Sociedad
Unidos por siempre
Ileana Calderón Díaz de León y Juan Carlos Guillén Ayala unieron sus vidas en el Santuario de Guadalupe.Foto: José Glez. Zárate

El Sol del Bajío
11 de mayo de 2008

Rosalba L. Montiel



La hermosa imagen de la Morenita del Tepeyac parecía sonreír ante la felicidad que desbordaban Ileana Calderón Díaz de León y Juan Carlos Guillén Ayala, después de recibir la bendición sacramental y verse convertidos en marido y mujer ante Dios y la sociedad, durante la solemne misa de velación que congregó a connotadas familias de nuestra sociedad, así como de la ciudad de México y otras muchas poblaciones donde la pareja, guarda nexos de familia y amistad.

La brillante ceremonia de los esponsales de Ileana y Juan Carlos dio comienzo a las seis en punto de la tarde, desfilando la corte nupcial que culminó con la presencia de la guapa novia del brazo de su padre, el doctor Abel Calderón Álvarez, mientras que las notas de la Marcha Nupcial de Mendelssohn saturaban el recinto en triunfantes ecos, encontrándose finalmente los enamorados ante el Todopoderoso, para intercambiar sus votos conyugales bajo la mirada atenta de la nutrida y elegante concurrencia. Los padrinos de velación fueron Oscar Guillén y Alicia Ayala de Guillén, padres del contrayente, en tanto que el doctor Calderón y su digna esposa Chepa Díaz de León de Calderón lo fueron de toma de manos y entredichos.

Los novios lucían simplemente radiantes, ella enmarcada en soberbio ajuar confeccionado en razo de seda con discretos bordados a mano y él, con el clásico jacquet. Al expresar sus promesas de amarse y respetarse mutuamente por el resto de sus vidas, los novios recibieron las arras de manos de Montserrat Guillén Rocha y los anillos de Arcadio Orta Cavazos. Como madrina de biblia y rosario actuó Grisell Vázquez Ayala, de ramo lo fue Andrea Calderón Arreola y la simbólica mancuerna que unió a los desposados la colocaron Martha Alicia Guillén y Larisa Fuentes Calderón; como único pajecito mostrándose además fascinado durante la ceremonia, participó el pequeño Sebastián Calderón.

Los esponsales de Ileana y Juan Carlos se festejaron en elegante recepción que tuvo por escenario el salón La Terraza, donde el servicio de Roberto Vera desplegó gran actividad para atender a los recién casados y a todos sus invitados que por cierto, elevaron repetidamente sobrios y cordiales brindis porque la felicidad sea sinónimo de las vidas de los nuevos esposos que encantados de la vida, departieron de mesa en mesa después de saborear la régia cena servida en su honor.