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Entrevistas de Mario Vázquez Raña
No dialogamos con terroristas: Mouriño
Soy un hombre que sostiene su palabra, dice Juan Camilo Mouriño a Mario Vázquez Raña. Foto: Mauricio Huízar / El Sol de México
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(Segunda de Tres Partes)
Organización Editorial Mexicana
9 de marzo de 2008
por Mario Vázquez Raña
Ciudad de México.- Para el secretario de Gobernación no hay ninguna duda: el mayor enemigo de México es el narcotráfico, y, si bien advierte que la lucha por combatirlo será larga y costará vidas, es un combate en el que no se admite la derrota. En un análisis de sus propias capacidades, Juan Camilo Mouriño señala como su mayor virtud la disposición al diálogo y la capacidad para buscar y privilegiar coincidencias que se conviertan en acuerdos. Sin embargo, en este diálogo no tienen cabida los grupos subversivos o terroristas. Insiste en que los países democráticos tienen canales institucionales para resolver diferencias y demandas sin necesidad de poner bombas o amenazar a la sociedad. Señor secretario Juan Camilo Mouriño, ¿cuál sería el balance que podría hacer del tiempo que lleva al frente de la Secretaría de Gobernación? Bueno, Mario, pues apenas hemos cumplido los primeros 45 días al frente de la Secretaría y me parece que es aún prematuro hacer un balance o una evaluación del trabajo, del desempeño. Sin embargo, lo que yo podría resumir de estas primeras semanas es que sin duda, han sido de mucho trabajo, muy intensas, y le hemos dado prioridad a los encargos directos que me hizo el Presidente de la República al darme posesión de la Secretaría de Gobernación, particularmente a la relación con el Congreso. Ya hemos tenido contacto con legisladores de todos los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión y hemos tenido reuniones de trabajo con varios de los grupos parlamentarios. Le hemos dado también prioridad al tema de seguridad, que es sin duda uno de los principales problemas que enfrenta nuestro país, y en donde el presidente Calderón ha puesto mucho énfasis -y lo ha hecho una prioridad de este Gobierno- es en el ataque frontal al narcotráfico, la lucha contra el crimen organizado, para evitar que la droga llegue a nuestros hijos y para recuperar para el Estado mexicano, para cada familia mexicana, el territorio que iban ocupando estas bandas delictivas. Licenciado Mouriño, en la reunión que tuvo con el Gabinete de Seguridad, hace poco más de un mes, dijo que en los 14 meses de gobierno del presidente Felipe Calderón, el narco ha sido debilitado. Sin embargo, no muchos piensan así. ¿Qué nos puede comentar? Mira, Mario, en los primeros meses de esta administración, en estos 14 meses, el balance en esta lucha -que es a lo que me referí en aquel comunicado, después de la reunión con el Gabinete de Seguridad- es que hemos logrado dañar la estructura del crimen organizado. Cuando en un solo año se logra, por ejemplo, un decomiso récord de dinero en efectivo, como fueron los 205 millones de dólares; o cuando se logra decomisar en el puerto de Lázaro Cárdenas, 26 toneladas de cocaína, también en una sola operación; o cuando se consigue, en un rancho, quitarle al narcotráfico cuatro toneladas de armamento, pues con cada uno de estos golpes, sumados a los que de forma cotidiana se están dando en esta lucha todos los días, vas debilitando la estructura del narco, vas debilitando su estructura en el sentido de que les estás quitando armas, vas sacando dosis de droga de las calles, estás sacando el recurso, el dinero en efectivo que utilizan para corromper, que utilizan también para adquirir más armas, etcétera. Pero, además, estás dañando su estructura logística y operativa. Al estar nosotros recuperando estos territorios, pues tienen que estar cambiando rutas, buscando opciones, y a eso es a lo que nos referimos cuando decimos que hemos dañado la estructura del crimen organizado y que hemos logrado cosas importantes. También es cierto que esta lucha -y se dijo desde el principio, cuando se decidió emprenderla- será larga, que costará no nada más recursos, sino costará vidas, costará tiempo, costará esfuerzo. Pero es una lucha que vale la pena dar todos los días porque, insisto, es una lucha que es por nuestros hijos, y es una lucha que es por nuestro país. Señor secretario, en esta lucha contra el crimen organizado, ¿qué medidas se aplican para mejorar la cooperación con otros países? Mario, sin duda este es un problema que no es exclusivo de México, que no es exclusivo en ninguna de sus etapas, no es exclusiva en nuestro país la producción de los narcóticos; México no es exclusivo como ruta hacia el principal mercado del mundo, que son los Estados Unidos; tampoco exclusivo como el país en donde se está también consumiendo droga por parte de nuestros jóvenes. Entonces, el problema no es únicamente nuestro, y la mejor manera de enfrentarlo es ponernos de acuerdo con quienes, en esta cadena del narcotráfico, también son parte importante de esta lucha. En la medida en que nos podamos coordinar con países como Colombia, para la parte de la producción; o con los Estados Unidos, para detectar las rutas del narcotráfico y el consumo mismo en aquel país; o incluso para evitar que tantas armas de los Estados Unidos acaben siendo utilizadas por las bandas del crimen organizado en México, en esa medida seremos mucho más eficientes para combatir el problema. Por ello, hemos firmado distintos acuerdos de colaboración. Tenemos una extraordinaria relación hoy en día con las autoridades colombianas, con las centroamericanas, y particularmente con las de Estados Unidos, Mario, donde el nivel de cooperación lo hemos elevado ya no nada más a una parte discursiva, sino que hemos solicitado apoyo económico, tecnológico y hemos hecho -en forma conjunta- esta iniciativa "Mérida", que tiene por objeto lograr para México mil 500 millones de dólares en equipo y recursos, para sumárselos al esfuerzo que de por sí hace el Gobierno mexicano, y con ello, insisto, ser más eficientes en la lucha contra el crimen organizado. ¿Qué respuesta ha encontrado en los gobiernos estatales y municipales? Cada vez de mayor coordinación, cada vez más comprometidos, Mario. Cuando un gobierno municipal se da cuenta de que el compromiso, la decisión del presidente Calderón es firme, va en serio y va con todo a combatir el crimen organizado, pues se siente más seguro, se siente más confiado, se siente más tranquilo colaborando con este gobierno para hacer la parte que le corresponde a escala municipal, y lo mismo sucede con los gobiernos estatales. En la medida en que hemos ido acreditando este compromiso, la firmeza, la decisión, la acción sin titubeos del Gobierno federal, hemos logrado que se sumen de forma decidida, también, gobiernos estatales y municipales. Entre los tres órdenes de gobierno y usando toda la fuerza del Estado mexicano, no hay enemigo que pueda oponerse a esa fuerza. Por eso insistimos en que en esta lucha no cabe la derrota y que precisamente estamos trabajando para que México sea el gran vencedor. Licenciado Mouriño, ¿qué papel juega la Conago para el secretario de Gobernación? Mario, la Conago me parece un espacio importante de deliberación, de coordinación entre los propios gobernadores, entre las entidades federativas. De entrada, es un espacio que respetamos, es un espacio de los propios titulares de los Ejecutivos de las entidades federativas y nosotros estaremos acudiendo en la medida en que seamos convocados o invitados para abordar los temas que sean de interés de la Conago. Me parece que en un país democrático, donde cada vez está más clara la división de Poderes, donde cada vez están más claras también las diferencias entre los tres órdenes de gobierno y la enorme necesidad de coordinarnos para ser más eficientes, espacios como éste son útiles para México, y el Gobierno federal, además de respetarlos, estará siempre muy atento a sus conclusiones y a la parte que nos corresponda hacer para que sean espacios exitosos, donde se tomen las mejores decisiones para México. Señor Secretario, las reformas en materia de seguridad pública y justicia penal han sido muy cuestionadas, ¿qué opina al respecto? Mira, Mario, yo las enmarcaría en todo lo que dijimos al principio respecto a la lucha misma contra el crimen organizado: México requiere los instrumentos y las herramientas tecnológicas, pero también las jurídicas, las legales, para poder ser más eficiente en esta lucha. El presidente Calderón, desde su campaña electoral, se comprometió a atender este problema y, entre otras cosas, a mejorar el marco normativo para hacer más eficientes a las policías y que a los criminales los podamos agarrar con mayor facilidad y los podamos mantener en las cárceles, lejos de las calles, lejos de los hogares de las familias mexicanas. A esto obedecen los cambios al marco normativo y la reforma que se envió y que acaba de ser recientemente aprobada por todos los grupos parlamentarios en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República. Licenciado Mouriño, ¿seguirá el Gobierno con la estrategia, con la presencia del Ejército en las calles? Por lo pronto, sí, Mario. Las Fuerzas Armadas están en las calles porque son parte de las fuerzas del orden, son parte de quienes tienen como responsabilidad garantizar la soberanía nacional y defender a los mexicanos de cualquier enemigo que intente socavar precisamente la soberanía, la libertad, la democracia. El mayor riesgo que enfrentamos hoy como sociedad en este sentido, el enemigo más grande es, precisamente, el narcotráfico, y son los narcotraficantes quienes se quieren apoderar de nuestras calles con sus armas, quienes quieren apoderarse de nuestras instituciones con su poder de corrupción y quienes quieren apoderarse de nuestras familias envenenándolas con droga y metiéndolas de esa manera al peor de los vicios que enfrenta la sociedad. Es por ello que como mexicanos, Mario, tenemos que enfrentar y frenar esto con toda nuestra fuerza, con la fuerza de la sociedad, con la fuerza de las leyes, pero también con la participación de las Fuerzas Armadas, que son precisamente quienes mejor equipadas están para poder hacer frente a este mal. Señor Secretario, ¿hubo contacto con el EPR? El EPR es un grupo revolucionario que le ha declarado la guerra al Estado mexicano y ha optado por la vía del terror, por la vía de las armas, y el Estado mexicano no puede simplemente sentarse a dialogar en estas circunstancias. En un México democrático como en el que hoy vivimos y que tanto trabajo ha costado construir, si hubiera causas que son justas, por las cuales pelear, éste o cualquier otro grupo, hay también los canales institucionales para procesarlas, hay la manera de que sean escuchadas y tomadas en cuenta -y resueltas- sin la necesidad de poner bombas, sin la necesidad de amenazar o de atemorizar a la sociedad. Por esta razón es que el Estado mexicano no dialoga con grupos subversivos o terroristas y simplemente aplica la ley; y por la misma razón, el Estado está dispuesto a dialogar siempre con cualquier organización social que elija las propias instituciones y el diálogo como la vía para resolver sus inquietudes o sus inconformidades. ¿Qué tan funcional es el CISEN en este sentido? Tenemos que fortalecer, sin duda, los órganos de inteligencia del Estado mexicano porque en esta tarea de preservar la paz social, de preservar las libertades, de preservar la democracia en México, contar con información precisa y oportuna es clave, Mario. El CISEN cumple una tarea fundamental para los mexicanos, y lo importante de su trabajo es precisamente lo que no se conoce, lo que no se sabe, lo que se logra evitar, lo que se logra frenar, con información que pueda proveer a tiempo para que en nuestro país haya paz y haya calma. El CISEN necesita seguir fortaleciéndose y confiamos en la comprensión del Congreso mexicano -de los diputados, de los senadores de todos los partidos políticos- para que cada vez más, a la hora de definir los presupuestos, le destinen al órgano de inteligencia mexicana los recursos que requiere para estar a la altura de lo que hoy requerimos como país. Señor Secretario, ¿considera que la actuación de Vicente Fox como presidente y ahora, como expresidente, es una carga para el Gobierno? La actuación de Vicente Fox como Presidente tiene que ser evaluada por los propios mexicanos, Mario, y seguramente a través de la historia lo harán. Desde nuestra perspectiva, hubo avances muy relevantes en el sexenio del presidente Vicente Fox. Es cada ciudadano mexicano el que tendrá que comparar cuál era la situación propia -su situación individual- y cuál era la situación del país cuando inició esa administración, y cómo estaba al término de la misma; es cada ciudadano el que tendrá que evaluar y juzgar el paso de Fox como Presidente. Como expresidente, se ha mantenido al margen de los asuntos públicos, y eso es positivo, para permitir que la actual administración desarrolle sus planes, sus proyectos, su tarea, y tener mayor margen para ello. Licenciado Mouriño, usted fue el diputado más joven de la LVI Legislatura y es también el secretario de Gobernación que ha llegado a este cargo con menos edad. ¿Lo percibe como una ventaja o una desventaja, en un país como el nuestro, en el que los jóvenes son una fuerza real de la población? Pues mira, Mario, yo empezaría con la última parte de la pregunta: Más allá de la edad de un individuo, como puede ser mi caso, hay que ver la edad promedio de un país, y México tiene una enorme ventaja y al mismo tiempo un enorme potencial precisamente en sus jóvenes, que cada vez con mayor entusiasmo y con mayor espacio y oportunidad están asumiendo -o estamos asumiendo- posiciones o puestos de mayor responsabilidad no nada más en la vida pública, sino también en la vida empresarial, social, en el arte, en la cultura, en el deporte, etcétera. Entonces, simplemente hay una nueva generación de mexicanos que estamos empujando fuerte, que creemos en la transformación del país, que creemos en la modernización de México, que apostamos a hacer la tarea que nos corresponde para sacar a México adelante y para llevarlo -como decía hace unos días el presidente Calderón- adelante, a no estar eternamente condenado a ser un país de segunda, y llevarlo con todo a ser un país de primer mundo. A eso aspiramos, en eso nos concentramos, en eso trabajamos una nueva generación de mexicanos, y a mí me corresponde hacerlo también, ahora desde la Secretaría de Gobernación. ¿Qué cualidades considera que le pueden ayudar a ser un buen secretario de Gobernación? Como te comentaba al principio de la entrevista, Mario, soy un convencido del diálogo y la Secretaría de Gobernación, a través del tiempo, ha ido adecuándose a la realidad que vive el país y hoy en día es una Secretaría que tiene que convencer, que tiene que coordinar, que tiene que acordar con los demás sectores, con los demás actores y con las demás fuerzas políticas y sociales en México. Creo que mi mayor virtud, para poder aportar al trabajo de secretario, es eso: que soy alguien que cree en el diálogo, capaz de construirlo; que puede buscar y privilegiar las coincidencias, convertirlas en acuerdos, sostener la palabra y concretar las cosas que México requiere para que estas coincidencias nos lleven a buenas soluciones a los problemas que enfrenta nuestro país. Licenciado Mouriño, sus amigos alaban su astucia y habilidad para resolver problemas, así como su olfato político; en contrapartida, quienes no lo quieren, hablan de que es autoritario, maquiavélico y manejador de una red de influencias. ¿Quiénes tienen razón? Pues mira, Mario, yo simplemente diría que, como cualquier ser humano, tengo mis virtudes y también mis defectos. Tengo cualidades y tengo algunos otros aspectos de mi persona que no lo son tanto. Sin embargo, yo digo que lo que soy y lo que he sido ha estado a la vista de todos durante los últimos diez años, en una intensa vida pública, y pondré lo mejor de mí en esta tarea y sabré rodearme de un equipo de gente que complemente las limitantes que como ser humano, yo mismo pueda tener. En cualquier caso, insisto: mi vida ha sido pública y lo que soy está a la vista de todos. Señor Secretario, ya se ha reunido con representantes de los distintos partidos políticos. ¿Cómo es su relación con el PRI? Es una relación respetuosa, es una relación de constante diálogo con distintos actores del Partido Revolucionario Institucional, es una relación que ya llevaba por mi paso en otras responsabilidades públicas, pero que he querido iniciar en esta etapa con muchísima formalidad y de manera muy institucional. Lo primero que hice fue solicitarle una reunión de trabajo a la presidenta del Partido Revolucionario Institucional -a Beatriz Paredes, a quien conozco desde mi paso por la Cámara de Diputados, donde coincidimos- y con ello abrir la posibilidad de reunirme con otros priístas, y lo he hecho tanto con dirigentes como con gobernadores, y con legisladores. Es una relación de la que el país y el Gobierno esperan mucho porque ha demostrado ser una fuerza política, en esta etapa, que privilegia las coincidencias y que está dispuesta a ser parte de la solución de los grandes problemas que enfrenta México. ¿Y la relación con el PAN? Extraordinaria. Es mi partido, es el partido al que pertenezco desde siempre, es el partido que me ha dado la oportunidad de prepararme para la encomienda en la que hoy me encuentro; es el partido que me ha permitido tanto ser diputado a nivel local, como federal, ser dirigente a nivel estatal y ser partícipe del órgano de decisión más relevante que tiene el propio partido, que es el Consejo Nacional, en tres ocasiones. Es el partido que me ha permitido vivir las campañas políticas con mucha intensidad, las propias y las ajenas; es el partido que gobierna a México y al frente de él está un extraordinario amigo, con el que tengo muchas coincidencias, desde generacionales hasta de forma de pensar y de proyecto, que es Germán Martínez, y esto facilita la relación formal con la institución, pero también la mantengo con todos los gobernadores, alcaldes, legisladores emanados de esta fuerza política. En la primera elección de 2008 no le fue bien a Acción Nacional. ¿Fracasa Martínez Cázares? Para la Secretaría de Gobernación, el resultado no es lo relevante, lo relevante es que se lleve a cabo el proceso con plena democracia, que cada votante tenga la información suficiente y acuda con plena libertad a las urnas y tome la decisión de quién quiere que lo represente en una de las Cámaras, o lo gobierne en uno de los tres órdenes de gobierno y eso es finalmente lo que para nosotros es relevante. Lo que nos preocupa de los procesos electorales de 2008, más allá de quién gane o quién pierda, es la baja participación que ha habido en los comicios, el abstencionismo. Cuando el abstencionismo vence, Mario, es porque los partidos no están haciendo bien su tarea y porque la democracia no está funcionando plenamente. Esa parte, en particular, de los procesos y del resultado de los procesos como porcentaje de participación y de abstención, es la que tiene hoy ocupada a la Secretaría de Gobernación. (Continuará) |
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