Opinión
Arturo Hernández Fernández
Atisbo Político

El Sol del Bajío
6 de enero de 2008

Apreciados lectores, después de un paréntesis sabático, me da mucho gusto dirigirme a ustedes para desearles un feliz año 2008; pletórico de felicidad, salud y prosperidad. Como un recuerdo, ésta ocasión, me permito remembrar con su amable compañía, un poema y oración de un inconmensurable compañero y amigo escritor que donde quiera que se encuentre espero que se encuentre bien; dice:

"Dame señor, un pedazo de tierra para posar mi planta y ahí una huella sabia que conduzca la mía.

Un rincón en el cielo donde anidar mis ansias o una estrella Señor para saber que tú me miras. Bajo mi pecho una llama, un pan que nunca caduque y una esposa sencilla; la esposa como el pan: Alegre, buena, cándida; el pan como la esposa, de suavidad benigna.

Dame salud, pero no tanta como para olvidar que he de morir un día. Un hijo que me enseñe que a todo se le canta.

Dame sosiego en el espíritu, gratitud en el alma. Pido, Señor, al final de mi vida, darte lo poco de mí, a cambio de un poco de esperanza"... Fin de la cita.

Después de esta reflexión, en forma reiterada deseo a todos los amigos lectores un feliz año 2008.

Por otra parte, tendremos que regresar a nuestra realidad guanajuatense, y convencido el que esto escribe, de lo que una vez señaló Wiston Churchill, en el sentido de que: "La democracia es la peor forma de gobierno que hay, pero no existe otra mejor"... Lo que nos resta como sociedad, es participar en el análisis de esta forma de gobernar; no obstante que implique riesgos, peligros o situaciones que se han salido de control, como el enfrentamiento con ciertas autoridades. También recuerdo la ocasión en que fui presidente de la Cámara Nacional de Comercio Servicios y Turismo del municipio de Celaya, convoqué bizarramente, a que el empresario y el profesionista alzaran su voz, tomando la palabra, teniendo una actitud más activa y crítica en el acontecer político.

Por su naturaleza, el empresario y el profesionista son hombres libres, pueden hablar donde otros callan, tienen recursos para mostrar su voz, para hacer presente su inconformidad, para mostrar su protesta ante aquello que daña a la sociedad. Ese es uno de los retos para los empresarios y profesionistas actuales, su participación en la vida cívica y democrática de México.

La indiferencia es el peor daño que le podemos hacer a nuestro País, por ello se requiere de una mayor participación cívica y ciudadana, si se quiere mejorar el rumbo del País... Por parte del que esto escribe, aportaré lo propio.
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