Bajío
Río Lerma
El Sol del Bajío
4 de agosto de 2013

por Rodolfo Ruiz Silva



Llegando de los estados de México y Michoacán, las aguas del río Lerma son detenidas por la presa Solís de Acámbaro y de allí salen hacia el lago de Chapala y con el nombre de río Santiago, siguen el camino hacia el océano Pacífico.

Sale de la presa Solís la estremecedora corriente y, entre los árboles se dirige a Salvatierra.

Su camino es casi recto por los 32 kilómetros que hay de distancia entre Acámbaro y Salvatierra.

Se acerca a Salvatierra y, con sus aguas casi dormidas, comienzan un bullicio; en Chamacuaro extiende un cauce formando pequeñas islas para que las familias disfruten un paseo entre las aguas brincadoras y cantadoras que, traviesas, lanzan su brisa al aire para mojar a los rayos del sol.

Las laderas del río se extienden dejando espacios arbolados y, pasando por el prehispánico poblado de San Miguel Eménguaro, avanza con paso lento como si guardara fuerzas para brincar alegre llegando a Salvatierra.

Por la orillita del río, entre los vientos cargados de brisa y a través de los árboles con verdes frondas bailadoras y envueltas por las redes doradas tejidas por los rayos del sol, vuelan y revolotean grupos de mariposas con vuelo zigzagueante y colorido; los pajarillos vuelan entre cantos; las ardillas hacen de las ramas sus columpios y las liebres y los conejos juegan a las escondidas entre las brillantes piedras de la ribera.

De pronto estamos en una pequeña represa que junta el agua del río para desviarla por un canal que, bordeando la parte más alta de una ladera, es detenida por una por una muy larga barda que impide que el agua regrese al río porque debe seguir su camino para dar vida al canal Gugurrones.

Más adelante otra represa divide una parte del agua del río para dar forma a otro canal y este se parte en dos; la una para generar luz y fuerza con una turbina que reubica las aguas conducidas por un tubo que moderaba y dirigía la caída; la otra parte de las aguas de la acequia o canal, sigue para hacer su camino por la ciudad formando en primer lugar, la pequeña cascada que pasa al lado de la fábrica de Hilados y Tejidos La Reforma, después, hace veredas entre las casas, dirigiéndose al Mayorazgo.



El Paraíso

Aunque cansada por el esfuerzo vamos siguiendo el cauce del río que se extiende sin riberas entre los añosos ahuehuetes, también llamados sabinos, dando forma a un lugar único; el río pidió ayuda a la belleza, hace acopio de las sombras de los árboles y algunas de ellas lo saludan acariciando su agua; los rayos del sol se persiguen entre los troncos de los ahuehuetes y entre las ramas y las hojas, forman atractivos caleidoscopios, a veces de colores y otras veces en contrapuestos claroscuros y así nos provocan sentimientos variados: sosiego en el cuerpo, paz en el espíritu, amor en el corazón, felicidad en la vida y... agradecimiento, porque estamos en el paraíso.

Así, el paraíso, le llamamos a un lugar muy hermoso que hacen las aguas del río Lerma; es un amplio espacio arbolado, desde las riberas, vemos tersas superficies de agua, también el regio resplandor del sol y la sombra de los árboles gigantes, sentimos el aire fresco suave, nos llega algo de inspiración, cantamos tonadas alegres y recibimos descanso, alegría y placer a raudales.



Rimas al río Lerma

Río Lerma Salvatierra

Feliz pasas por aquí

Cuéntame la dulce historia

Tan valiosa que aprendí



Es verdad, lo dicen luengo

Que aquí nace el eterno amor

Y tierra, agua, aire y fuego

Llenan el valle de esplendor



Y que escogiste estos lares

Porque el sol manda fulgor

Tu agua inunda los solares

Viento suave de candor



Si es así agua adorada

Tierra llena de luz

Llévanos en la alborada

Por el camino de la cruz.



Por la cruz de cuatro vientos

Donde cruzan los caminos

Esos caminos muy ciertos

De senderos tan divinos.



El Salto

La vida sigue, el río también y hace su camino con gran rapidez hacia el desnivel para saltar lanzando sus agua por los aires.

El salto de belleza singular, testigo de tantos hechos, discreto calla al brincar.

Cuántas promesas vertidas, tantos amores leales, tantos amores fingidos, largos suspiros lanzados al viento, muchos recuerdos de ayer.

Un poco delante de un camino unas laderas llenas de árboles, se ensanchan; hay huertas, hay ahuehuetes, hay bemberécua grosera que pica dejando fiebre y dolor.

Pegado al puente de los Batanes, construido con piedra del río, argamasa, cal y canto, hay un colegio y junto a él las ruinas remoradas y construcciones nuevas que dan cobijo a un seminario desde hace cincuenta años.

Como en todas las haciendas de este rumbo del estado de Guanajuato, queda muy poco de ellas a causa de la guerra de Independencia, la Revolución, las revueltas y los saqueos.

La hacienda que fue propiedad de los Argomedo, está asentada en la margen poniente del río.

La zona en donde están los dormitorios del seminario muestra la parte antigua y encima de ella, se construyó otra planta.

La capilla original está en pie y en servicio, tiene un sótano, este y otro cuarto contiguo tienen ahora muebles para oración, al fondo del sótano está una tumba, al menos se le parece y encima de ella está una figura humana que, según dice la leyenda que está en la base, es de don Nicolás Argomedo.

Siempre ha existido el robo de joyas arquitectónicas, también de mobiliarios y objetos en construcciones antiguas como casas, ex haciendas y templos, todo ello abandonado y por esa razón, desaparecen joyas de arte.

No todo lo viejo es arte ni joya, pero me pregunté ¿En dónde están las estatuas hechas con un material blanco, posiblemente mármol, que se encontraban en la ex hacienda de los Argomedo? Las vimos varios niños en los años 50.

Allí están las ruinas remodeladas y quedan unos espacios con arcos y también está el hermoso y fuerte puente de los Batanes que fue construido por Fray Andrés de San Miguel para el paso de la gente, carruajes y acémilas y no digo mulas porque el término puede ser mal utilizado.



El puente de Batanes

Por este puente pasaron durante siglos automóviles, autobuses, redilar, largos y pesados vehículos cargados de algodón y el puente sigue de pie con una apacible e histórica belleza.

Los puentes es común y normal que crucen las barrancas, los ríos, las lagunas, algún trozo del mar en forma rectilínea y este nuestro puente de Batanes sale de la ciudad después de una curva en bajada y sigue un camino por una sección que es sostenida por arcos construidos sobre las laderas y, solamente tres de todos los puentes tienen una salida para abrir las aguas hacia los arcos evitando el golpe y fuerza sobre los pilares.

Justo antes de la bajada para llegar al puente, el canal Gugurrones pasa por debajo del arroyo de la calle en el frente del portal de la brisa; viene de la parte trasera del barrio de San Juan

El lado izquierdo del puente, de oriente a poniente es transitado por la gente que, entre sus pasos con prisa, dirige la mirada hacia los dos lados para llenarse de frescura y de belleza.

Por aquí pasó el cura Hidalgo, con sus tropas rebeldes al yugo y a la esclavitud y por aquí pasa la gente que va y viene para buscar el sustento.



A DON MIGUEL HIDALGO

Defendiendo los derechos

De su gente nacional

A través de los barbechos

Entre pencas de tunal



Apoyado por las plebes

De esta noble nación

Agarrando lo machetes

Y entonando una canción



Porque lleva en la escritura

El derecho natural

No se raja el señor cura

En batalla desigual



Tengo derecho a la vida

También a la felicidad

Y perdiendo hasta la vida,

Para el pueblo libertad



Tres derechos tiene el hombre

En la vida terrenal

No le digan que se espere

A la vida celestial



A tu paso por Batanes

Llévate el laurel en rama

Para ti con capitanes

De valientes tienen fama



Vuela, vuela palomita

Llévate el laurel en rama

Ponlo en la frente bendita

Del valiente de sotana.



Cerro Culiacán

El cerro Culiacán es el más alto de la región, su forma cónica es vista desde varias ciudades vecinas, está acompañado por el cerro de La Gavia que tiene forma alargada y se encuentra en el municipio de Cortazar.

Desde hace muchos y más años se dice en los tiempos de lluvias: La Gavia tiene reboso y el Culiacán tiene sombrero, tremendo aguacero.

Los cerros Culiacán y La Gavia, desde el valle de Huatendeo, me han dado siempre la misma imagen que dieron a los Aztecas los cerros Popocatepetl y el Iztacihuatl.



RIMAS AL CERRO CUALIACAN

Hermoso y altivo cerro Culiacán

Tú que eres nuestro eterno centinela

De valles y pueblos que te rodean

Multicolores como una acuarela



Dime si en esas azules alturas

Ven a Dios en toda su gran majestad

¿qué te dicen las sonoras campanas

en su pequeñez llenas de humildad?



Cuenta si es la verdad amigo mío

Que en las noches envueltos en su luz

Con caricias envuelve el astro frío

Llevándote el placer hasta tu cruz.



Dime, también si los cerros son grises

¿por qué eternamente te vistes de azul?

¿será porque es vestimenta de reyes

y naciste en finos paños de tul?



Después del puente de Batanes pasa el río por huertas y por las casas que al frente tienen el canal de Gugurrones y por detrás el río Lerma y tienen amplias riberas arboladas, pasa también por el Infiernito que son unas calles pegadas al convento de San Francisco, también pasa por debajo del puente nuevo del bulevar Posadas Ocampo y por un costado del templo de Santo Domingo, para llegar al poblado del Sabino con gente trabajadora y amable que se distrae en sus descansos entre los ahuehuetes o sabinos; un hermoso lugar de donde sale el canal para llenar, en sus inicios a los pantanos y ahora para alimentar a la Laguna de Yuriria y allí, muy cerca emerge hacia los cielos del cerro Culiacán.

Aquí, entre la admirable belleza, nos dicen adiós, las corrientes alegres del río Lerma de Salvatierra, ¡el paraíso!