Opinión
Francisco López Ojeda
Las Cuentas Claras y la Cajeta Espesa

El Sol del Bajío
15 de abril de 2007

En Celaya, las cosas se están poniendo calientitas, pues a su agudo problema de la inseguridad pública, se agregan los espinosos asuntos del transporte público, en el cual los permisorios de los autobuses urbanos intentan fijar las reglas; además hay otros dos asuntos que llaman la atención de los celayenses: uno es el nombramiento de Rafael Aguirre Torres, director del sistema Municipal de Arte y Cultura; y el otro corresponde a la cuenta pública municipal de la pasada administración que encabezara José Rivera Carranza.

En cuanto al primer problema, hay varias cosas por comentar, entre ellas: el nepotismo y la vecindad.

Respecto del nepotismo, es evidente que Rafael Aguirre Torres, es hermano del actual secretario de Salud, en el gobierno de Juan Manuel Oliva Ramírez y que su presencia en Celaya significa que el panismo está exigiendo cuotas de poder a los gobiernos municipales, aún a costa de su desestabilización. Habrá que recordar a los panistas celayenses que hay dos ejemplos a seguir respecto del nepotismo: el primero se debe a la familia de Felipe Calderón -algunos miembros de ella radican en Celaya- quienes han dicho que no serán parientes incómodos para el actual Presidente de la República y que no le pedirán "chamba", ni favores especiales. El segundo ejemplo es de Juan Manuel Oliva Ramírez, pues su hermano renunció a un cargo público en la Secretaría de Finanzas estatal, y el mensaje que emitió a los funcionarios públicos, es de que el nepotismo ya no debe caber en Guanajuato. Sin embargo, en Celaya, lo que abunda en la actual administración municipal, es precisamente el nepotismo de unas cuantas familias de nombres y apellidos ya conocidos por los celayenses y que han sido difundidos por los medios de comunicación; sin embargo, todo sigue igual, en abuso de la autonomía municipal que en Celaya se interpreta de nepótica manera.

En el nombramiento de Rafael Aguirre Torres, concurren el nepotismo y la falta de vecindad en el municipio, pues Rafael, en el momento de su imposición en el cargo, no radicaba en Celaya y en el reglamento del Sistema Municipal de Arte y Cultura, se precisa la vecindad como uno de los requisitos indispensables para tal nombramiento de director. Por lo tanto, la autoridad municipal no está cumpliendo con la normatividad establecida por el propio Ayuntamiento y se está abusando del propio derecho; por tal motivo los artistas celayenses se están manifestando para pedir que se sustituya a Rafael, no por ser leones, sino por las agravantes del nepotismo y de su falta de vecindad en el municipio.

El segundo problema, tiene que ver con las cuentas municipales de la anterior administración de José Rivera Carranza, pues la Auditoría Superior de la Federación, detectó que algunos gastos millonarios de su cuenta pública no están debidamente sustentados, ni comprobados, sobre todo en lo que respecta al dinero que Federación envió a Celaya como apoyo en diferentes rubros y éste es un mal precedente para futuros apoyos federales.

Este gasto público debe ser aclarado a la brevedad, porque tal justificación tiene un plazo legal, que de no cumplirse, se aplicarán sanciones administrativas e incluso penales, de no comprobarse debidamente tales erogaciones, porque se trata de dinero público se refiere a los impuestos que paga la ciudadanía y que se emplea en obras para el beneficio social, por lo tanto, el abuso de este presupuesto federal, debe corregirse ejemplarmente, porque la sociedad exige cuentas claras.

Toca a Germán Martínez, el secretario de la Fundación Pública Federal, la revisión de este importante problema del manejo de los fondos públicos en Celaya. Habrá que ver como enfrenta este conflicto. O bien encubre a sus correligionarios panistas, o se decide a aplicar la ley y la normatividad que se aplica a los funcionarios públicos y en este caso, a los funcionarios municipales de Celaya, principalmente aquellos que tuvieron que ver con este dinero y su gasto correspondiente, para explicar con documentos que acreditan estos egresos, o bien devolver al erario público lo que se gastó indebidamente, aparte de las sanciones legales pertinentes.

Como vemos, en Celaya, el calor ya comenzó en esta primavera, sobre todo, el calor político.
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