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Sociedad
Felices por su unión Maru y Alejandro
El Sol del Bajío
10 de marzo de 2010
Rosalba Montiel
Refinamiento y glamour aunados a un clima fantástico en el que brilló el amor, caracterizaron los esponsales de la distinguida Maru y Alejandro, escenificados en los bellos jardines de San Luis Gonzaga en San Miguel de Allende. La selecta concurrencia presenció el enlace confortablemente instalados en media luna, mientras la licenciada María de Lourdes Bravo Villanueva, Oficial del Registro Civil, cubría los requisitos necesarios cuestionando luego a los testigos con las preguntas de rigor y daba lectura a la nueva epístola, poniendo de manifiesto los consejos más sabios para la feliz convivencia de la pareja, cumplió estrictamente con el protocolo y, realizando las preguntas de ley a los contrayentes que respondieron un contundente 'sí quiero', los declaró unidos en legítimo matrimonio ante la sociedad. Maru lucía verdaderamente bella, realzando su juncal figura con un soberbio ajuar nupcial strapless, de finísima gasa sobre razo de seda de exclusiva casa neoyorkina, el cual coronó el clásico velo de tul ilusión; en tanto que Alejandro portó con elegancia el también clásico frac; al concluir la ceremonia sellaron con la más cálida caricia su matrimonio y mostraron orgullosos ante sus amigos, la tinta en su pulgar. El novio hizo uso de la palabra para agradecer la presencia de todos y cada uno los presentes, explicándoles que por ley, en Guanajuato sólo dos testigos por contrayente podían firmar libros y acta pero, al contar con grandes y muy distinguidos amigos, optaron por crear una lista extraordinaria para ser firmada por ellos, con el objeto de conservarla como firme testimonio de su enlace. Acto seguido, llamaron uno a uno a sus mejores amigos, entre ellos Martha Adriana, para rubricar el singular documento. Inmediatamente después, el depurado servicio de Virginia Gutiérrez Begoña desplegó gran actividad para el brindis con rebosantes copas de champagne, coronando por cierto las flautas con una pequeña espiga de lavanda; por otra parte, los más exigentes aperitivos estuvieron a la orden día para satisfacer todos los gustos y para acompañar las samosas: buñuelos hindúes con pepino, chilitos serranos con queso, flor de calabaza con queso de cabra, jamón serrano al pesto y mucho más. El ir y venir de la distinguida y selecta concurrencia rodeando a los recién casados y prodigándoles su más cálida felicitación fue preludio del gran ambiente que habría de envolver a Maru y a Alejandro durante la gran fiesta, instalándose todos bajo una gran carpa árabe para degustar el banquete, desfilando las viandas de regocijante premio a los paladares como el regalo de mousse de trucha ahumada con salmón y flor de lavanda, filete con hongo portobello, chícharo japonés y crepa de elote, todo ello rociado con los mejores vinos de mesa para culminar con una soberbia barra de postres. La noche se posó suavemente sobre los recién casados y sus invitados que celebraron en grata armonía, prácticamente hasta el amanecer. |
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