Opinión
Francisco López Ojeda
EL CRONISTA DE CELAYA, ¿VENDRA DE LEON?

El Sol del Bajío
29 de enero de 2007

En Celaya, ya muy poco nos sorprende. Nuestra capacidad de asombro está siendo reducida por los últimos acontecimientos que ocurren en la actual administración municipal, por ejemplo, la "investigación" en la vida privada de periodistas (¿remembranzas del fascismo?), el desplante de las autoridades al correr, literalmente, a reporteros "incómodos" (Ya es una secuela que se remonta a demandas interpuestas en contra de periodistas celayense y uno que otro bofetón, inclusive, a uno de ellos) Tal parece que el panismo tiene vocación como agresor del periodismo y la piel muy sensible a la crítica social. El panismo se olvida de que la sociedad tiene derecho a estar informada y que los servidores públicos tiene la obligación de comunicar sus acciones de gobierno para que la sociedad se entere de lo que están haciendo o dejan de hacer.

Ojalá y que estas agresiones provoquen a los periodistas para cerrar filas, solidariamente y asuman su oficio y disposición para que la sociedad celayense esté mejor informada, de manera objetiva y que profesionalmente ahonden en sus investigaciones y acopio de documentación para sustentar su información de la mejor manera posible. Los celayenses necesitan que sus periodistas estén a la altura de su deber y honren a su profesión.

Otro suceso en Celaya, corresponde a la "importación" de funcionarios públicos, pues en el Sistema Municipal de Cultura y en la Dirección de Tránsito, sus titulares proviene de León, Gto. Claramente se entiende que sus nombramientos corresponden a causas políticas, a compromisos de partido, para "acomodar" a estas personas "en donde sea", sólo que esta vez, en donde sea" fue en Celaya. Indudablemente que estos funcionarios están improvisando, porque no conocen Celaya, en ningún sentido. A lo mejor pretenden trasplantar algunas experiencias y esto no es posible, porque Celaya y los celayenses tiene su propia dinámica y su propia problemática. En la Dirección de Seguridad Pública, también ocurrió lo mismo. Como si en Celaya no hubiese gente capaz y se tuviera la necesidad de traer gente de otras partes. Qué flaco favor le hace el panismo al edil Gerardo Hernández. Debiera el panismo dejar trabajar a Gerardo, para entenderse mejor con los celayenses y juntos, con la participación ciudadana, sacar adelante a esta hermosa tierra.

Esta administración municipal apenas comienza y se ha observado que Gerardo Hernández tiene buena disposición para incorporar a la sociedad civil para que lo acompañe con propuestas y apoyos a las tareas de su gobierno. Es muy buen tiempo para que ajuste lo que tenga que componerse, porque su principal compromiso como presidente municipal es cumplir bien con lo celayenses y debe tener para ello, no sólo buena voluntad, sino energía y carácter para enderezar el rumbo, e incluso, reorganizar a su equipo, para cambiar a quienes no estén funcionando y le están creando problemas, o pretenden hacer las cosas a su muy particular modo. Gerardo Hernández debe exigir que haya respeto para Celaya y los celayenses y que no le impongan a funcionarios para cubrir cuotas de poder. Es el momento para tomar decisiones.

Respecto del nombramiento del nuevo cronista de Celaya, nos anticipamos a opinar que este cronista no sea importado de León o de cualquier parte que el nuevo cronista sea un profesional en la historia, un académico con amplia trayectoria. Que el nuevo cronista no sea un improvisado. Que el nuevo cronista no sea un familiar de algún funcionario en turno, porque el panismo también se caracteriza por su nepotismo. Que el nuevo cronista de Celaya no sea nombrado por un compromiso político y que no sea especificamente un panista porque en Celaya existen personas que pertenecen a otras corrientes de pensamiento, no necesariamente a partidos políticos, con suficiente capacidad para trabajar por Celaya y su historia. La sociedad moderna debe ser plural y tolerante, abierta al conocimiento universal. La sociedad moderna no debe ser sectaria.

Es menester que el nombramiento del cronista de Celaya se constituya en un proceso abierto y que la misma sociedad participe con propuestas, porque el cronista tiene la tarea de historiar tanto el pasado como el presente que es el próximo futuro. El cronista tiene el trabajo de hurgar en el pasado, para mantener viva en los celayenses la memoria de Celaya y su acontecer, para saber lo que hemos sido y lo que somos, porque un pueblo no puede existir sin esa memoria.
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