Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Richard Francis Burton

El Sol de México
28 de enero de 2007

Descubrió el lago Tanganika y entró secretamente a La Meca

Tradujo al inglés "Las mil y una noches" y escribió obras de antropología y sociología que fueron consideradas algo así como un gigantesco catálogo de cuanta perversión sexual es posible; y, ante ese criterio, su esposa Isabel Arundell, una dama de la época victoriana, decidió quemar todos sus diarios, sus papeles secretos y parte de sus versiones de Cátulo: "Llena de pesar, reverentemente, con temor y temblor quemé hoja por hoja, hasta que se consumieron todo los volúmenes".

No conforme con este crimen, la viuda escribió, con el auxilio de su sobrina, una autobiografía que pretende mostrar a Burton como un héroe pulcro, osado y moralista, ocultando los hechos que ella consideraba "sucios y pecaminosos". El libro no tuvo ningún éxito porque en aquellos años el público sí estaba al tanto de las hazañas y leía los libros del explorador inglés que encontró la fuente del río Nilo, descubrió el lago Tanganika y entró disfrazado y en secreto en La Meca, donde sólo se permite el acceso a los musulmanes.

LA JOVEN ENAMORADA LO HIPNOTIZA

La vida de Burton está estrechamente vinculada a su esposa, a la que cariñosamente llamaba "Zookins". Isabel era una chica guapa, llena de ideas románticas que cuando miró a Burton, estando con su hermana en las murallas de Bolonia, en Italia, decidió hacerlo suyo: "Este hombre se casará conmigo", le dijo a Mary, su hermana. Y así fue.

La chica carecía de fortuna y así nada podía ofrecerle a aquel hombre que iba vestido con un tosco saco negro de lana cruda y ya era célebre a sus 28 años de edad, habiendo sobrevivido a una extraordinaria carrera en la India como diplomático, explorador y espía de su majestad.

Isabel, desde niña, soñaba que Burton sería suyo, muchos años antes de encontrarse con él, ello en base a que Hagar Burton, hermano de Richard, que tenía algo de gitano y practicaba la quiromancia, le había vaticinado a la chica: "Tú cruzarás el mar y estarás en la misma ciudad con tu destino; pero no lo sabrás. Llevarás el mismo nombre de nuestra tribu y te sentirás orgullosa de llevarlo. Tu vida será un continuo ir y venir, un cambio constante, una interminable aventura. Será como un alma en dos cuerpos, en la vida y en la muerte, dos cuerpos que nunca estarán separados".

El vaticinio la decidió a llevar a cabo ese destino predestinado y veía a su amado con la imaginación: "Alto y dominante, con esos ojos hermosos de mirada fuerte a los que una no se atreve a dejar de mirar".

En el entretanto aparecía ese ser "alto y dominante", ella tuvo el temor de que sería enclaustrada en un convento y eso pondría fin a sus anhelos. Sin embargo, no fue al convento y sí se encontró con Burton en Bolonia.

La suerte de él quedó confinada a las habilidades hipnóticas de aquella muchacha fascinante y bella.

"TU ERES MIO"

En su autobiografía escribió, evocando la época en que era una niña profundamente enamorada, lo siguiente: "Yo solía sentarme tan sólo para dedicarme a mirarlo y, mientras lo hacía, pensaba para mis adentros: tú eres mío, porque no hay ningún otro sobre la Tierra que se parezca siquiera un poco a ti".

La que llegaría a ser Lady Burton, habiendo ingresado a la "tribu", a la familia Burton, que le predijo Hagar, "sabía en mi fuero interno que Richard sería mío, muchos años antes de encontrarme con él". Y lo fue.

INGRESA EN LA MECA

La Meca es la patria de Mahoma y se encuentra en el centro de Arabia Saudita. Ptolomeo la llamó Macoraba y es la metrópoli de todo el mundo musulmán, la ciudad santa que cada uno de los creyentes debe visitar por lo menos una vez en la vida.

En la mezquita llamada El Haram, al centro, se encuentra la Caaba. La Caaba es un pequeño edificio cuadrado cubierto de seda negra, llamada Kisoua, vestidura, ornada con una franja dorada sobre la que se leen los versículos del Corán y hacia la cual se vuelven los musulmanes para hacer oración, se encuentren en el lugar donde se encuentren.

No es el equivalente de la Basílica de San Pedro en Roma, porque a ésta pueden ingresar todos, creyentes o no, católicos o musulmanes, judíos, protestantes, evangélicos u ortodoxos. La Basílica de San Pedro es de toda la humanidad.

Así el audaz Burton; el jueves 30 de noviembre de 2006, el papa Benedicto XVI rezó en la más importante mezquita de Turquía "como un musulmán" frente al Mirab, el nicho que indica a los fieles islámicos la orientación de cara a La Meca.

Esta es la primera vez que un papa católico hace un gesto de "características extraordinarias". Es un hecho sin precedentes en la Iglesia; la iniciativa del rezo viendo hacia La Meca partió del mismo Benedicto XVI.

Cuando Burton se encontró con Isabel, estaba escribiendo acerca de Sind y sus costumbres e ideaba una peregrinación a La Meca, para lo cual solicitó una licencia de un año. Salió de Inglaterra en 1853, disfrazado como Mirza Abdullah, médico de Pathan, y fue el primer inglés que completó el "hadj", ritual consistente en dar vueltas en torno a la Cabba leyendo los versos del Corán y orando.

La peregrinación es un tumulto de miles y miles de musulmanes cada día, por lo que la temeridad de Burton implicaba el riesgo de ser atacado o asesinado, en caso de ser descubierto, por no ser musulmán.

Cuando Burton miró la Cabba supuso: "Es un aerolito que ha sido rescatado por los creyentes"; no dijo más y salió de La Meca para dirigirse a la ciudad de Medina, la segunda ciudad santa de los mahometanos y en cuya Gran Mezquita se encuentra el sepulcro de Mahoma.

En 1885 publicó el libro "Narración de un peregrinaje a La Meca y Medina", describiendo sus experiencias.

BURTON

Nació en Torquay, Devonshire, Inglaterra, en 1821 y falleció en Trieste, Yugoslavia, en 1890. Durante sus 69 años de vida hizo lo que siempre se propuso: explorar, aprender árabe, ser diplomático y escribir libros. Obras las suyas de "una tersa y admirable prosa", al decir de los críticos.

Siendo subalterno del 18 Regimiento de Infantería Indígena en Bombay, a los 21 años de edad, exploró las montañas de Nilgiri y sirvió en Sind, provincia de Pakistán Occidental, durante cinco años a las órdenes del general Sir Carlos Jacobo Napier, conquistador de Sind.

El resultado de esas aventuras fueron cuatro libros describiendo Sind, el Valle del río Indo, "un valle infeliz", y las Montañas Azules de Nilgiri.

Después de su retorno a Inglaterra hizo el viaje a La Meca y Medina, y entonces "puse los ojos en Africa".

LA FUENTE DEL NILO

Las instrucciones que la Real Sociedad Geográfica le dio a Burton fueron: "Penetrar en el interior desde Kilwa, en la costa oriental de Africa, y hallar el mejor camino para el famoso lago Nyasa. Obtenida toda la información que usted requiera en esta región, avance hacia el norte en dirección a la cadena de montañas señalada en nuestro mapa, donde probablemente se encuentra la fuente del Nilo, cuyo descubrimiento será su próximo objetivo".

La Real Sociedad le dio mil libras para la expedición.

Así, con 130 cargadores, 30 asnos y provisiones para dos años, Burton partió de Zanzíbar siguiendo las rutas de las caravanas árabes hacia el interior. Era el año de 1857.

Para acompañarlo, invitó a John Speke, con quien ya había explorado Somalia, viaje que resultó un fracaso y durante el cual los nativos atacaron su comitiva e hirieron a ambos.

EL NILO Y EL LAGO TANGANIKA

Cinco meses después, a unos mil 500 kilómetros de Zanzíbar, ambos llegaron al lago Tanganika, situado a unos 800 metros sobre el nivel del Valle Great Rift.

Burton estaba tan enfermo de malaria, que no podía caminar y todo su organismo temblaba de continuo en severos escalofríos, y Speke estaba parcialmente ciego.

A pesar de tal lastimoso estado, los exploradores reaccionaron ante la magnificencia del gran lago, el segundo de Africa, rodeado de elevados picos montañosos. Burton escribió:

"Nada más pintoresco que esta primera vista del lago Tanganika, reclinado en el regazo de las montañas, complaciéndose en un espléndido amanecer tropical.

"Las orillas de esta vasta depresión me parecen doblemente bellas después de los silenciosos y espectrales manglares de la costa de Africa oriental, y de la melancolía y monotonía del desierto y de la jungla, de las rocas ardientes, de las llanuras resecas por el Sol o del herbaje maloliente de los pantanos negros".

Esta impresión resume en pocas líneas la hazaña de cruzar en cinco meses tales obstáculos hasta alcanzar a admirar el lago.

EL LAGO VICTORIA

Estando tan enfermos y maltrechos físicamente, ambos desistieron de continuar y regresaron de Ujiji a Tabora. Speke se recobró primero y se dirigió hacia el norte, y a unos 300 kilómetros descubrió el lago al que nombró Victoria en honor a su majestad.

Según Speke, a pesar de la convicción de Burton de que el lago Tanganika era la cuenca colectora del Nilo, la verdadera fuente del río más largo de Africa era el lago Victoria.

Burton defendió su teoría, agria y apasionadamente, y en los mismos arrebatos Speke argumentó su punto. Riñeron severamente y se separaron.

Burton "cometió el error de dejar que Speke llegara a Londres dos semanas antes que él y ocurrió lo previsible: Speke reclamó ser el descubridor de la ansiada fuente del Nilo.

El "escándalo fue prolongado y amargo", y empeoró cuando Speke y James Grant fueron los únicos elegidos para la siguiente expedición.

El debate culminó cuando Sir Roderik Murchinson ordenó que hubiera un debate entre Burton y Speke en una reunión de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, presidida por el doctor David Livingston, el explorador que años más tarde se perdería en Africa hasta ser encontrado por el periodista Henry Morton Stanley, del New York Herald.

Stanley, patrocinado por el Daily Telegraph, partió a Africa "para resolver de una vez por todas el problema de la fuente del Nilo", confirmando la afirmación de Speke.

El público estaba interesadísimo y atento considerando que Speke habría de defender "apasionadamente" su teoría de que el lago Victoria era la verdadera fuente del Nilo.

Un día antes del debate, Speke fue hallado muerto tras haberse suicidado.

OBRAS PORNO O SOLO AUDACES

Conforme Burton envejecía, tras una existencia colmada de aventuras y tremendas experiencias que lo mismo iban de Africa, Pakistán, Portugal, Brasil, que Somalia, su mirada "tornó a ser siniestra" y esto aterrorizaba a su esposa. Isabel se tranquilizó y "fue feliz" cuando Burton en 1890, ya enfermo y tras haber escrito mil páginas de "El jardín perfumado", "he puesto mi gran esperanza de ser famoso por este libro, que es la corona de mi vida", firmó unos meses antes de su muerte una declaración de haberse convertido al catolicismo.

La mala fama de autor pornográfico, que exaltaba el homosexualismo y las prácticas sexuales más raras, le proveyeron los informes que hizo sobre los burdeles de homosexuales en Karachi, capital de Pakistán.

En lo personal se le acusaba de "satanismo y bestialismo", mas estos cargos son insostenibles toda vez que su mujer habría dejado la confirmación de ello y no lo hizo.

Entre sus biografías, la más conocida de Edward Rice: "El capitán Richard F. Burton" se lee: "Era experto en dramatismo, una especie de diccionario políglota andante que, en el futuro, habría de brotar de él como si Richard Francis Burton, por sí solo, fuese la fuente de la protolengua, del lenguaje primordial, aglutinante y dotado de sietes casos o inflexiones.

"Aunque resulta extraño que teniendo el coraje de un hombre de la Era Isabelina y una salvaje energía animal, el afán por la catalogación corresponden al estilo victoriano. Y esto, leyendo sus obras, se comprueba plenamente".

EL POEMA "LA CASIDA"

Burton tradujo, bajo el seudónimo Frank Baker, "La Casida", del peregrino persa Hají Abdu El-Yazdi en 1880. En realidad él fue el autor, cosa que confirmó póstumamente su viuda Isabel. Dos de los versos lo retratan fielmente:

"Emprende ya tu camino con la frente serena, no temas narrar tu humilde historia: los susurros del viento del desierto el tintineo de la campana del camello.

"Bástenos pensar que pueda existir la verdad; sentémonos allá donde las rosas resplandecen; lo cierto es que no sabe cómo puede saber quien no sabe tampoco cómo puede ignorar".
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