Celaya
Celaya, escenario decisivo de la Revolución
El Sol del Bajío
20 de noviembre de 2009

Javier Ortiz



Son noventa y nueve años ya, desde el inicio de uno de los movimientos armados más importantes de la historia de éste país. La Revolución Mexicana, en la cual, ésta ciudad de Celaya jugó un importante papel en las batallas que dieron el triunfo al general Alvaro Obregón en contra de Villa; lo que dio a la misma un papel protagónico en estos movimientos que generaron el país que hoy conocemos, con su soberanía y democracia.

"Las batallas de Celaya" fueron una serie de encuentros militares decisivos en la Revolución Mexicana, entre el ejercito de la División del Norte, liderado por Francisco Villa, y el ejército constitucionalista, de Alvaro Obregón. Se desarrollaron en esta ciudad desde el 6 de abril de 1915 hasta el 15 de abril del mismo año.

Señala el maestro José Antonio Martínez Álvarez en su texto "La Revolución Mexicana en Celaya (1910-1915)" que cuando la revolución llegó a Celaya, "pocos estaban preparados para recibirla, ya que todos estos eventos eran ajenos a los habitantes de Celaya, no obstante, no se abrigaba la certidumbre de que la paz rota pudiera recuperarse en breve plazo".

, por lo cual hubieron de pensar en recursos de defensa personal, individuales y colectivos, particularmente entre los sectores más acomodados de la población, los hacendados, quienes con la premura que el caso aconsejaba, se reunieron en la Sala de Acuerdos del Ayuntamiento la ventosa mañana del lunes 27 de marzo, cuando ofrecieron contribuir con dinero o con armas, para hacer frente a la emergencia".

En vísperas de las conocidas batallas de Celaya, figuraban dos personajes principales: el General Álvaro Obregón. Fue hasta los días 6 y 7 de abril de 1915 cuando se dio el primero de los enfrentamientos, en los que el General Obregón defendió su posición ante los villistas, que tuvieron que regresar a Salamanca, donde planearon el contra ataque.

En el texto "Los combates de Celaya. Crónicas y testimonios" del celayense José Antonio Martínez, alude que el historiador celayense Luis Velasco y Mendoza manifestó que "todo el tiempo que duró la batalla, lo pasaron la gran mayoría de los habitantes de Celaya, metidos en sus casas, pues fueron muy pocas las personas que se aventuraron a salir en busca de comestibles, o para cumplir con algún otro imperioso motivo. Por lo mismo, las calles, en las que cruzaban las balas con siniestro silbido, se veían casi solas y no se notaba en ellas otra animación que la producida por el paso de los retenes de soldados que iban y venían entre los diversos frentes, por el tránsito de las escoltas que traían partidas de prisioneros, y por el deambular de los camilleros que conducían heridos al Hospital Municipal, o a las casas de algunos vecinos que generalmente habían puesto sus hogares a la disposición del cuartel general, para atender a los individuos de tropa lesionados durante el combate".

Después de este primer ataque, el General Villa no se daría por vencido, por lo que junto a sus hombres planeó el contra ataque, el cual, finalmente se dio el día 13 de abril.

"Al amanecer del 12 de abril de 1915, los trenes villistas empezaron a moverse desde la estación de Irapuato con rumbo a El Guaje, mientras el general José Rodríguez cabalgaba con sus intrépidos jinetes con la consigna de situarse por el lado de Salvatierra, en la creencia de que Obregón por allí pretendería huir cuando se sintiera perdido; ocho kilómetros al poniente de Celaya (a la altura de la hacienda de San Juanico), las tropas atacantes acamparon, mientras 6 grupos de exploración se movilizaban por el cauce del Río Laja en dirección a Acámbaro, informado Villa de que por allí Obregón tenía situada "una considerable fuerza de caballería".

La fase decisiva fue el 13 de abril, cuando Obregón aprovechó las debilidades del ejercito de Villa; más tarde, el 15 de abril, la victoria fue para las tropas de Obregón. Después de estas batallas, hubo otras más entre los mismos bandos en Trinidad, León, Santa Ana del Conde y Aguascalientes, pero Villa ya no volvió a estar al frente del ejercito de la División del Norte, lo que sirvió para denotar que Villa, no era invencible como hasta en ese momento se pensaba.

Del lado constitucionalista todo estaba dispuesto, se había aprovechado al máximo el terreno, el cual ayudó en sobremanera al como obstáculo para la caballería villista, la que avanzó en dos grupos, uno al norte y otro al sur de la vía férrea; la infantería transportada por tren desembarcó en Estación Crespo, a ocho Kilómetros de Celaya, y la artillería marchó a la retaguardia de la infantería.

"Con un leve enfrentamiento fue como comenzó la que fuera la segunda fase de las batallas de Celaya, fue primero la artillería constitucionalista la abrió fuego, el que fue contestado por la villista, entablándose un duelo artillero. La estrategia de Álvaro Obregón estuvo próxima a fracasar, debido a que los constantes disparos de artillería generaban gran escasez de municiones ante los ataques villistas. Venustiano Carranza, comprendiendo la situación desesperada de los que combatían, envió con toda rapidez un tren con municiones. Durante el día 14 el ataque villista fue una repetición de los anteriores; finalmente, en la madrugada del día 15 el General Obregón consultó con sus comandantes subordinados sobre el estado de sus tropas, para saber si estaban en aptitud de sostenerse en sus posiciones a fin de poder iniciar su ofensiva a las primeras horas de ese día, mediante un doble movimiento envolvente de su caballería" afirma el maestro José Antonio Martínez, en su relato de Los Combates de Celaya.

Agrega también que "Al mediodía del 15, cuando el combate atravesaba por su etapa culminante, empezaron a llegar al campamento constitucionalista grupos dispersos de sus caballerías, divulgando alarmantes versiones, en el sentido de que los villistas estaban imponiéndose. Sin perder la serenidad, Obregón ordenó entonces el avance de sus infanterías, esperando que por la tarde ya estuviera destrozado el enemigo, o en su defecto, consumada la derrota de ambos bandos".

"A las 7 p.m., terminaba también el combate con los fugitivos que pasaron por la hacienda de Jofre, habiendo sido diezmados y dispersados completamente. Como consecuencia, se recogieron más de 30 cañones, en perfecto estado, con sus respectivas dotaciones de parque y ganado para los mismos; alrededor de cinco mil máuseres, como ocho mil prisioneros, gran número de caballos, monturas y demás pertrechos".

El resumen de los muertos y heridos del bando constitucionalista, durante los días 13, 14 y 15 de abril de 1915, contrastó con el saldo de los enemigos, "conforme a las cifras aportadas por el propio Obregón: 414 bajas, entre muertos y heridos.

Por lo que respecta a las pérdidas del villismo, según balance ulterior del general Grajales, su descalabro dejó en poder del vencedor toda su artillería, 5,000 armas ligeras, 6,000 prisioneros, 1,000 caballos ensillados, costándole en la segunda fase, además, 4,000 muertos y otros tantos heridos", señala el historiador local Velasco y Mendoza, en textos que actualmente se encuentran en el Archivo Municipal y que fueron recopilados por el historiador Martínez Álvarez.

La habilidad de Obregón y su mayor capacidad táctica y estratégica, determinaron a favor suyo la victoria en ambos enfrentamientos, por lo que levantado el campo tras el éxito obtenido en las batallas de Celaya, el general Obregón decidió reanudar su avance hacia el norte, en persecución de Villa.





LAS BATALLAS DE CELAYA EN NUMEROS (Fuente: wikipedia.com)

Fecha: 06 de abril de 1915 - 15 de abril de 1905

Resultado: Victoria Constitucionalista

Beligerantes: Ejército Constitucionalista Vs Convencionistas

Comandantes: Álvaro Obregón y Francisco Villa

Fuerzas en combate: 13.000 13.000

Bajas: 1050 muertos 8800 muertos