Sociedad
Hacen del concierto una 'Gala a Mozart'
A la usanza de la época de Mozart, la orquesta se redujo para interpretar el Concierto No. 23

El Sol del Bajío
16 de noviembre de 2009

Rosalba Leticia Montiel



Excelso!, hasta ponerse chinita la piel, reconociendo la genialidad del hombre prodigio de Salzburgo, fue la Gala Mozart ofrecida por la Sinfónica Juvenil "Silvestre Revueltas" verificada en el Teatro José Nieto Piña el pasado miércoles, y cuya capacidad se vio rebasada por el nutrido número de familias que abarrotaron materialmente el lugar, al grado de tener que implementar sillería extra, en gentil gesto de cortesía del personal del Conservatorio de Música de nuestra ciudad.

De conformidad con el programa, la gala fue abierta por la pianista italiana de impresionante currículum, Rosaria Dina Rizzo, interpretando con la Silvestre Revueltas el Concierto para Piano y Orquesta No. 23 en La Mayor, Kegel 488 del genial músico austriaco, deslizando hacia la atmósfera la juguetona dulzura de la música de Mozart. en estrecha comunión entre la solista y los integrantes de la orquesta que dirigió con maestría como siempre, su titular, el maestro Jesús Almanza cuyo profesionalismo no tiene límite, en virtud de que, no obstante sufrir fuerte quebrantamiento de salud, cumplió su cita frente de la Sinfónica Juvenil, para deleite de los celayenses.

En la segunda parte, el escenario alcanzó el pináculo de su grandiosa capacidad para albergar la gran orquesta y a la vez, al Coro Juvenil del Conservatorio integrado por más de un centenar de jóvenes cantores preparados ex profeso por el Pbro., don Alejandro Montes, y, a los cuatro magníficos solistas que bajo la batuta del maestro Almanza, entregaron su concepción interpretativa de la hermosísima y sensible creación de Wolfgang Amadeus al final de sus días en la tierra: su Misa de Requiem.

Es necesario acotar que el Conservatorio supo elegir con acierto a sus solistas, la nítida y maravillosa voz de la Soprano Jimena Morales, la singular tesitura de la Mezzosoprano Beatriz Guerrero, la suave claridad del Tenor Arturo Chávez y la fuerza formidable del Barítono Pablo Aranday que en conjunción con orquesta y coro, fueron plegaria constante para proyectar el sentir del autor cuyo estado de gran debilitamiento por la enfermedad y obsesionado ya por obscuros presentimientos, dotó a su Misa con toda la tradición de la música sacra, pero con dramática sensibilidad, dejándola inconclusa al morir el 5 de diciembre de 1791 aun cuando como es sabido, su discípulo Franz Xaver Süssmayr la termina en secreto tomando en cuenta los apuntes de Mozart y girando sobre las notas del tema inicial, todo para que Constanza, la viuda de Wolfgang Amadeus, pudiera cobrar la suma pactada con el peticionario de la obra, el Conde Walsegg.

Como quiera que haya sucedido, el sentir del genio fue puntualmente transmitido por coros, solistas y orquesta del Conservatorio de Música y Artes de Celaya, que de esa manera inicia lo que sin duda será una exitosa gira y que proyecta su siguiente concierto, para el 16 de diciembre próximo con otra bellísima concepción musical, creada por Tchaikowsky para dar vida a inmortal ballet. Por último, nuestro saludo respetuoso para el Maestro Jesús Almanza, con el deseo de su pronta y total recuperación.