Opinión / Columna
 
Francisco López Ojeda 
Acerca de la Inseguridad Pública en Celaya
El Sol del Bajío
31 de agosto de 2009

  Celaya es la puerta de entrada a la inseguridad y a la impunidad en el estado de Guanajuato, y una de las ciudades más inseguras del país; con un primer lugar nacional en el robo de trenes. Esta inseguridad pública no es una buena señal para los inversionistas. Celaya está siendo saqueada.

En Celaya es detectable, se percibe por todas partes un disgusto, una indignación generalizada por la inseguridad en la que viven sus habitantes, y este coraje se acentúa porque no se observa una real preocupación por parte de las autoridades (incluso se redujo la asignación presupuestal destinada a la seguridad) municipales, principalmente, para atender con eficiencia este grave problema que lastima a todos, pues ya se volvió una costumbre que los policías no acuden a los llamados de auxilio de manera pronta, o más bien, o mejor dicho, de plano no llegan.

¿Cuántos casos denunciados ante las autoridades judiciales se resuelven?, ¿cuántos atracos a transeúntes, robos a hogares y comercios y empresas, de vehículo son aclarados?. El porcentaje de ineficiencia es abrumador, el temor también lo es.

Lo que se estima generalmente es que la autoridad municipal ha sido rebasada por la delincuencia y que las medidas hasta ahora empleadas no han dado resultados positivos, porque el problema se agudiza a pesar de las declaraciones optimistas de los funcionarios en turno. Sencillamente, han sido incapaces de cuidar y proteger a los celayenses.

El grave problema de la inseguridad requiere de decisiones mayores y, sobre todo, de un amplio presupuesto que permita la operación de eficaces servicios y de un óptimo trabajo de inteligencia.

Algunas sugerencias al respecto son las siguientes:

Para reforzar el trabajo de los cuarteles policial y militar, se requiere:

Establecer comandancias estratégicas (no casetas de policías) dentro y fuera de la ciudad. Por lo menos cuatro en la ciudad y otras cuatro en las delegaciones que nucleen a otras comunidades, dotadas con el equipamiento necesario y con un número adecuado de policías y vehículos, incluyendo agencias del Ministerio Público. El objetivo es impulsar una respuesta rápida, pues se necesitan soluciones radicales.

Mejores salarios a los elementos, nuevas instalaciones policiacas, modernas y funcionales, integradas con: comedor, gimnasio, unidad para práctica de tiro, dormitorios, servicio médico, equipo vehicular y taller mecánico agencia del Ministerio Público, unidad de psicología y trabajo social para los menores infractores; asimismo un departamento para la coordinación con la policía Estatal, Federal y el Ejército; un auditorio. Un departamento que atienda la supervisión del trabajo policiaco resulta imprescindible, como también es indispensable que este departamento contenga un archivo policiaco con los antecedentes de los integrantes de esta corporación y que se encargue del seguimiento escalafonario y de promoción de los mejores elementos.

Mejores prestaciones, dentro de ellas un seguro de vida sustancial, y vivienda, tomando en cuenta de que los elementos policiacos arriesgan cotidianamente la vida y merecen ser justamente recompensados y motivados para el mejor servicio a la población.

Capacitación en todos los aspectos, incluyendo conocimientos respecto de los Derechos Humanos y todas aquellas informaciones pertinentes para el trabajo social que desempeñan los policías.

El INFOPOL deberá estar a la altura de los requerimientos de la sociedad, por lo tanto, deberá mejorar en todos los aspectos su operatividad. Esto es posible con un gran esfuerzo gubernativo.

Si la corporación policiaca recibe un trato justo de la sociedad a través del gobierno, también será justo que la propia sociedad le exija mejores resultados.

También es justo que si la sociedad aporta a través del pago de sus impuesto, el dinero necesario para mejorar a su policía, es menester que la sociedad participe con un consejo ciudadano de seguridad que coadyuva esta importe tarea.

Desde luego que otras voces pueden enriquecer estas ideas.

Ahora bien, existe otro aspecto social de la mayor importancia y consiste en la creación de empleos, mejor educación, mayores oportunidades deportivas, recreativas y culturales; un urbanismo que posibilite acceder a mejores niveles de vida e instituciones que se coordinen para ofrecer una amplia gama de posibilidades a la población, porque una mejor sociedad reducirá el número de delincuentes. Un mejor entorno cultural y económico es la mayor prevención contra el delito.

Si nos preocupan mayormente las consecuencias de los hechos delictivos, también deberíamos atender a sus causas, a las raíces del problema, a los orígenes de este quebranto social; pobreza, desempleo, marginación, ignorancia, insalubridad, drogadicción, alcoholismo, familias desintegradas, impunidad, corrupción; con estas carencias, la propia sociedad está generando a sus delincuentes, porque en lugar de construir escuelas se edifican cárceles.

Celaya encabeza la cifra de deserción en el nivel básico en esta región, y está es una mala noticia.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas