Opinión / Columna
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Francisco López Ojeda
Casa en Orden
El Sol del Bajío
9 de julio de 2009
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En Celaya, irresponsablemente, los problemas se han dejado crecer ante la incapacidad para resolverlos. La nueva administración municipal tiene el gran compromiso para restablecer el Estado de Derecho, y enfrentar eficazmente el desorden, la anarquía y la impunidad que se vive en el municipio. ¿Podrán lograrlo?...
Después de quince años en el poder, tenemos una duda más que razonable, si el panismo confirma su victoria (¿) de que realicen lo que en tres lustros panistas no han podido llevar a cabo. El peligro que esto significa es que los conflictos continúen creciendo ante la política del partido en el poder, de "dejar hacer", y estallen socialmente. Esto no representa un mejor futuro para Celaya. Celaya no merece un presente y un futuro de violencia... Y para empezar:
Casi, casi, se ha convertido en una costumbre, la inercia de su práctica ha devenido en una tradición, en una irregular rutina, en una negativa práctica de poder. Me refiero a que el cabildo en Celaya ha perdido autoridad -excepto el presidente municipal, quien centraliza el poder y las decisiones- la cual recae, en los hechos, en las direcciones municipales y en los organismos descentralizados. Cada director municipal posee su propia isla de gobierno, su personal ámbito de poder y hace caso omiso de los concejales.
La Ley Orgánica Municipal para el estado de Guanajuato, en vigor establece que: "ARTICULO 3.- EL MUNICIPIO SERA GOBERNADO Y ADMINISTRADO POR UN AYUNTAMIENTO". En Celaya, ésto no ocurre.
Y como esta situación no sucede en Celaya, habrá primero qué poner la casa en orden y restablecer lo que la ley dice; es decir, que el Ayuntamiento realmente gobierne y ejerza su potestad, su soberanía y su autoridad, que emana de la Ley y del sufragio, respectivamente.
En Celaya se da el caso de que si un director de una dependencia municipal es citado a comparecer ante el cabildo, éste no se presenta, con la aquiescencia del presidente municipal, pues los directores sí reconocen (aunque a veces también no le hacen ningún caso) la autoridad del edil, pero no la del Ayuntamiento.
También, la Ley Orgánica Municipal, establece los lineamientos a seguir, respecto de la autoridad del cabildo, en los siguientes Artículos: (que en la práctica no se cumplen).
69.-m) Ordenar la comparecencia de cualquier servidor público municipal, para que informe sobre los asuntos de su competencia.
70.-XVII) El presidente municipal vigilará que se integren y funcionen las dependencias y entidades de la administración pública municipal.
71.- IX) Los síndicos podrán solicitar y obtener de los demás titulares (además del tesorero) de las dependencias y entidades de la administración pública municipal, la información necesaria para el cumplimientos de sus funciones.
72.- 1) Los regidores vigilarán la correcta observancia de los acuerdos y disposiciones del Ayuntamiento.
115.- El control interno, evaluación de la gestión municipal y desarrollo administrativo estará a cargo de la contraloría municipal.
Por lo aquí mencionado, el cabildo debe ser restituido en su autoridad, antes de emprender una reingeniería administrativa, antes de promover las reformas necesarias, antes de impulsar los nuevos proyectos y las acciones y trabajo que Celaya requiere para su desarrollo integral; sobre todo porque el mandato de los celayense se pronunció por un cabildo prural, incluyente.
Al nuevo Ayuntamiento plural, como gobierno, le esperan grandes tareas pendientes y urgentes. Sólo anotamos los rezagos más importantes:
En general, mejorar la calidad de vida de los celayenses; seguridad pública (consolidar los cuarteles para el ejército y policía estatal, y las comandancias urbanas y rurales); Ferroférico; mayor presupuesto para la educación, cultura, recreación y deporte; reordenamiento del comercio ambulante: promoción de empresas y empleo; servicios públicos eficientes y que lleguen a colonias y comunidades marginadas; nuevo relleno sanitario; nuevo rastro municipal; planta tratadora de agua residuales; mejoramiento del transporte urbano; restauración del patrimonio histórico y cultural; obras para la celebración del bicentenario y centenario de nuestra Independencia y Revolución; mayor apoyo al sistema municipal de salud; reestructuración del DIF municipal; mejores vialidades; honestidad y transparencia en las acciones de gobierno; obra pública necesaria, promover una verdadera participación ciudadana; ajuste de la nómina para que no exceda el 30% del presupuesto municipal y se privilegie la obra social; congelamiento del salario de cabildo y de funcionarios durante el primer año de gobierno para evaluar los resultados de su gestión; porque se debe evitar el dispendio y gasto excesivo en estos tiempos de crisis; selección de nuevos funcionarios con un perfil de capacidad profesional y eficiencia desterrando el nepotismo...
Una sociedad indignada por su inseguridad, espera buenos resultados; porque la mayoría de los celayense votaron por el cambio.
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