Opinión / Columna
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Jorge Sánchez Méndez
El individuo y sus Complejos
El Sol del Bajío
28 de mayo de 2009
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El día de hoy amigos lectores me gustaría tratar con todos ustedes un tema que vivimos en la actualidad, el cual lo vemos de manera cotidiana desgraciadamente.
Me refiero a los complejos del género humano sea hombre o mujer los cuales se muestran en el comportamiento y desempeño social.
Pueden ser varias las causas que originen este comportamiento como: parejas mal avenidas, caprichos, estados de ánimo volubles, superficiales, y períodos de vulnerabilidad e inconstancia emocional.
El problema se presenta cuando estos se manifiestan en el ámbito social y de trato con los demás es ahí efectivamente cuando hacen su aparición estos trastornos.
Que llevados más allá pueden crear problemas al individuo o a quién lo rodean ya que son gente que tiene el deseo voraz del poder y que a costa de todo y de todos sin pensar en los sentimientos de los demás lo plasman en su comportamiento.
Lo peor es que es gente vacía y muestran estos complejos con el fin según de sentirse superior a los demás individuos cuando la realidad es todo lo contrario tratan de ocultar frustraciones, esa ira contenida en el alma creando situaciones problemáticas tanto en el ámbito laboral, familiar, social etc.
Ahora pasemos cuando estos se manifiestan en el sector laboral, los complejos se manifiestan con jefes, alterados que tratan a sus empleados de manera poco educada y respetuosa, linguniándolos , acosándolos y tratando de ser más que sus subalternos cuando en ocasiones son realmente la gente capaz y la que realiza todo el trabajo sin reconocerles ese esfuerzo extra que siempre muestran para poder desarrollarse, crecer, superarse, pero por no tener problemas aceptan este trato de gente que pasa por este tipo de perturbaciones.
Otro lugar en donde desgraciadamente se manifiestan estos complejos son el ámbito político que para desdicha de los gobernados tenemos que soportar o aguantar a este tipo de individuos ya que nuestros gobernantes o en su caso también familiares de estos se aprovechan de su estado actual el contar con un cierto poder en las manos pretenden que pueden hacer y deshacer y pisotear a quien enfrente se les ponga esto es una errónea idea ya que debería ser que el poder se utilizara de buena manera para que el poder sirva a la gente no para que la destruya y solo sea la utilización del poder para llenar los bolsillos propios o de su allegados
Dentro del medio de la amistad estos sentimientos tan nefastos también se manifiestan cuando vemos en gente el disfrute la presunción, del sentirse supremos, narrando aventuras: de viajes, conquistas amorosas, la adquisición de bienes, en fin competencia a ver quién tiene más, y muchas veces ficticias con el afán de impresionar a los amigos cuando muchas veces la realidad dista mucho de esto.
Ahora todo esto tiene un origen el cual es, el complejo de superioridad, tal como lo he descrito, aparece en general claramente expuesto en las actitudes y las opiniones del individuo convencido de que sus propios dotes y capacidades son superiores al promedio de la humanidad.
Así mismo puede delatarse con exageradas exigencias hacia si mismo y hacia los demás. El aire pretencioso, la vanidad en cuanto al porte exterior, por elegante o descuidado que éste sea, pueden llamar la atención y revelar un complejo de superioridad, así como toda una serie de datos de diverso orden, como la extravagancia en el vestir, la adopción de una actitud exagerada, el orgullo, el sentimentalismo exagerado, el snobismo, la jactancia, el carácter tiránico, la tendencia a desacreditarlo todo, el culto exagerado a los héroes, el afán de relacionarse con personalidades destacadas o de dominar sobre débiles, enfermos o personas de menor importancia, la aspiración exagerada a la originalidad, el recurrir a ideas y corrientes ideológicas en sí valiosas para desvalorizar al prójimo.
Las exaltaciones afectivas, como la cólera, la sed de venganza, la tristeza, el entusiasmo, el carcajeo ruidoso recurrente, la mirada huidiza, la falta de atención en una conversación, la desviación del tema de ésta hacia uno mismo, un entusiasmo habitual por cualquier circunstancia incluso fútil, acusan también, en general, un sentimiento de inferioridad que por el camino de la compensación conduce al complejo de superioridad. La credulidad, la fe en aptitudes telepáticas o semejantes, en intuiciones proféticas, despiertan de esta manera la justificada sospecha de un complejo de superioridad.
Y que triste es encontrar gente así, cuando todo debería ser diferente y en un ambiente armonioso con el fin de que la colectividad sea otra diferente a la actual.
Esperando y haya sido de su gusto estimados leyentes me despido y hasta la próxima.
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