Opinión
Mariano González Pérez
No Aflojar el Paso

El Sol del Bajío
9 de mayo de 2009

Estamos en una repetición de los capítulos de los libros clásicos que no relatan: "La Danza Macabra" en el Decamerón con pocos conceptos científicos y epidemiológicos, en aquellas épocas los conceptos eran empíricos o la gran mayoría de las veces mágicos.

En este momento gracias a las experiencias vividas en años recientes se ha obtenido a través del empeño de los investigadores, evidencias que nos dictan acciones impostergables para contener los efectos en forma adecuada de los gérmenes que presentan cambios en su genética y en su estructura del ADN.

Pero estos dictados no pueden ser aplazados ni realizados en forma superficial, es fundamental la observancia por todos los que nos desarrollamos en las diferentes comunidades, en forma puntual sí queremos controlar los efectos de estos nuevos gérmenes que es indiscutible que ellos ya tienen definida una forma de actuación, que al no haber tenido oportunidad de vivirlos en forma anterior, solamente haciendo lo que se debe hacer es posible frenar su expansión imperceptible en lugares concretos o lejanos.

Es evidente que esta nueva especie de virus de la influenza humana o norteamericana, ha tenido como lugares preferidos para su manifestación donde existen grandes concentración de personas como es el Distrito Federal y la conurbada del mismo, en un momento que recuerda la presentación de la epidemia de principios del siglo pasado, que se presentó por los meses de abril y mayo y que tuvo un rebote en la época otoñal con mayor daño a la población.

Es por ello que frente a una necesidad de continuar la vida fundamental de todas las comunidades, frente a una reacción manifiesta del comportamiento de la epidemia sin decir que se encuentra controlada, es indispensable la observancia a como de lugar de todas y cada una de las norma de higiene para poder tener los mejores resultados. Y mediante el control de los casos y evitar la presencia de nuevos casos se podrá declarar como en un momento el control de este evento epidémico tan grave.

Donde serán los escenarios de desarrollo, los lugares donde se reúnen las personas, desde las escuelas, las fábricas, las iglesias, los eventos aplicados, actividades políticas y en todas y cada una de ellas deberán observarse lo que la educación para la salud nos está dictando a como de lugar.

Sabemos que la infraestructura de las escuelas, principalmente las de los polígonos de pobreza no cuentan con lo mínimo, pero de alguna forma se deberá subsanar esta eficiencia, pues todos los seres humanos tienen derecho a realizarse en un ambiente de salud, la expresión más importante es la prevención, que es mucho más económica que la atención de la enfermedad y el desarrollo de instalaciones para la atención de los problemas, resultado de la falta de prevención.

De las oportunidades más grandes que se pueden obtener de esta etapa de epidemia es la adopción, una vez por todas de la cultura de la prevención que se deberá empezar a difundir desde los hogares de la cultura de la prevención que deberá tener como fuente de información, las escuelas desde los jardines de niños para prevenir estas enfermedades y otras ya muy conocidas.

Es indiscutible que el impacto de la epidemia donde se siente más es en el orden económico, pero podemos tener conciencia del valor de una vida, principalmente de un familiar.

El momento es de una alerta comprometida y responsable de toda la sociedad CON UNA VERTEBRACIÓN Y ORGANIZADA Y ARMONIZADA DE LAS AUTORIDADES DE SALUD y de la sociedad civil que como siempre frente a estas emergencias, frente a una buena convocatoria responde de inmediato.
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