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Opinión
![]() Raúl Macías Muñoz
El Beso
El Sol del Bajío
26 de enero de 2009
Guanajuato volvió a ser el centro de escándalos noticiosos.
Primero, por la actitud del alcalde panista de León, por ser fiel admirador y seguidor del cruel inquisidor Torquemada. Luego, la polémica suscitada por agregar al nombre de Celaya la frase de la Purísima Concepción Después, la fracasada propuesta de guanajuatizar al país proclamada por el líder nacional del PAN, Germán Martínez Cázares Y el más reciente, el escándalo generado por el H. Ayuntamiento de la capital del estado, Guanajuato, motivado por su Bando de Policía y Buen Gobierno, mediante el cual previene sanciones para las parejas que se besen en la vía pública. Sin embargo, en tal ordenamiento se mezcló al del Callejón del Beso, escenario de una famosa leyenda romántica que por lo mismo constituye un fuerte atractivo turístico. Más para el infortunio de Guanajuato, los medios de comunicación que se ocupan de exaltar la mediocridad, lo trivial y la vanalidad, fueron los principales autores de tal desaguisado, en virtud de que de verdad en el precipitado Bando no se mencionó al Callejón del Beso. Argamasa que dio pábulo a la burla, al escarnio. Examinándolo bien, dicho ordenamiento se hace necesario en muchas ciudades de nuestro país. Sin tendencias moralistas. Son abundantes las escenas callejeras de las parejas de enamorados que unidos con ardientes besos ambicionan el lugar para dar salida a sus efluvio pasionales. Pero pasando a otro orden de ideas, el beso ha sido siempre el tema de innumerables historias. En la proyección de películas silentes con el beso se anunciaba su final, siempre feliz. Antes, en ese cine, se prohibían escenas que proyectaran el beso. La película extraordinaria "Cinema Paradiso" se refiere a ese tabú. En el cine norteamericano el beso provocó un gran escándalo. Aconteció en 1986 el primer beso cinematográfico. El primer beso cinematográfico fue protagonizado en 1896 por los actores John C. Rice y Mary Irwin en una filmación de cincuenta metros de cinta. Las que fueron suficientes para que aumentara el número de espectadores en las salas de exhibición. Dicho beso fue el preludio de lo besos cinematográficos. Criticable por un periodista de esa época que en una publicación de Chicago escribió que la artista Mary Irwin había perdido toda delicadeza. Por otra parte, es oportuno apuntar en qué consiste besarse. El diccionario lo explica: consiste en tocarse con los labios, contrayéndolos y dilatándose suavemente, ya sea en señal de amor, de amistad o de reverencia. De dicha explicación se deduce que hay diversas clases de besos. Juan Legido, la voz de los Churumbeles, dedica una canción al beso "que no se lo dan a cualquiera". Y por sobretodo de toda clase de besos el de la madre es el más tierno y sublime. El beso se presta para mencionar al más abominable: el beso de Judas. Pero también hay besos dulces con el rico sabor de la cajeta. Para los poetas el beso es una de sus más ricas fuentes de inspiración. El ilustre vate mexicano, Don Lui G. Urbina, sublimó al beso con su inspiración romántica en su hermoso madrigal "Metamorfosis" que vale la pena transcribir en homenaje al Callejón del Beso: Era un cautivo beso enamorado de una mano de nieve, que tenía la apariencia de un lirio desmayado y el palpitar de un ave en agonía Y sucedió que un día aquella mano suave de palidez de lirio de palpitar de ave, se acercó tanto a la prisión del beso que ya no pudo más el pobre preso y se escapó ; mas en voluble giro. huyó la mano hasta el confín lejano, y el beso que volaba tras la mano, rompiendo el aire, se volvió suspiro Columnas anteriores
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