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Opinión
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Jesús Michel Narvaez
Operación limpieza; olvidada la Revolución
El Sol de México
20 de noviembre de 2008
A Eduardo Medina Mora no le tiembla la mano. Decidió que la "operación limpieza" aplicada en la Procuraduría General de la República (PGR) sea ejemplo. Caen poderosos funcionarios y las investigaciones continúan. ¿Hasta dónde llegará? Seguramente hasta donde tope. Y ese muro invisible que se edifica alrededor de quienes perdieron el sentido de la responsabilidad social de la cual fueron imbuidos al asumir los elevados cargos públicos, deberá ser derribado. No hay de otra.
Hace un par de días, el director de Interpol-México, Ricardo Gutiérrez Vargas y 24 horas antes Javier Herrera Valles y días antes Víctor Gerardo Garay Cadena, comisionado Interino de la Policía Federal Preventiva (PFP) fue arraigado. Otros mandos que se encuentran en el centro de detención de la PGR -todos arraigados- son Fernando Rivera y Miguel Colorado González. El primero era coordinador de operativos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y el segundo era coordinador técnico de la PGR y encargado de asignar el personal a la Agencia Federal de Investigación (AFI). Hay más, muchos más detenidos, arraigados, despedidos y agentes del Ministerio Público (MP) federal bajo el status de separación hasta en tanto no se comprueben sus acciones. ¿De qué se trata todo? Sin duda y a raíz de las declaraciones de testigos protegidos que hablaron de cómo los Beltrán Leyva infiltraron no solamente la PGR, la AFI, la PFP, la Armada sino al propio Ejército, los altos mandos de las dependencias encargadas de la lucha contra el crimen organizado pusieron sus barbas a remojar y a buscar, en efecto, en dónde estaban los virus provenientes de los poderosos barones de la droga y de las organizaciones dedicadas al secuestro, el robo, el asesinato. La Operación Limpieza, anunciada por el propio Medina Mora hace unos días, podría causar el enojo de aquellos que sentían vivir en el mundo maravilloso de la impunidad. Hoy los hace despertar con sus acciones que, por lo hasta ahora visto, no tiene límite en cuanto a la jerarquía de los funcionarios que se dejaron corromper o buscaron -quizá la hipótesis más creíble- ser corrompidos. Estas acciones emprendidas bajo el alto riesgo de que, los criminales reaccionen con mayor violencia al ver sus cotos de poder afectados, reciben el beneplácito de la población, pero al mismo tiempo, la sorpresa emerge y la pregunta flota: ¿en manos de quién estamos?... ¿Estos son los que nos protegen? La podredumbre en las corporaciones policiales no es cosa nueva. Sin embargo, en la última década ha sido desbordada por los "cañonazos" no de 50 mil pesos oro como los disparaba Álvaro Obregón sino por obuses de alto calibre que alcanzan los 450 mil dólares mensuales. Dos veces más, cada mes, que el salario del presidente de los Estados Unidos de América. El reclamo de la sociedad finalmente encontró eco en un procurador que, se acepte o no, decidió escuchar. Y que sin miramiento alguno, sin rehuir la responsabilidad, comenzó una operación que si nos apura el lector podría llenar las cárceles del país de funcionarios desleales y comprometidos con el crimen organizado. * LA REVOLUCIÓN OLVIDADA Hoy se cumplen 98 años de haberse iniciado la sacrosanta Revolución Mexicana y parece que los agoreros de su entierro tuvieron razón. Aquellos festejos en los que brotaba el discurso incendiario, en el que se recordaba a los iniciadores del "primer movimiento social del siglo XX", han pasado a mejor vida. Y si bien el neoliberalismo, que se convirtió en el enterrador de las acciones con valor social fue sepultado primero, lo cierto es que la globalización y la ausencia de políticas públicas que abandonaron las reivindicaciones del pueblo para convertirlas en dádivas, han hecho de los principios revolucionarios una letanía sin coros. Cierto que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos mantiene los principios y los preceptos emanados de la Revolución. Sin embargo, las modificaciones al pilar de la parte social en los artículos tercero, veintisiete, ciento veintitrés y ciento treinta, le restaron esa sensibilidad que prefería al pueblo por encima de los intereses de grupo y de partido. Hoy la Revolución Mexicana agoniza. Quizá por los efectos de la edad. Quizá está artrítica y con alzhaimer. Puede ser el conjunto de enfermedades que llevan a la tumba a quien las padece. Sin embargo, habría que tener cuidado y revisar la historia para recordar cómo surgió el movimiento y cómo se coronó. ¿Olvidada o muerta? Ese es el dilema que vive la Revolución Mexicana a sus 98 años de edad. E-mail: micheljesus@hotmail.com Columnas anteriores
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