Irapuato
Sentido adiós al Mayor Barrientos
Don Manuel Barrientos Ponce viajó ayer por última vez en uno de los camiones de Bomberos. Foto: El Sol de Irapuato
El Sol de Irapuato
26 de abril de 2012

Óscar Reyes Rodríguez

Irapuato, Guanajuato.- El Honorable Cuerpo de Bomberos de Irapuato está de luto. Uno de los pioneros de la corporación, el mayor Manuel Barrientos Ponce, falleció el martes a causa de una complicación en su corazón, que tantas veces latió desenfrenado cuando salía a toda velocidad en el camión de Bomberos con la disposición de auxiliar en cualquier accidente.

"El mayor Manuel Barrientos fue mi maestro cuando ingresé a la corporación hace 25 años. Me dio muchos consejos, muchos, eso fue lo más enriquecedor de la capacitación, que él que se había formado con la pura experiencia, según contaba, nos daba consejos de cómo hacer nuestra labor de manera óptima", recuerda el comandante Abel Ramírez, director de Bomberos de Irapuato.

Manuel Barrientos Ponce ingresó a la corporación de Bomberos en 1964, cuando la sede de ésta estaba cerca de lo que hora es la Plaza de los Fundadores. Según Zeferino González, un amigo muy cercano del mayor Barrientos, "se volvió bombero porque quería servir a su pueblo, no hubo otra razón".

En sus primeros dos años, don Manuel Barrientos apenas recibía una pequeña cantidad de dinero por su labor; posteriormente se oficializó su planta y durante más de 35 años fue de los bomberos que recibieron pago por sus servicios, hasta el año 2000, en que se jubiló. Si embargo, a pesar de su jubilación, jamás dejó de asistir a la corporación hasta los últimos días de su vida.

"Era su pasión, era un auxiliar nato, Manuel Barrientos nació para ser bombero, su partida es muy dolorosa, pero sabemos que el mayor Barrientos Ponce seguirá cuidándonos a todos los bomberos de Irapuato", sentencia el comandante Abel Ramírez.

Todavía la semana anterior a su muerte, el mayor Barrientos había acudido a la corporación a platicar con los bomberos que diariamente están al pendiente de la salvaguarda de la ciudad. Bromista, todos los días llegaba y era inevitable no reír con alguna de sus ocurrencias.

El comandante Abel Ramírez recuerda que durante su capacitación como bombero, en alguna ocasión recuerda que iba él marchando y de repente sintió un fuerte golpe en su casco, el cual le fue propinado por el mayor Manuel Barrientos. Molesto, el joven principiante de bomberos le reclama tal acción al mayor, a lo que éste le responde "¿pos que no ves que te estás quemando la cabeza? ¡Te apagué la lumbre y todavía reclamas!", relata entre risas el director de Bomberos de Irapuato.

El mayor Manuel Barrientos fue también parte fundamental de la creación de la Dirección de Protección Civil Municipal, luego de la inundación de la década de los años 70 que azotó la ciudad.

El último servicio en el que el mayor Barrientos Ponce fue en febrero pasado, cuando un domingo toda la corporación tuvo demasiado trabajo, pues había habido una explosión de una pipa en Salamanca y les fue requerido el apoyo a los bomberos de Irapuato; había habido también un incendio de pastizal, a donde se había ido otro tanto de elementos de bomberos; a esas mismas horas un incendio se registraba en una maquiladora y el mayor Barrientos no dudó ni un instante y sólo con otro compañero acudieron a sofocar ese incendio.

"El mayor Barrientos fue bombero hasta sus últimos días. Es un ejemplo a seguir para todos los elementos nuevos, para quienes siempre tenía consejo sobre cómo desempeñar tan noble labor", refiere el comandante Abel Ramírez.

El consejo que siempre daba a los nuevos elementos era cómo realizar las labores cuando una persona ha fallecido. Recuerda el comandante Ramírez que en el primer accidente donde hubo una persona fallecida al que le tocó ir, le daba miedo jalar al occiso. "Jálalo, no lo pienses, entre más le piensas, más te involucras, más te pesará. Piensa que aunque esté muerto, de todos modos lo estás ayudando para que llegue bien con sus familiares", recuerda el director de Bomberos de Irapuato ese consejo que le dio para sobrellevar esta tan complicada labor.

Por última ocasión, ayer el mayor Barrientos subió a un camión de Bomberos: como sucede siempre cuando lamentablemente un bombero fallece, a manera de homenaje el féretro es llevado en la parte superior de algún camión de la corporación. El vehículo 22-25 fue el que trasladó al cuerpo del mayor Manuel Barrientos Ponce del edificio de Bomberos al Templo de San Cayetano, donde le fue oficiada la misa de cuerpo presente, en donde estuvieron más de cuarenta elementos de Bomberos, del Escuadrón de Rescate organizado de Irapuato, Protección Civil y su director, Javier Gallaga, donde todos rindieron un último homenaje al fallecido héroe que cientos de veces permaneció en el anonimato.

El 16 de febrero pasado, el alcalde Jorge Estrada Palero le entregó un reconocimiento al mayor Barrientos Ponce por más de 48 años de servicio; ahora, el máximo reconocimiento que los irapuatenses le hacen al mayor Manuel Barrientos es que a pesar de que no lo conocieron personalmente, cada persona le agradece infinitamente que haya arriesgado su vida por salvar la de alguien más; que haya sacrificado los días de su familia, por ir a rescatar a alguien que se encontraba en peligro, pero sobre todo, por haber sido un ejemplo de vida, al ofrecer la suya por el bienestar de toda una comunidad. Descanse en paz, el mayor Manuel Barrientos Ponce.