México
En 2020, 100 millones de chinos viajarán alrededor del mundo
Organización Editorial Mexicana
12 de agosto de 2008

Marcelo Fuente / El Sol de México

Ciudad de México.- La anécdota diplomática cuenta que el exdirigente supremo chino, Jiang Zemin, visitó México como turista, allá por la década de los sesenta. No programó recorridos por zonas arqueológicas o playa alguna: extrañamente, viajó por la frontera norte, por ciudades como Tijuana y Ciudad Juárez.

Entre sus souvenirs, regresó a China con uno que habría de ser crucial a la larga tanto para su país como para el resto del mundo. La leyenda dice que se llevó buena parte de la información industrial del sistema de maquiladoras mexicanas, replicado exitosamente después por el gobierno comunista para desmayo del Gobierno de México.

El resto, supuestamente, es historia.

Hoy, 40 años después de la travesía norteña de Zemin, el perfil del turista chino ha cambiado. Y ha superado buena parte de las sospechas mexicanas. Más que riesgo para la seguridad nacional, es visto ya como una verdadera fuente de dinero.

Discriminados antes por el Gobierno mexicano, al considerarles no sólo espías industriales sino potenciales migrantes indocumentados, los chinos ahora son cortejados tanto por la iniciativa privada como por el sector público.

Se han convertido en un lucrativo negocio que a decir de las autoridades internacionales en materia de turismo, está por explotar. Es un fenómeno que a más de un empresario y dependencia mexicana tiene haciendo cuentas a futuro.

"La Organización Mundial de Turismo estima que para el año 2020 China será la cuarta mayor fuente de turistas del mundo, con 100 millones de sus nacionales viajando por el extranjero. Si México, dada su condición de potencia cultural, pudiera siquiera captar el 0.1 por ciento, significaría que para el año 2020 podrían viajar a nuestro país más de 100 mil turistas chinos", estimó la cancillería en un oficio enviado en abril pasado a la Presidencia.

Los perfiles detectados por operadores turísticos en este segmento son muy distintos a los del tradicional turista estadunidense o europeo: los chinos odian la playa y el alcohol, pero aman el pescado. Prefieren los destinos culturales y arqueológicos a los de entretenimiento.

No suelen salir de noche y pasan horas encerrados en sus habitaciones de hotel que, preferentemente, deben contar con tina y no sólo regadera. Desprecian, en buena medida, las artesanías, a diferencia de sus contrapartes estadunidenses y, en especial, europeos.

Pero tienen una peculiaridad adicional: gastan. Gastan como pocos extranjeros en México. Pertenecer a una nación comunista poco importa a la hora de las compras, gastan como si la vida les fuera en ello, según dicen algunos de los operadores que han asumido el papel de pioneros en la invasión del turismo chino.

"Los chinos son amantes del 'shopping'. Les encanta ir al Palacio de Hierro y a Liverpool a comprar ropa. Les organizamos viajes a los centros comerciales. Compran un montonal y regresan cargados de maletas enteras", aseguró José Manuel González, gerente general de la agencia de viajes México Touring, una de tantas que se ha registrado ante la Secretaría de Turismo para recibir y guiar a grupos de turistas chinos por el país.

"Estoy convencido de que éste es un gran negocio a futuro. En cinco años nos vamos a llevar una sorpresa enorme del mercado chino", dijo el empresario español.

Su empresa ha recibido desde hace dos años al menos un grupo de turistas chinos por mes, algo imposible antes de que China flexibilizara en 2004 su política de viajes al exterior e incluyera a México como un destino autorizado para recibir a sus nacionales en el extranjero.

"Es curioso. Vienen a ver arqueología, no les interesa la playa, aunque normalmente nuestros tours terminan con dos días en Cancún o Playa del Carmen. Pero ni siquiera se ponen el traje de baño. Piden mucho ir a Teotihuacan, a la Basílica de Guadalupe, al Museo de Antropología y a los museos de Diego Rivera y Frida Kahlo. El de ellos es un turismo más cultural que el de los estadunidenses, por ejemplo", indicó González.

Como él, decenas de empresas y agencias de viajes apuestan a beneficiarse del futuro "boom" del turismo chino en territorio mexicano, en especial en ciudades como el Distrito Federal, Guadalajara y Cancún.

"Apenas nos estamos organizando. Todavía no traemos grupos, pero ya estamos empezando a ver de dónde vamos a traer a los chinos. La verdad es que el mercado de los turistas de China está creciendo en todos los ámbitos y es un mercado potencial para vender grandes cantidades viajes. Pienso que si no puedes con ellos, pues entonces úneteles, véndeles algo", dijo por su parte Madeleine Amiela Mayett, de Amiela Tours.

Su empresa ya recibió la acreditación oficial por parte de la Secretaría de Turismo y ha comenzado a hacer estudios para saltar a bordo del tren oriental.