Tulancingo
"Nos embrujaba y la matamos"
Dulce y Rosa Rodríguez Olvera, de 24 años, sin muestra de arrepentimiento, narraron cómo asesinaron, con saña inaudita, a su cuñada y a su sobrino.Foto:Felipe Vega/El Sol de Tulancingo.
El Sol de Tulancingo
3 de julio de 2008

por Concepción Ocádiz

y Felipe Vega

Tulancingo,Hidalgo.-"Mi cuñada Beatriz Sánchez quería acabar con la familia. Practicaba la brujería, por eso decidimos matarla junto con su bebé", expresó Rosa Rodríguez Olvera, de 24 años.

Apoyada de su hermana Dulce, de los mismos apellidos y edad, cometieron terrorífico doble crimen en agravio de una mujer de 16 años y su bebé de tres meses.

Sin mostrar dolor, ni arrepentimiento, las ahora presas narraron cómo ejecutaron a la que fue pareja sentimental de su hermano Bernardino Rodríguez, de 40 años.

Los hechos, que causaron conmoción, se cometieron en la comunidad de El Coyuco, perteneciente a Cuautepec, municipio vecino de Tulancingo.

Entrevistadas minutos después de que policías municipales las rescataron de ser linchadas por enardecidos vecinos, Rosa y Dulce contaron qué sucedió el pasado lunes.

"La culpa de todo la tiene el curandero Mario «N», también policía preventivo", dijo Rosa, quien acudió a consulta con él a Almoloya y le ordenó que matara a su cuñada y al bebé.

"Me dijo que Beatriz nos estaba haciendo brujería y que cuando todos muriéramos se quedaría con las casas y el terreno. En las cartas, ella aparecía con dinero", añadió.

Dulce Rodríguez manifestó que ayudó a su hermana y responsabilizó a su cuñada de la muerte de su mamá Alicia Olvera, pero ésta, aparentemente, pereció por cirrosis.

TRAS PLEITO, EJECUTAN A MADRE E HIJO

El citado día, como a las 11 horas, precisaron, estaban en su casa cuando llegó Beatriz cargando a su bebé y, tras acostarlo en una cama, comenzó a ofender a Rosa.

"Me dijo que ya estaba cansada y que me iba a morir. Luego se me abalanzó a golpes, y aunque me defendí, me iba ganando", refirió.

Justo en esos momentos entró Dulce, quien había ido por leña y, sin pensarlo, ayudó a su hermana.

Entre las dos le dieron tremenda golpiza a Beatriz y terminaron ahorcándola con una venda.

"No sé qué me sucedió, pero le dije a Dulce que también matáramos al bebé cuando empezó a llorar", indicó Rosa.

Como el papá de ambas, Trinidad Rodríguez, de 60 años, estaba laborando en el campo, decidieron alcanzarlo, pero antes escondieron los cadáveres dentro de un ropero.

Las hermanas regresaron en la tarde, mientras que su progenitor permaneció en ese sitio, ya que por lo regular retorna hasta que anochece.

QUERIAN DESHACERSE DE CADAVERES

Dulce y Rosa comentaron que estuvieron viendo la forma de deshacerse de los cadáveres y optaron por descuartizar a su cuñada y quemar los cuerpos en el fogón.

Con sangre fría, explicaron que cortaron el cuerpo utilizando un hacha y unas tijeras para cortar pollo.

La parte superior del cuerpo de Beatriz la metieron al reducido espacio, junto con su bebé, para ser consumidos por las llamas.

La otra parte del cadáver la echaron en un costal. De no quemarlo, lo arrojarían en un despoblado a fin de borrar toda evidencia.

Para ese entonces, familiares de la joven mujer y el bebé ya los buscaban, en forma desesperada, apoyados por policías municipales.

Parientes de Beatriz estaban preocupados de su desaparición, junto con su pequeño hijo.

Justo cuando Dulce y Rosa quemaban los restos, llegó su hermano Celso, de 28 años, esposo de Angela Sánchez, hermana de Beatriz.

Al darse cuenta del aterrador cuadro, les preguntó por qué lo habían hecho. Le respondieron que su cuñada tenía embrujada a la familia.

El hombre, por temor a verse involucrado, salió en seguida y poco después llegaron familiares y policías al domicilio de las hermanas.

También observaron el dantesco cuadro, pero las culpables ya habían huido y estaban escondidas en un cerro.

DOBLE CRIMEN CAUSO INDIGNACION

La noticia del terrorífico y doble crimen se expandió en la comunidad como reguero de pólvora.

En minutos, decenas de vecinos llegaron al lugar y algunos catalogaron el hecho como un acto satánico.

Familiares de las víctimas, apoyados por conocidos, se dedicaron a buscar a las hermanas, señaladas como culpables de los homicidios.

Juventino Sánchez, hermano de la ahora finada, las encontró minutos después.

El mismo comenzó a agredirlas en forma severa y azuzó a los vecinos para que de una vez las lincharan.

Por fortuna, policías municipales, apoyados por estatales, intervinieron y las trasladaron a la cárcel, en la cabecera municipal de Cuautepec. Ya de madrugada, el martes, fueron conducidas a las instalaciones de la Procuraduría de Justicia, en Pachuca, debido al temor de que los vecinos indignados fueran a Cuautepec o a Tulancingo para hacerse justicia.

NI DROGADAS, NI EBRIAS, AL COMETER LOS CRIMENES

Tanto Rosa como Dulce estaban en sus cabales al perpetrar los escalofriantes crímenes.

Afirmaron que no ingieren bebidas etílicas ni drogas.

Rosa insistió que mató a Beatriz porque le hacía brujería.

Después enseñó el hombro con huellas de resequedad en la piel, diciendo que ahí estaba el mal.

Su hermana Dulce añadió que hasta la limpió con huevos, pero no desaparecieron las manchas.

Rosa, quien frecuentemente iba a consulta con el curandero en Almoloya, afirmó que éste la puso al tanto del mal que hacía Beatriz a toda su familia.

Argumentó que él mismo le ordenó que acabara con su cuñada, y ella también decidió hacerlo con el bebé, hijo de su hermano.

"Ya lo hicimos, y de nada sirve aunque nos arrepintamos", aseveró Rosa, quien, junto con su hermana, seguramente pasarán muchos años tras las rejas.

Las homicidas confesas se encuentran en el área de retención primaria de la Policía Ministerial, en Pachuca

El martes en la noche rindieron sus declaraciones ante personal del Ministerio Público en relación con los crímenes.

Se espera que en las próximas horas sean consignadas al juzgado penal y recluidas en algún Centro de Readaptación Social para Adultos.