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Tulancingo
Se les cayó el paciente y murió
Profesor Ernesto Butrón Téllez, en vida, en el momento de recibir un reconocimiento. Se advierte que la imagen, captada con cámara casera, no es de buena calidad. Foto: El Sol de Tulancingo.
El Sol de Tulancingo
19 de marzo de 2008
Por Claudia González-Rubio
Tulancingo, Hidalgo.- Paramédicos de la Cruz Roja Tulancingo son señalados de haber causado la muerte al profesor Ernesto Butrón Téllez. Lo dejaron caer de la camilla que sostenían en el momento de trasladarlo a un hospital. Josefina Venegas Alvarado, esposa del ahora occiso, relató cómo sucedieron los hechos, incluso que hay una denuncia por homicidio. "A ellos les debo que él ya no esté aquí", dijo. Expuso que el 23 de noviembre pasado, como a la 01:15 ó 01:30 de la madrugada, su esposo se levantó al baño. Transcurrieron unos minutos y escuchó un ruido. Se levantó a ver qué había sucedido. Encontró a Ernesto, de 60 años, tirado en el pasillo, boca arriba, con sangre en uno de sus oídos. Se había caído. De inmediato trató de llamar a la Cruz Roja, pero, debido a su nerviosismo, no pudo y habló a su yerno, a quien pidió que acudiera a la casa, situada en la colonia La Morena. En seguida, intentó llamar de nuevo a la benemérita institución y lo logró. La ambulancia tardó varios minutos. Su yerno llegó primero. El vive en la colonia Las Glorias. En ese lapso, y desesperada por conseguir ayuda, acudió a la barandilla, ubicada a unos metros de su domicilio, pero nunca abrieron. Llegaron los socorristas con la ambulancia, de la que no observó su número. Dos paramédicos, entre 25 y 30 años, subieron a la camilla al profesor, sin sujetarlo, y lo levantaron a una altura aproximada de un metro. Avanzaron unos pasos, todavía en la casa, y se les cayó. Se pegó fuertemente en la cara contra el piso. Sin revisarlo, dijo la mujer, lo levantaron y volvieron a poner sobre la camilla. Tampoco lo aseguraron para trasladarlo a la clínica del ISSSTE de esta ciudad. Después, el hombre murió. Un día antes de las caídas, relató la afligida mujer, el profesor acudió a recibir un reconocimiento al CBTis 179, donde laboró durante varios años. Formuló una denuncia por homicidio contra quien o quienes resulten responsables. La indagatoria es la FGAM/GAM-3/T3/03458/07-12, integrada en la fiscalía desconcentrada de la delegación Gustavo A. Madero, Distrito Federal, donde falleció el mentor. Venegas Alvarado manifestó que un médico le informó que la causa del fallecimiento de Butrón no fue la primera caída, sino la segunda, frontal, provocada por los paramédicos. El certificado de defunción refiere que la muerte de Ernesto se produjo por traumatismo craneoencefálico, y en el renglón donde menciona situación, circunstancia o motivo como se produjo la lesión, advierte: "Se les cayó de la camilla a los paramédicos". Igualmente, especifica que la defunción fue por homicidio. MALA ATENCION EN LA CLINICA DEL ISSSTE DE PACHUCA Por otra parte, la mujer dijo que Ernesto no recibió la atención adecuada en la clínica del ISSSTE de Pachuca. Mencionó que en el nosocomio no contaron con el medicamento necesario, que tuvo que comprar. Inclusive, le dijeron que si podía mandar a hacerle una tomografía por su cuenta, que lo hiciera. Recibió mala atención de una trabajadora social, a quien le dijo que si no podían atender bien al paciente lo trasladaran a otro lugar, pues le hacían falta estudios, o preguntó qué hacía. Le refirió la trabajadora que ella no sabía. Habló con una doctora, de quien sólo sabe se apellida Acosta. Esta le mencionó que su esposo requería una tomografía. La profesionista le dijo que el paciente no podía salir, de lo contrario, Josefina se haría responsable de lo que sucediera. La mujer le preguntó qué hacía. La doctora Acosta le indicó que tomara la Sección Amarilla y buscara la respuesta. Otra doctora la llevó con el subdirector para que expusiera su problema, y éste dio la autorización para que el 23 de noviembre llevaran al paciente al Hospital del Niño a que le practicaran una tomografía. Regresaron al ISSSTE y no había quién analizara el estudio. Por la madrugada, enviaron a Butrón a valoración, en el Hospital Uno de Octubre, en la Ciudad de México. Ahí lo revisó un neurocirujano y éste le dijo que, de acuerdo con lo que ella explicó, la segunda caída afectó al profesor. El profesionista, incluso, le expuso que si el golpe no afectaba las neuronas, en un par de semanas el paciente estaría mejor, con dificultad para hablar, pero saldría adelante, siempre que lo mantuvieran en terapia intensiva. Este médico le recomendó a su homólogo que viajaba en la ambulancia, que el enfermo requería permanecer en la mencionada área. Regresó a Pachuca, donde la directora general del ISSSTE, Rosa María Chío Austria, aceptó que Butrón permaneciera en terapia intensiva. No obstante, en menos de 24 horas lo subieron a piso, ya que personal del nosocomio argumentó que la directora no había dado alguna indicación. Josefina le llamó por teléfono, pues le dio una tarjeta con sus datos. La profesionista se retractó, por lo que el lunes 26 lo subieron a piso. Pese a que en México ordenaron que en 48 horas le hicieran otra tomografía al maestro, en Pachuca no la realizaron, hasta el viernes 30, cuando de nueva cuenta lo enviaron al Uno de Octubre. La entrevistada notó que su esposo tenía el cuerpo suelto y la vista dilatada. Un médico hizo lo posible por conseguir un lugar en ese hospital del Distrito Federal, porque ya no llegaba a la capital y lo dejaron en urgencias. El dos de diciembre, el profesor murió. La ahora viuda insistió en que fue el golpe frontal lo que a la postre le causó la muerte a su esposo. Recordó que en la primera ida a México, a bordo de la ambulancia del ISSSTE, el médico que la acompañaba, lejos de estar al pendiente del enfermo, se durmió. Ella lo despertó cuando le pidió que revisara al paciente porque se convulsionaba. Este médico no sabía ni dónde estaba el oxígeno ni la luz de la unidad. Al llegar a Pachuca, la doctora que los recibió le llamó la atención porque no supo responder qué medicamento le habían aplicado. La mujer, triste por la pérdida de su ser querido, refirió: "Si no lo hubieran tirado, aún estaría aquí". Pide que se investigue el caso y castiguen a los responsables. Destacó que con esto que le sucedió, duda que los socorristas de la Cruz Roja de Tulancingo estén capacitados para su trabajo. Hace público su caso para evitar que otra persona sea víctima de una situación similar, y para que los socorristas se preparen. "No es justo lo que pasó". Finalmente, comentó que el maestro era diabético, pero, de forma irónica, no murió por su enfermedad, sino por negligencia. |
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