Hidalgo
Antes, drogas; hoy, ayuda a los jóvenes
Fray Tormenta regresó al pueblo que lo vio nacer. Foto: Constancio Cortés / El Sol de Hidalgo.
El Sol de Hidalgo
14 de marzo de 2008

Por Constancio Cortés

Pachuca, Hidalgo.- A pesar de ser considerado en numerosos países como una "leyenda viviente", de contar con estudios de medicina, ser profesor y sacerdote, Fray Tormenta no niega la cruz de su parroquia y regresó al pueblo que lo vio nacer y partir a la gran ciudad en busca de oportunidades para él, sus padres y 16 hermanos, hasta convertirse en benefactor de jóvenes, a quienes ha dado una carrera profesional, entre ellos, Místico y Sagrado, estrellas de la lucha libre.

El 5 de febrero de 1942, en Cieneguillas, ranchería perteneciente al municipio de San Agustín Metzquititlán, nació para el mundo Sergio Benítez, conocido mundialmente como Fray Tormenta, hijo de José Gutiérrez y Emilia Benítez, siendo el número 16 de 17 hermanos.

"Mi padre era carbonero y con este oficio nos mantuvo a todos, llevando en bestias el carbón que vendía en Pachuca. Sin embargo, el dinero no alcanzaba y tuvimos que emigrar a Xalostóc, Estado de México, y luego nos cambiamos a la colonia Tres Estrellas, donde me hice luchador del patín y el trompón, porque había que defenderse de todos los abusivos. Era un ambiente hostil, y, como buen chilango, aprendí a ser, le entré a las drogas y al alcoholismo desde los 13 ó 14 años".

No obstante, el destino le preparaba otro cambio. A los 19 años, dijo, acudió con un sacerdote en busca de consejos.

"Lo único que logré fue que me tomara de una oreja y me sacara de la iglesia. Se la menté y le dije que si hubiera sacerdotes chidos, de buena onda, muchos cambiaríamos; en cambio, para el dinero ahí estarían como perros, ahí van, y mira dónde estoy ahora. Soy uno de ellos".

CAMBIO EL DESTINO

Esta situación no mermó el ánimo de Fray Tormenta por regenerarse y acudió a rehabilitarse en una clínica de Tlalpan, donde, señaló, permaneció en agonía durante 72 horas, debido a la desintoxicación a que fue sometido.

"Veía ñáñaras por todos lados. Cuando terminó el suplicio, me dijeron que estaba desintoxicado, pero no curado, así que dependía de mí dar el siguiente paso".

De regreso a Xalostoc, entró a un seminario, de donde lo corrieron. Empero, fue a otro, encontrando al padre Gilman, de la orden de los padres mercenarios, quien lo presentó con los padres escolapios (Escuelas Pías de la Iglesia).

"Hice el postulado en pocos meses; el noviciado, en un año. Recibí los primeros votos y me enviaron a España, donde cursé la licenciatura en Filosofía y Letras. De ahí partí a Roma, donde concluí los estudios de Teología en la Universidad de Santo Tomás de Aquino, con los padres dominicos".

NACE FRAY TORMENTA

En la Normal Benavente, de Puebla, se tituló como profesor y comenzó a dar clases en los colegios del clero, donde tuvo contacto con los primeros niños huérfanos que marcaron su destino. Sin poder apoyarlos, y decidió salir de la orden para instalarse en Texcoco, con el obispo Magnito Rodaca, quien lo aceptó.

Luego inició su carrera como luchador profesional, con el nombre de Fray Tormenta, ilusionado en ganar pronto un millón de dólares a efecto de instalar el orfanato.

"Pensaba que iba a ganar dinero como Casius Clay (Mohamed Alí), pero mi primer sueldo fue sólo de 200 pesos y una soberana paliza".

Sus compañeros de profesión no sabían que era sacerdote hasta que una ocasión Huracán Ramírez (Daniel García, el original, qepd) fue por él a Texcoco, porque serían compañeros en la Arena de Puebla, y lo halló oficiando una misa de despojamiento. Así que el primero en enterarse de la personalidad secreta de Fray Tormenta fue el desaparecido Huracán Ramírez.

HA FORMADO PROFESIONISTAS

Médicos, abogados, maestros, contadores, luchadores y otras carreras ha dado en su asilo a quienes han llegado sin nada, entre los que destacan por su popularidad Místico y Sagrado, figuras actuales de la lucha libre mexicana e internacional.

TERMINO LA RELACION CON MISTICO

Fray Tormenta lamentó la actitud de Místico, quien, al salir del orfanato, se olvidó por completo de él y del orfanato donde se formó. Ahora ya no se acuerda de ellos, a diferencia de El Sagrado, quien está al pendiente de ellos por el agradecimiento que les tiene.

Treinta y ocho años al frente del orfanato y los que le faltan, comentó, porque hay numerosos infantes que necesitan todo y ahí estará para darles un poco de lo que la vida le ha dado.

De regreso a su pueblo, Fray Tormenta acudió a la Parroquia del Señor de la Salud, donde dio la bendición a quien se lo solicitó y se encontró con sus paisanos.

Más tarde acudió a escuelas a fin de dialogar con los niños que sólo lo conocen a través de las revistas o la televisión, y derramó algunas lágrimas de emoción al estar con su gente y recordar de dónde salió para convertirse en leyenda.