Hidalgo
Parece: padrastro lo mató y la madre fue cómplice
Marbella Acosta Rivera, con desvergüenza se presentó en EL SOL DE HIDALGO a solicitar el apoyo para localizar a su hijo, supuestamente extraviado. Foto: El Sol de Hidalgo.
El Sol de Hidalgo
21 de mayo de 2013

Por Jorge Luis Pérez

Pachuca, Hidalgo.- Mamá y padrastro del niño encontrado muerto, el sábado, en la presa Calicanto, envuelto en una cobija y dentro de una bolsa de basura, se perfilan como los probables responsables, por ello los arraigó un juez penal, a petición de la Procuraduría General de Justicia.

El que la criatura orinara la cama, en la madrugada, mientras dormía, originó la ira del padrastro, quien lo golpeó con puños cerrados y lo sacó a pasar el resto de noche en el patio.

La desaparición del infortunado, José Miguel Acosta Rivera, de nueve años, de su casa ubicada en la colonia Ávila Camacho, en el municipio de Mineral de la Reforma, fue reportada a las autoridades policiales por su propia madre, Marbella Acosta Rivera, el 4 de abril.

Dos días después del hallazgo del cadáver, en avanzado estado de descomposición, las investigaciones de los agentes, los resultados de la necroscopia de ley y las versiones iniciales de la mujer y de su pareja sentimental, Eduardo Acosta García, permitieron al agente del Ministerio Público solicitar su aseguramiento y ponerlos bajo arraigo.

La Procuraduría General de Justicia de esta entidad informó, mediante un comunicado, que a las 14:15 horas del sábado anterior fue iniciada la denuncia 12/SP/625/2013, por el agente del Ministerio Público adscrito a Seguridad Pública Estatal, tras el hallazgo de una bolsa de plástico negro con un cadáver, en la presa El Espíritu Santo, en la comunidad de Calicanto, perteneciente al municipio de Mineral del Monte.

Se explicó que al sitio arribaron peritos en criminalística de campo, quienes identificaron el cuerpo sin vida de un menor, y enseguida de iniciar la investigación de ley, especularon que el cuerpo tenía más de 15 días de muerto.

Como se dio a conocer ayer, en EL SOL DE HIDALGO, la causa de muerte, de acuerdo con el protocolo de necroscopia, fue asfixia mecánica al ser introducido en la bolsa y cerrarla con cinta adhesiva.

La PGJEH destaca que el pasado 4 de abril, la madre de la víctima, Marbella Acosta Rivera, reportó la desaparición del menor en el Centro de Atención a Víctimas (Cavit) de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Asimismo, Marbella Acosta, de 26 años, y su pareja, Eduardo Acosta García, con cinismo, se presentaron en esta redacción a fin de solicitar el apoyo de los lectores, mintiendo en presuntamente no saber el paradero de su hijo, José Miguel.

Al que, dijo, dejó durmiendo en su casa, junto con sus hermanos, y al retornar de la calle, después de comprar el desayuno, como a las nueve de la mañana, ya no lo encontró.

La mujer dijo ese día que la criatura no había vivido con ella, sino hasta recientemente que se lo pidió a su tío y tutor del infante, Hilario Rivera González, con el cual, según comentó, había aprendido malas mañas, como tomar cosas ajenas (dinero o aparatos) y quedárselas.

La PGJEH, en su boletín, señala que luego de la pesquisa de los elementos de la Coordinación de Investigación, fueron detenidos la madre y el padrastro del pequeño, Marbella Acosta Rivera y Eduardo Acosta García, respectivamente.

Afirma que fueron identificados, de acuerdo con elementos probatorios reunidos, como presuntos autores materiales del homicidio.

En su declaración ministerial, la madre señaló que el menor no vivió con ella durante algunos años, pues estaba bajo el cuidado de un tío; y hace unos meses ella se quedó a cargo de su hijo.

Admitió que su pareja lo golpeaba constantemente, porque José Miguel era travieso.

Relató que a principios de abril, Eduardo Acosta García golpeó al menor en el vientre y perdió el conocimiento. Posteriormente lo metieron a una bolsa de plástico negra, la amarraron y abandonaron el cuerpo en la presa, donde el pasado sábado fue encontrado.

La madre y el padrastro se encuentran actualmente arraigados, medida cautelar concedida por la autoridad judicial correspondiente; y en caso de contar con las pruebas suficientes, serán consignados ante el juez penal competente.

Hilario Rivera González, al acudir a este diario para pedir ayuda, dijo ser tío y tutor del menor, desde hace nueve años. Informó que por su desaparición se iniciaron la averiguación previa 12/DIF/023/2013 y el acta AC/12/PROV/167/2013.

INVESTIGACIÓN POLICIAL

La Secretaría de Seguridad Pública informó, la tarde de ayer, que elementos de la Coordinación de Investigación adscrita al Grupo Homicidios esclarecieron el crimen y aseguraron al padrastro y a la madre como probables responsables.

Refieren los investigadores que al exhibirle a Marbella una fotografía del cuerpo hallado el sábado, dijo que corresponde a su hijo José Miguel. Al ser cuestionada sobre lo que pasó con él, comenzó a llorar..

Exclamó: "No lo matamos, yo no quería; Eduardo le pegó porque orinó la cama".

Marbella confesó que después subieron el cadáver a una camioneta Ranger, color negro, propiedad de su suegra, a fin de trasladarse a Real del Monte. Al llegar a una presa, Eduardo le dijo: "Quédate aquí".

Regresó con la caja vacía, luego se trasladaron a los jales del Ceuni. En una construcción abandonada quemaron la ropa y tenis del infante.

Finalmente, dijo, se fueron a su domicilio para ponerse de acuerdo sobre cómo denunciarían la desaparición del menor.

En su defensa, Eduardo argumentó que golpeaba al menor porque era muy rebelde y no dio parte a las autoridades porque tenía miedo.

Comentó que él y Marbella decidieron denunciar la desaparición, porque sabían que Hilario Rivera González, tío y tutor del menor, quien lo cuidó por ocho años, sospecharía de ellos.