Ojo política
Falleció padre de Laura Vargas de Osorio
Enrique Peña Nieto, precandidato presidencial del PRI, expresó su pésame a Laura Vargas de Osorio. Foto: El Sol de Hidalgo.
El Sol de Hidalgo
29 de diciembre de 2011

Por la Redacciójn

Pachuca, Hidalgo.- Simplemente sucedió. Ahora, su alma guarda el amor que siempre tuvo: el de su familia.

Rutilio Vargas Mendoza, padre de Laura Vargas de Osorio, murió a los 90 años, víctima de un derrame cerebral.

Fue la naturaleza la que decidió esta conclusión, la noche de anteayer, martes, dicen las hermanas Laura y Lequerique Vargas.

Y sólo en el ambiente flotan los gratos recuerdos de don Rutilio.

El comienzo de su vida fue en su adorado Huazalingo, tierra cálida y fértil de la Sierra Madre Oriental.

Hijo de Narciso Vargas y Fausta Mendoza, siempre se preocupó por su preparación académica.

Educación básica en su natal municipio, media superior en Pachuca.

No cejó, ingresó a la Escuela Normal en Tlaxcala, culminándola en la Escuela Normal Rural Luis Villarreal, El Mexe, en Francisco I. Madero.

La avidez de su conocimiento lo empujó hacia Ciudad Juárez, Chihuahua, para cursar estudios de ingeniero agrónomo, en la Escuela Superior de Agricultura Hermanos Escobar.

Regresó a Hidalgo y la oportunidad profesional se presentó: Fue uno de los elegidos, a través de un programa federal, para buscar medidas para combatir "La mosca del café", en Yucatán.

Su estancia fue verdaderamente prolífica, no sólo en el terreno laboral, sino personal, porque conoció a Wilma Carrillo Alonso, el amor de su vida y con quien procreó a Laquerique, Pilar, Narciso, Laura y Marcial, todos nacidos en la Bella Airosa.

El trabajo fue su estandarte. Gracias a sus habilidades y conocimientos se desempeñó en la Banca Rural y en la Secretaría de Reforma Agraria.

El desarrollo del campo lo ocupó, incluso fue delegado en la entidad de la Central Campesina Independiente (CCI), cuando Alfonso Garzón Santibáñez la encabezaba a nivel nacional.

Doña Laura y Laquerique comparten que su padre fue consentidor. Debido a sus salidas por el trabajo, lo veían poco, así que estos momentos se transformaban en apapachos.

Mientras, doña Wilma, fallecida hace 7 años, era más de mano dura.

Don Rutilio, sumado al compromiso con su trabajo y familia, también lo era con su forma de vida.

Sus hijas revelan que acostumbraba a caminar, regularmente 6 ó 7 kilómetros. No fumaba y tampoco bebía alcohol.

Encantado con las tortillas recién salidas del comal, "al estilo de la sierra". Su alimentación se basó en semillas, verduras, fruta, leguminosas, todo lo natural.

Una vez fincada su vida familiar en Pachuca, aprovechaba algún espacio libre para visitar su natal Huazalingo, especialmente en la celebración del Xantolo.

Incluso, era más importante que cualquier otra fiesta del año. El Xantolo o Día de Muertos, lo esperaba con anhelo para colocar el altar en honor de los difuntos.

Permaneció fiel a sus costumbres e inculcó a sus hijos a continuarla.

La imagen de don Rutilio se caracterizó por su delgadez, cabello chino, ojos aceitunados, más o menos 1.70 metros de estatura y fuerte carácter.

Laura y Laquerique recuerdan aquellos días en que tenían que ver con su padre, a través de la televisión, los informes presidenciales.

"Horas y horas", dicen con amorosas sonrisas.

También gustaba de las noticias y, una que otra vez, la lucha libre.

Fue amante de la lectura, todo el tiempo enterado de los acontecimientos locales y nacionales, convirtiéndose en un impulsor de las letras, empezando por su familia.

Pese al carácter y sus ocupaciones, mantuvo lo consentidor, trasladándolo a sus 8 nietos.

"No podíamos reprenderlos enfrente de mi papá, porque las regañadas éramos nosotras", dice Laquerique.

Don Rutilio vivió con todas las ganas y con optimismo.

La vida la aprovechó con todas sus bondades.

CONDOLENCIAS DE PEÑA NIETO

Los restos de don Rutilio Vargas Mendoza fueron velados en una agencia funeraria de la capital del estado, hasta donde se presentaron amigos y personajes de la política y del sector empresarial.

Enrique Peña Nieto, precandidato del PRI a la Presidencia de la República, y el gobernador Francisco Olvera, acompañado de su esposa, la señora Guadalupe Romero, estuvieron entre quienes se presentaron personalmente a ofrecer sus condolencias a la familia de don Rutilio.

En todo momento, Miguel Osorio estuvo al lado de su esposa, la señora Laura Vargas.

Por la tarde, los restos de don Rutilio fueron sepultados en el parque Memorial La Paz.

Descanse en paz.