Policiaca
Torturado por Ministeriales
Fernando Bernal, junto con un grupo de sus agentes, es señalado de haber detenido ilegalmente y torturado a Raúl Vega Pérez. Foto: El Sol de Tulancingo.
El Sol de Hidalgo
24 de junio de 2010

Por Roberto Ramírez

Pachuca, Hidalgo.- Agentes de la Coordinación de Investigaciones, antes denominada Policía Ministerial, adscritos al Centro de Operaciones Estratégicas (COE), fueron denunciados penalmente por una serie de graves delitos en agravio del subdirector de Seguridad Pública Municipal de Tulancingo, Raúl Vega Pérez.

El ilegal proceder de los servidores públicos dio como resultado que el jefe policial comisionado en la Ciudad de los Satélites actualmente permanezca detenido en una casa de arraigo, en el Distrito Federal, a disposición de la Subsecretaría de Investigaciones Especializadas contra la Delincuencia Organizada (SIEDO).

Familiares del comandante Vega se presentaron a la redacción de este diario para exponer la amarga odisea que están viviendo y señalaron como principal responsable a Fernando Bernal, coordinador de la citada corporación policial.

Afirman que Raúl Vega, quien permaneció varios días incomunicado, por fin pudo hablar con sus parientes y les dijo que fue objeto de tortura y amenazas de muerte por parte los antes llamados ministeriales, en presencia de su titular, y no descartó que éste haya intervenido en los infames castigos que le dieron.

La cobarde acción de los agentes, agregaron, fue con el fin de que el comandante municipal firmara una declaración que ellos inventaron, a la que le pusieron su huella digital, mediante la cual lo involucran con un grupo delictivo, cuando en realidad es inocente.

Afirmaron que, además, desde la detención de Raúl Vega no saben dónde se encuentra su automóvil VW tipo Bora, al que, con una camioneta oficial, dañaron al momento de su violento arresto.

"Eso prácticamente fue un robo del vehículo que con mucho sacrificio y con muchos años de trabajo pudo comprar", mencionaron.

DENUNCIA PENAL EN LA PROCURADURÍA

Guadalupe Zamora, pareja del comandante Raúl Vega, interpuso la denuncia penal número 12/DAP/R/I/1522/2010, en la Procuraduría de Justicia del Estado, por hechos posiblemente constitutivos de delito contra el grupo de agentes que, para no ser identificados, portaban capuchas, dijo la agraviada.

VIOLARON AMPARO

Aparte, los familiares, refieren, interpusieron una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y recurrieron a un amparo ante el Juzgado de Distrito en Pachuca, cuyo titular lo concedió para el no traslado de Vega Pérez, "pero sus captores lo ignoraron y se lo llevaron, junto con más policías de Tulancingo, a la SIEDO".

Citaron que cuando Raúl Vega permanecía en una casa de arraigo, en Pachuca, un visitador de la CEDH fue hasta ese sitio con el fin de que el comandante ratificara la queja, misma que está en proceso para demostrar que violaron totalmente sus derechos humanos.

En la denuncia, presentada por escrito, se narran los antecedentes de la ilegal detención. Se precisa que la noche del viernes 11 de junio, Raúl Vega y Guadalupe Zamora viajaban en un Volkswagen tipo Bora, 2006, propiedad del primero, sobre el bulevar Hidalgo-Zapata, cerca de San Francisco Plaza, en Tulancingo.

De manera sorpresiva, fueron interceptados por dos camionetas color blanco y unos vehículos donde viajaban al menos 15 individuos cubiertos todos del rostro y con armas largas, quienes nunca se identificaron.

Una de las camionetas le pegó en la parte trasera al Bora y enseguida, bajo amenazas de muerte, obligaron a la mujer a que descendiera, en tanto a Raúl lo subieron a una de las camionetas, mientras que a Guadalupe la dejaron abandonada en pleno bulevar.

Uno de los encapuchados se llevó el vehículo del comandante Vega y su pareja fue auxiliada por un automovilista que incluso llamó de su celular al número de emergencia 066.

Enterados de la situación, familiares del subdirector de inmediato se dieron a la tarea de buscarlo en las diversas corporaciones de policía, y cuando se presentaron a la Coordinación de Investigaciones les afirmaron que ahí no estaba.

Preocupados por encontrarlo y pensando que se trataba de agentes federales, acudieron a oficinas de la SIEDO, en México, donde tampoco les dieron información.

Después de más de 24 horas, por una llamada telefónica anónima sus parientes lograron conocer que a Raúl Vega lo tenían detenido en la que fuera la Policía Ministerial de Hidalgo.

TORTURADO Y OBLIGADO A FIRMAR DECLARACIÓN

Se cita en la averiguación previa que, una vez que familiares del comandante tuvieron contacto con él, se enteraron que desde el momento de su detención lo trasladaron a la Coordinación de Investigación, en Pachuca, donde fue torturado y obligado a firmar unas declaraciones que lo involucran con un grupo delictivo.

A Raúl, los agentes encapuchados le aplicaron métodos como colocarle una bolsa de plástico en la cabeza y también "tehuacanazos" en la nariz, hasta desfallecer.

Sin otra alternativa y ante el miedo de morir a manos de sus captores, comentó Raúl Vega a sus familiares, estando vendado de los ojos, fue obligado a firmar una declaración y al día siguiente quedó en calidad de arraigado, en la capital hidalguense, a disposición del Juzgado Cuarto Penal.

Fue tanta la insistencia de los ministeriales, refieren, que Vega firmó la declaración que ellos querían, pero aparte le pusieron su huella digital, como si se tratara de una persona analfabeta.

"Esta acción no común, ya que cuando alguna persona es agraviada o presunta responsable de hechos delictuoso, firma o pone su huella", explicó su abogado defensor, quien acompañó a los familiares.

DEFENSORA DE OFICIO SÓLO FIRMÓ COMO ASISTENTE, PERO NO SE PRESENTÓ

Cuando dos abogados y familiares del comandante se enteraron que una defensora de oficio, adscrita a la Procuraduría de Justicia del Estado, lo había asistido, se dirigieron a hablar con ella para preguntarle en qué términos había dado su declaración y cuáles eran los motivos por los que estaba arraigado.

La servidora pública, de complexión mediana y tez blanca, quien se negó a dar su nombre, confirmó que efectivamente, ella fue nombrada como defensora de los policías municipales de Tulancingo, pero en realidad no estuvo presente.

"Sólo sé que es algo delicado, yo nada más firmé", les comentó.

El abogado de la familia comentó que si la defensora de oficio no estuvo presente en la supuesta declaración que hizo Vega, ésta no debe tener ninguna validez y van a hacer todo lo jurídico para demostrarlo.

NO RESPETARON AMPARO DE JUEZ DE DISTRITO

Ante el temor de que a Raúl Vega lo trasladaran a alguna casa de arraigo o penal fuera de Hidalgo, sus familiares se apresuraron, a través de dos licenciados, a interponer un amparo en el Juzgado de Distrito en Pachuca.

Se hizo contra el arraigo, los actos de tortura y el no traslado a algún otro penal, y el titular del juzgado lo concedió, pero como el delito que le imputan está catalogado como grave, sólo procedió el pedimento de no traslado.

Con todo y ese mandato judicial, el jefe policial fue llevado a la SIEDO, donde actualmente permanece, junto con los demás policías a quienes involucran con delincuencia organizada.

TARDARON MÁS DE 24 HORAS EN PONERLO A DISPOSICIÓN DEL MINISTERIO PÚBLICO

Por pedimento del Juez de Distrito, personal de la Procuraduría de Justicia informó que a Raúl Vega los agentes de la Coordinación de Investigaciones adscritos al COE lo pusieron a disposición hasta el sábado 12 de junio, por la noche, o sea más de 24 horas después de su violenta detención, en Tulancingo.

"¿Por qué tardaron tanto tiempo en canalizarlo a la autoridad competente? Ese tiempo les sirvió para torturarlo y arrancarle declaraciones que estamos seguros jamás aceptaría", dijeron.

Recordaron que cuando el comandante Vega supo, extraoficialmente, que lo buscaban, "no se preocupó y sólo consultó a un abogado para que lo orientara.

"Si a Raúl le inquietó esa situación fue porque actualmente uno de sus hermanos (Ignacio) está detenido en un penal federal, por el único señalamiento de que lo habían visto en una fiesta organizada por un grupo delictivo", refirió su parentela.

Añadieron que de eso ya transcurrió casi un año y no resuelven nada las autoridades federales, que prácticamente se echan la bolita y tardan mucho tiempo en decidir los amparos, apelaciones y otras actuaciones del expediente de los policías de Hidalgo detenidos el pasado día 24 de junio del 2009 (hoy hace un año).

"Raúl Vega, con más de 25 años en la Policía, estamos seguros no tiene ninguna relación con algún grupo delictivo, más aun sabiendo el martirio que está viviendo su hermano por un simple señalamiento que hizo un sujeto que antes laboró como policía municipal en Pachuca y al cual ni siquiera conoce", expresaron.

"Yo no hice nada; no tengo por qué esconderme; que sea lo que Dios quiera", comentó Raúl Vega a sus familiares poco antes de que fuera arrestado, en forma ilegal, por los encapuchados del COE.

"Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias; no vamos a permitir que por unas declaraciones inventadas y arrancadas bajo tortura el comandante permanezca preso por algo que no hizo", aseveraron sus indignados parientes.

"Qué lamentable es que si antes los policías de Hidalgo estaban atemorizados por el proceder de agentes federales, ahora los mismos elementos de la Coordinación de Investigaciones, antes Policía Ministerial, hagan lo mismo contra uniformados de menor rango, y por nada".

Los familiares de Vega hacen un llamado al gobernador Miguel Osorio para que se investigue a fondo este caso y se proceda contra los malos servidores públicos, "incluyendo al coordinador Fernando Bernal, por los delitos graves en que incurrieron y motivaron que Raúl permanezca privado de su libertad, culpado de un cargo federal que nunca cometió", apuntaron.