Turismo
Utrecht, coqueta ciudad holandesa
Terrazas y botes en el Canal Viejo (Oudegracht). Foto: El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
15 de noviembre de 2009

Primera de 2 partes

María Esther Estrada M. A. / Corresponsal

Amsterdam, Holanda.- Es cierto que cada lugar tiene su encanto, pero a pesar de estar acostumbrada a la arquitectura holandesa, a sus canales, sus bicicletas y sus flores, todo cobra otra perspectiva cuando se visita Utrecht por primera vez.

Llena de historia y de historias acumuladas en el curso de sus casi dos mil años de existencia, por otro lado es una ciudad dinámica y llena de vida. Con casi 300 mil habitantes, no sólo es la cuarta en importancia dentro del reino, sino también un notable centro religioso -sede del Arzobispado de los Países Bajos-. En ella también está asentada la prestigiosa Universidad de Utrecht, que se considera la mejor de la nación y la novena a nivel europeo.

A grosso modo les daré unos cuantos datos básicos para entender mejor su devenir. Alrededor del año 47 D.C. los romanos construyeron en este lugar la fortaleza Traiectum, para reforzar la frontera norte de su territorio a lo largo del río Rin. A finales del siglo VII, el misionero inglés Wilibordo (658-739) escogió esta ciudad como base para expandir el catolicismo en la zona. Por esta labor se le nombró obispo en el año 695. Con Carlomagno, la región pasó a ser parte de su imperio. Bajo el reinado de Felipe II de España, el obispado se transformó en arzobispado. En 1579, la Unión de Utrecht reunió a las siete provincias de los Países Bajos del Norte contra la dominación española. Testigo de muchos avatares sociales, políticos y económicos durante los siglos XVI al XIX la ciudad cayó en un letargo, pero a mediados del XX volvió a crecer y desde entonces se ha convertido en una ciudad con una gran vida cultural y comercial.

Pero bueno, les iré desgranando más datos sobre su pasado y presente mientras me acompañan a recorrerla.



* La ciudad antigua, sus canales y sus iglesias

Es pequeñita y casi todas las calles están cerradas al tráfico vehicular, por lo que lo mejor es visitarla a pie o en bici. Nosotros optamos por llevarnos las nuestras en el tren y, armados con un plano, empezamos de inmediato el paseo.

Me sorprendí sobremanera cuando llegué al Canal Viejo (Oudegracht), que cruza toda la ciudad ¡cinco metros abajo del nivel de las calles! En su momento se construyó así para evitar inundaciones y se aprovechó para que los barcos que transportaban mercancías de todos los rincones del planeta con las que surtían al comercio de Utrecht pudieran descargar cómodamente directo a las bodegas y graneros, que tenían sus puertas a ese nivel.

Todo ha cambiado y hoy esos almacenes se han convertido en acogedores cafés y restaurantes, donde se ofrece comida internacional: hindú, china, italiana, argentina, española... en fin, gastronomía del mundo entero. En verano, aprovechan los muelles como terrazas y se puede comer viendo pasar los botes con familias de la localidad u otros llenos de turistas que van observando la ciudad desde una perspectiva diferente; en el invierno sus gruesos muros protegen a los comensales del frío y el viento.

Desde tiempos inmemorables, a lo largo del canal se instala los sábados un mercado de flores. El que ya no subsiste es el tianguis de pescado, que se colocaba del otro lado del puente Stadhuisbrug. Los vendedores ponían su mercancía en grandes cestas que sumergían en el agua del canal para mantenerlo fresco.

Este es un lugar ideal para admirar el espectacular campanario del Domkerk, o antigua Catedral, de estilo gótico, de 112 metros de altura. Si tiene la energía suficiente para subir los 465 escalones que lo llevan a la cima, podrá disfrutar de una vista panorámica de la ciudad y sus alrededores. ¡En un día claro, bien vale la pena!

Algo que llama la atención es que esta magnífica torre está separada del cuerpo de la iglesia. ¿Por qué? Remontémonos en el tiempo. Esta Catedral se reconstruyó entre 1254 y 1520 sobre las ruinas de una iglesia románica, también dedicada a San Martín. Más de un siglo después de terminada, la noche del 1 de agosto de 1674 un fuerte tornado azotó la villa y derribó una parte de la nave principal, que ya no se volvió a levantar. Sólo nos quedan las señales de sus muros en el pavimento de la plaza que se abrió entre ambas. Actualmente el acceso a la antigua catedral está flanqueado por unas puertas de bronce que por la parte exterior tienen textos del evangelio en siete idiomas: neerlandés, frisón, inglés, japonés, griego, latín y siríaco, mientras que por el interior están representadas las siete obras de misericordia. Una obra de arte, diseñada en 1996. Dentro de la Iglesia, que ahora tiene culto protestante, se conservan monumentos funerarios, un bellísimo órgano neogótico que data de 1831, grandes vitrales antiguos que se salvaron del movimiento iconoclasta frente a otros creados a principios del siglo pasado. Desgraciadamente muchos trabajos en estuco, mármol y madera no tuvieron tanta suerte, por lo que vemos por toda la Iglesia figuras talladas y policromadas, pero sin rostros.

A un costado de la antigua catedral encontramos su claustro, un remanso de paz y silencio dedicado a San Martín, patrono de la ciudad. Desde este lugar, donde impera el verde de la naturaleza, se puede apreciar la torre del campanario, el crucero y el ábside de la Iglesia. En el centro del patio se levanta orgullosa una fuente de bronce rematada por una escultura que representa a ese canónigo escribiendo.

Para seguir con el tema religioso, a unos pasos de ahí llegamos a la Casa del Papa (Paushuis), que se construyó para Adriano VI, primer y único Sumo Pontífice holandés hasta la fecha. Muy bonita, en una esquina, frente a un canal y a espaldas de la Catedral, nunca recibió a su distinguido huésped dado que falleció antes de que la terminaran. Este hombre, de nombre Adrian Florensz (1459-1523), nacido en esta ciudad, antes de recibir ese alto cargo había sido preceptor de Carlos V y profesor en la Universidad de Lovaina.

Caminando un poco más llegamos a la Iglesia de San Pedro (Pieterskerk), una de las más antiguas y mejor conservadas. Fue construida entre 1040 y 1048 como parte del proyecto "cruz de Iglesias" del obispo Bernoldo, de la que el centro era la antigua catedral. La instalación de un nuevo órgano ha permitido que se vuelvan a celebrar conciertos en ese bellísimo lugar.

De momento dejaré de hablarles de iglesias, que abundan en la ciudad, pero si le interesa conocer más sobre ellas, puede encontrar información en inglés, imágenes y videos bastante buenos en: www.kerkenkijken.nl



* La Universidad de Utrecht

Debo decirle que durante todo el recorrido, hemos venido entre casonas señoriales y fortalezas que nos hablan de la riqueza de los habitantes de la ciudad en siglos pasados. Por eso no es de extrañar que en 1636 se fundara ahí una de las universidades más antiguas del país.

En su historia cuenta con datos curiosos, como que inició con cuatro facultades: filosofía, teología, derecho y medicina, pero apenas una docena de estudiantes y siete profesores. Aunque en un principio sólo aceptaba a hombres, hicieron una excepción con Anna Maria van Schurman, quien estudió teología "con toda discreción" para no incomodar a sus compañeros: tomó clases sentada en una esquina, oculta de las miradas masculinas por una cortina. ¡Se lo puede imaginar!

Por sus aulas han pasado muchas personas que han ganado reconocimiento internacional, como René Descartes y 12 ganadores de Premio Nobel.

Actualmente, la universidad cuenta con siete facultades y 29 mil alumnos. Si bien usan muchos edificios históricos como centros de estudio, el más llamativo de todos es la Rectoría, que está a un costado de la antigua catedral, en la plaza del Dom. Está instalada en lo que fuera la sala capitular de la antigua catedral, ahí se firmó en 1579 la Unión de Utrecht, y hoy se utiliza como Aula Magna.



* Vida cultural en Utrecht

¿Museos, conciertos, teatro, cine, festivales? De todo hay en esta ciudad.

Junto a la Estación Central de Trenes se encuentran el Teatro Beatrix (enorme, con buenas obras y musicales todo el año) y el siempre activo Centro de Convenciones. Para los amigos de los juegos de azar, unos pasos adelante llegan al Holland Casino. Así, en unas pocas líneas ya le di en qué entretenerse.

Si lo suyo es la música, a lo largo del año hay festivales, como el Europa Cantat, el de Música Antigua, el de Ópera, el de Jazz o el de Música de Cámara. ¿Es usted cinéfilo? Tiene el Festival de Cine Latino y el de Cine Holandés para disfrutar.

Una vez al mes, la ciudad entera vibra con los "Domingos culturales" que presenta eventos de entretenimiento para chicos y grandes que abarcan artes visuales, literatura, cuentacuentos, además de danza, teatro, música y cine.

Aunque de los museos les hablaré en otra ocasión, sólo les adelantaré que la lista es bastante larga. Incluye arte religioso, la historia del ferrocarril, del dinero, de los organillos, de la universidad y de los conductos de agua holandeses, entre otros. La mayoría tiene actividades especiales para niños. ¿Le he comentado alguna vez que me encantan los sombreros? Imagine mi placer cuando descubrí que hay un museo dedicado a este accesorio.



* ¿Le gustan las compras?

Al lado de la Estación Central se encuentra un centro comercial cubierto, el Hoog Catharijne. Otra opción, que por lo menos a mí me gusta más, es chacharear por pequeñas tiendas. Estas se encuentran en las estrechas calles que encontramos cuando llegamos a Utrecht por tren y a los costados del Canal Viejo. Para antigüedades, lo mejor es la calle Schoutenstraat.

Hablando de comercio, una de las tiendas de ultramarinos más antiguas de la ciudad mantiene su singular fachada, aunque ha pasado por ser banco y ahora un café. Se llama Winkel van Sinkel y se encuentra al final del Canal Viejo. Seguramente la reconocerá porque tiene unas cariátides en el pórtico y cuatro esculturas de hierro fundido en los niveles superiores, además de que a pesar de todos los cambios que ha sufrido el edificio, mantiene el nombre original escrito con grandes letras. Si pasea por Utrecht en primavera o verano, podría aprovechar a sentarse en las mesitas que ponen a la entrada, desde donde contemplará el campanario y se divertirá viendo pasar gente variopinta.



* Utrecht, a su manera

Es el tema de la secretaría de turismo local, para invitar a los visitantes a la ciudad a disfrutar todo lo que ofrece. En www.utrechtyourway.com encontrará usted mucha información para empezar a organizar su viaje. Porque, sin dudarlo, no puede venir a Holanda y no pasar por aquí, aunque sea un día. Está en el centro del país, a media hora en tren desde Amsterdam o Rótterdam, así que no hay pretexto que valga para no darse una vuelta.

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