Ojo política
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Alberto Jonguitud. Foto: El Sol de Hidalgo.
El Sol de Hidalgo
16 de noviembre de 2009

Por La Redacción

Pachuca, Hidalgo.- Sin rubor, ataviados con la experiencia que permite, en medio de la sabiduría, reírse de sí mismos, se autonombran, orgullosos, el Grupo de la PGR, mejor conocido como el Grupo de Pura Gente Grande.

Con amplio sentido del humor, cuatro de los diez integrantes que conforman este grupo de grandes amigos, insisten en que juntos tratan de entender la condición humana, con todas sus vicisitudes, durante los inamovibles desayunos de los miércoles.

UNO POR UNO

Cada uno, curiosamente, tiene una especialidad diferente. Sin embargo, eso les permite compartir el sentido del humor, la poesía, el buen decir, los comentarios subidos de tono, sobre todo su gran pasión: la política.

Alberto Jonguitud y Roberto Pedraza, afirman sus compañeros, son los especialistas en las bromas, en los sobrenombres, incluso en los nunca faltantes albures.

Luis Kaim, más reservado pero menos agudo, analiza, cuestiona y deja muy en claro que la amistad rompe paradigmas.

Darío Pérez, hombre de amplia experiencia y trayectoria, deja de lado igualmente los formulismos y se muestra pleno, cargado de optimismo y de buen humor, aun cuando no dejan de llamarlo, insistentemente, el mayorcito.

En amplia charla compartida con esta reportera, los cuatro dejan al descubierto una rendija que permite ver las delicias de saber compartir una amistad sin límite de tiempos o espacios.

Las bromas llueven desde distintos ángulos de la mesa.

Que si el doctor Jonguitud es socio mayoritario de la funeraria Arriaga por convicción y profesión; que si Roberto Pedraza tiene master en levantamiento de dedo, por su función de legislador, o que si Luis Kaim revisa, todos los miércoles, las esquelas de los diarios para ver quién se va a presentar al desayuno y quién no, por aquello de las edades avanzadas de sus amigos.

COMIENZA LA CHARLA

"Pensarían que 9 ó 10 personas que se juntan los miércoles a desayunar pueden ser tremendamente aburridos. No es el caso.

"Conformamos un grupo de hombres de experiencia que comparten todo, bueno, casi todo, con respeto y gran amistad. En cada tema encontramos las divergencias y las coincidencias. Nos decimos, valga la expresión, muchas verdades, pero de igual manera nos las aguantamos", afirma Kaim.

Comparte que al coordinador del Congreso, Roberto Pedraza, se le debe la unión de este grupo. A ellos también se suman Prisciliano Gutiérrez, Jaime Costeira, Alejandro Mariel y Carlos Camacho.

"Entre nosotros, todos los días, tenemos diferencias. Y los miércoles más. Y con los comentarios de don Darío, más", dice riendo.

"Roberto nos convocó en inicio y nos hemos ido sumando, lo malo es que ya no sabemos cómo correrlo", dice riendo.

Mencionan que don Darío es la experiencia en persona.

"Ya está pasado de moda, pero aún así lo queremos. Nos corrige y todos, aplicaditos, hacemos caso.

"Darío conoce mucho del campo, esas cosas nos enriquecen. A veces le preguntamos a Roberto sobre los diputados, pero como no sabe nada, nosotros le enseñamos. Y que decir de Jonguitud, cuando tenemos un problema de salud, mejor ni nos acercamos".

Así este grupo de amigos comparte el día tras día. En broma y en serio, con frases frías, pero también con mucha picardía.

"Los miércoles son para divertirnos, pero también para aportar algo en nuestra mente sobre cuestiones políticas. Creo que todos, en algún momento, hemos contribuido para contar con un mejor México y un mejor Hidalgo", dice.

Y SIGUE...

Roberto Pedraza roba la palabra de improviso a su compañero y trata de defenderse en aquello de la legislación.

"Voy a terminar mi primaria, lo acepto, ahí la llevo", sostiene en broma, defendiéndose de que siempre la "riega en todo".

"He aprendido de todos. Don Darío sabe que tenemos muchos defectos, pero con la edad ya se nos fue lo impulsivo, vas madurando y él nos recuerda, ocasionalmente, los errores que cometimos en la juventud. Es lo bueno de tener amigos mayorcitos, ja ja".

Darío Pérez, toda una institución en la política hidalguense, sale al quite, después de unos minutos de silencio.

El igualmente habla de sus gustos, y del gusto por sus amigos.

"Uno de mis grandes placeres es la comida, el reunirme con amigos, tomar unos tequilas, conversar y tratar de aprender de los jóvenes, recibir sus experiencias y transmitirles la mía".

Comienza entonces una descripción puntual de quienes en ese momento lo acompañan, pero empieza por los ausentes.

"Alejandro Mariel es una persona preparada, maneja el celular como pocos, tiene una facilidad para el manejo del Internet impresionante. Nos saca de las dudas. Y también es un excelente hombre. Prisciliano Gutiérrez es el poeta, el que toca la guitarra, el que ya hizo una oda a cada artículo de la Constitución. Y Carlos Camacho es, sin más, el medio".

-Sólo gente preparada -se le interrumpe-.

"Para nada, responde riendo. Aquí nadie está preparado. Sólo somos amigos que hablan sobre cosas serias y cosas banales, nos reímos juntos de la vida.

"Yo soy el mayor y el más inteligente. Eso se nota. En tres años que llevamos reuniéndonos, jamás hemos tenido problemas".

OTRA PROBADITA

Y siguiendo con la descripción de sus amigos, inicia con el delegado estatal del ISSSTE.

"Jonguitud es conocedor de libros y música. De todo discutimos: política, deportes y chismes. En su lado positivo es un médico excelente, hombre culto, lástima que todo lo eche a perder con su carácter.

"Al ingeniero Kaim tengo 10 años de conocerlo. Inteligente. Hombre capaz y muy preparado. Lástima que nunca tenga tiempo para nada. Ya saben, se da su importancia.

"A Roberto lo conocí, hace 16 años, en un hotel. Ja ja. Sí, compartimos la habitación cuando ambos asistimos a una convención política. En el evento, vi que no tenía cuarto y le dije: pasa la noche conmigo. ¡¡¡¡Hubieran visto su cara!!!!

"A Roberto le he aprendido mucho, por toooooda su trayectoria. Sabe ser amigo. Me consta que pide primero por los demás que por él mismo. Hombre derecho".

Y ALGUNAS ANÉCDOTAS

Entonces, aprovecha el espacio para referirse un poco a él y recordar algunas anécdotas.

"Siempre he pensado que las experiencias son importantes. Comencé a trabajar a los 16 años. Toda la historia de mi vida la hice a mano. Desde joven me rodee de hombres grandes. Ahora estoy al revés. Pero es importante aprender de los demás, así ha sido la universidad de mi vida".

Sus compañeros inician entonces con los comentarios del ayer.

Sacan a la luz el día que virtualmente Roberto Pedraza puso en venta el rancho de don Darío, en una broma durante la visita del ex gobernador. Lo remató a un peso el metro, por tratarse del amigo.

O cuando, en Xochiatipan, Roberto Pedraza bajó del helicóptero sólo para comprar varias bolsas con chayotes, que meticulosamente entregó a Luis Kaim, diciendo que era su material didáctico y de apoyo en la coordinación de comunicación social.

O aquella cuando, en gira de trabajo, también viajando por los aires, a Luis Kaim se le ocurre preguntar al entonces secretario de Salud, Jonguitud, cuál era el pueblo feo que se veía a lo lejos. A lo que Jonguitud respondió, en tono subido con el afán de broma, frente al entonces gobernador Núñez: "Actopan, Luis, es Actopan, es el pueblo feo donde nació el gobernador. ¿Verdad, señor?"

Amigos indiscutibles. De los buenos. Que se señalan errores y aplauden aciertos. Que comparten el gusto por la vida, y defienden su derecho a la autenticidad y la posibilidad de trascender.