Ojo política
Regresa Terán con renovados bríos
Roberto Terán. Foto: Antonio Madrid / El Sol de Hidalgo.
El Sol de Hidalgo
11 de junio de 2009

Pachuca, Hidalgo.- Experto productor de frutales, sobre todo papaya, y también criador de reses de alta calidad, Roberto Terán, tras prolongada ausencia, ha regresado a un encargo de alto riesgo como secretario de Seguridad Pública Municipal en Pachuca.

Como siempre ha ocurrido con él, no guarda reservas. Se manifiesta tal como es.

"A los 54 años, ex militar, con largas estadías en el servicio público, mi vida no se oculta entre penumbras", cita.

Delgado, los ojos más intensos que de costumbre y argumentando: "Ya tengo algunos cabellos blancos", que no son perceptibles y cuenta que tuvo que abandonar, transitoriamente, su vocación en el servicio público, por el campo.

EN ARCA ABIERTA

"Tengo un terreno ubicado a 30 kilómetros de Huejutla, ya en Veracruz. Radicado ahora en la capital del estado, carecía tiempo para estar atento a las faenas en el pequeño rancho. Había gente que me ayudaba, pero, se sabe, en arca abierta, hasta el más justo peca. Por eso dejé el negocio de la papaya maradal, de origen cubano, y hoy, con menos riesgos, tengo un pequeño hato".

Éste, explica, es de raza cimbralth, mezcla de cimental con bramah.

Su arribo a Seguridad Pública Municipal se dio por invitación expresa del presidente municipal Francisco Olvera.

Tiene talento para relatar:

"Conozco al licenciado (Olvera) de tiempo atrás. Nuestra relación ha sido estrictamente laboral. No podría afirmar que somos amigos, amigos, pero sí hay trato cordial y respetuoso de ambas partes.

"Cuando fungí como director del Instituto del Transporte, él era coordinador jurídico. Fue amable asesor para que se promoviera la Ley del Transporte. Conoce mucho de Derecho".

Abona cualidades del alcalde pachuqueño:

"Me gusta cómo trabaja, es práctico, operativo. Permite que uno haga su labor, aunque siempre está atento. Digo que llega a ser, de hecho, el secretario, porque me habla continuamente, casi todos los días, para reportarme las que, a su juicio, son anomalías y que apremia corregir, como es una circulación lenta, una denuncia por un robo o situaciones semejantes, que alteran la tranquilidad del municipio".

Hasta antes de este encargo, Terán era asesor en Seguridad en la esfera gubernamental.

TUVE DOS JEFES

"El nombramiento me lo otorgó el gobernador Miguel Osorio. Tuve dos jefes, quienes fungieron como coordinadores: Onésimo Serrano y Federico Hernández. Estimables personas.

"Mi función era hacer estudios sobre algún asunto en particular y emitir opiniones".

En diciembre del 2008, refiere, caminaba por la Avenida Juárez, casi frente a La Villita, cuando recibió una llamada de Olvera.

Ya era alcalde electo.

"Me preguntó, deferente, cómo estaba, y después me comentó que deseaba que platicáramos. Me citó a las 7 de la noche en su oficina. No tenía una idea clara acerca de qué se trataría".

¿VOLVER A LA ACTIVIDAD?

Los dos fueron puntuales y Olvera le preguntó a Terán:

"¿Te gustaría volver a la actividad? Y, un tanto en broma, repuse: si me ofreces la Secretaría General del Ayuntamiento, apuesta a que sí".

Olvera sonrió y respondió:

"No, capitán; el puesto sería de secretario en Seguridad Pública. ¿Qué opinas?"

Terán arma la última parte de la confesión:

"Sentí como si me hubieran echado un balde de agua helada. Sólo le argumenté: '¿Puedo pensarlo?' Y añadí: 'Me siento cansado. Te hace falta un joven que tenga los arrestos para estar de madrugada, recorrer antros, permanecer de tiempo completo. Podría recomendarte a alguien' ".

El alcalde electo preguntó el nombre. Esperó unos segundos y respondió: "No, capitán; deseo que tú seas. Consúltalo con la almohada".

Roberto Terán le solicitó:

"Mi designación la hizo el gobernador Osorio. Permítame que hable con él. Debo preguntarle; es mi jefe".

Solicitó una audiencia, pero antes el gobernador lo llamó, vía telefónica:

"Capitán, ya hablé con Francisco Olvera. Me gustaría que lo apoyara".

Y zanja Terán:

"Jamás, a un gobernador se le dice no. Volví a lo mío".

Divide lo interno y lo externo.

AMOR A LA CORPORACIÓN

"Adentro, debemos abundar en el orden, disciplina. Amor a la corporación. Entrega y, a la vez, recíproco, mejorarlos. Afuera es donde se ve nuestra mano: la seguridad. Tenemos que ser aptos y convincentes".

Alguna vez, en el sexenio de Manuel Ángel Núñez, Terán estaba al frente de la Policía Ministerial. La procuradora era Flor de María López González. En un cargo importante estaba otro reconocido investigador: Luis Cruz Mera.

Hubo serias diferencias entre los dos: Terán y Cruz. Prácticamente se enfrentaron. Casi como aquello de "echaron mano a sus fierros, como queriendo pelear".

No se llegó a tanto. Terán renunció. Y después sortearía otras encomiendas.

Afirma: "Eso fue del pasado. He encontrado a Luis (Cruz Mera) y nos saludamos".

De ese episodio aporta moraleja:

"Mi trabajo no entra en conflicto con mi persona. Hay que dominar impulsos".

PIES DE PLOMO

En Seguridad Pública, resume, hay que actuar con pies de plomo. Entender a los elementos. Los cambios no se dan de la noche a la mañana. Debo identificarme con ellos. Nos vamos haciendo camaradas y de ahí surge, natural, un equipo bien identificado. Se logran acuerdos".

No avizora un Pachuca fuera de control.

"Hay delitos, malandrines, y a éstos se suman los que nos llegan de afuera. Reconozco, estamos atrasados. Según parámetros idóneos, debe haber un policía por cada 200 personas. Nosotros tenemos uno por cada 9 mil. Existen un poco más de 500 operativos. Pronto incorporaremos otros 50.

"Los servicios van de la mano con la infraestructura. Mi responsabilidad está totalmente asumida.

"El presidente Francisco Olvera me dejó manos libres. Designé a los directores de Vialidad y Tránsito. Dos ex militares, compañeros, de toda mi confianza".

No se engaña Contreras que en el puesto "se juega la vida".

Precisa:

"Acepté y debo responder. No albergo ambiciones; no soy político".