|
México
Déficit alimentario ya es de alto riesgo: Heladio Ramírez López
Conforme al avance de las siembras, este año la producción de maíz disminuirá de 24 a 21 millones de toneladas. Foto: Archivo / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
26 de enero de 2009
Carlos Acosta / El Sol de México
Ciudad de México.- Apuntalado como otro saldo negativo del TLCAN, México se encamina a una crisis de alimentos debido a la creciente dependencia de las importaciones y a la caída de la producción que registra el campo por falta de recursos, que obligó a realizar compras al exterior por poco más de 20 mil millones de dólares para abastecer más de 50 por ciento del mercado nacional el año pasado. El senador priísta Heladio Ramírez López dijo que la dependencia alimentaría significa comprar en el exterior 52 por ciento de los alimentos que consumimos. Tan sólo en los últimos tres años, la tasa de dependencia alimentaria se incrementó en más de 10 puntos porcentuales, sobre todo en la adquisición de 23 clases distintas de alimentos en los primeros 10 meses de 2008, según reportes del INEGI, lo que implicó un aumento del 26 por ciento en relación con los 15 mil 292 millones de dólares que se gastaron en igual periodo de 2007. Tanto legisladores del sector agrario como dirigentes campesinos advierten que la dependencia alimentaria de México ha alcanzado dimensiones "inaceptables", pues las importaciones superan ya los 20 mil millones de dólares al año, lo que significa que "nos aproximamos a niveles de alto riesgo y vulnerabilidad nacional". Para el presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, Héctor Padilla, a pesar de que el Legislativo destina sumas cuantiosas a la producción de alimentos básicos, el Gobierno federal muestra una incapacidad evidente para su aplicación oportuna para reducir así el riesgo de desabasto, mediante la reactivación de la actividad primaria. El presidente de la Comisión de Desarrollo Rural del Senado, Heladio Ramírez López, y el dirigente de la CNC, Cruz López Aguilar, señalan que el índice de dependencia en granos, oleaginosas y carnes, que a inicios de los años noventa era cercano al 20 por ciento, ahora se ubica en un alrededor del 45 por ciento. Lamentan que México no cuente con soberanía y seguridad alimentaria y nutricional, ni con un sistema de planeación y políticas de Estado que la garanticen; por el contrario, advierten, cada vez se golpea más a los productores nacionales. López Aguilar vaticina: "Si 2008 fue malo para el agro social mexicano, el año 2009 será peor", y puso como ejemplo que por falta de apoyos para trabajar, más de 350 mil productores abandonaron el campo y se dejaron de producir alrededor de 23 mil millones de toneladas de alimentos. Ello ocasionó, añade, que México tuviera que importar casi 50 mil millones de toneladas de alimentos para suplir lo que dejaron de producir los campesinos y alimentar a toda la población nacional. Se queja que parte del problema se debió a que el 2008 significó un cambio muy drástico en el ejercicio presupuestal de los recursos federales al campo, dado que se compactaron los programas de la Sagarpa, reduciéndose de 50 a solamente ocho. Para el cenecista está más que claro que eso no ayuda a la producción de alimentos y que, por si fuera poco, lo peor está por llegar cuando miles de migrantes vuelvan al país de Estados Unidos y Canadá, con la situación de que no habrá trabajo en México. Heladio Ramírez refiere que uno de los pendientes de este Gobierno tiene que ver con el mecanismo para administrar las importaciones y exportaciones de alimentos, así como la creación de una reserva estratégica de granos bajo dos escenarios: el de la autosuficiencia en maíz blanco y frijol, donde el respaldo debe ser de por lo menos tres meses la demanda. En el caso de ser altamente dependientes, indica, tendría que acompañarse con un programa de sustitución de importaciones, en el que se apueste a los productores del país. Asegura que estos aspectos ya estaban convenidos con el exsecretario de Economía Eduardo Sojo y que sólo falta que ahora Gerardo Ruiz Mateos -actual titular- los traduzca en documentos, compromisos y hechos. En materia legislativa, afirma que se trabaja para aprobar la iniciativa de Ley de Planeación, Organización e Inversión Agropecuaria y Seguridad Alimentaria, con la que se busca dotar de certidumbre y sustentabilidad al campo mexicano. * LA CRISIS PROGRESIVA Los legisladores comentan que desde 2005 empezó este problema y es probable que se eleve la afectación por el alza de los precios internacionales y más importaciones. En 2007, el maíz no superó las tres toneladas por hectárea, el arroz llegó a 4.6, el trigo subió a 5.0, el sorgo registró 3.2 y el frijol, apenas 0.8 toneladas. Comparado con la fresa y la papaya, tuvieron un rendimiento de 28 y 39 toneladas por hectárea cada uno. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en los primeros 10 meses del año pasado el mayor gasto en alimentos correspondió a los cereales, ya que de 2 mil 508 millones de dólares se elevó hasta 3 mil 915 millones, lo que representó un incremento del 56 por ciento, aun cuando los precios internacionales de los granos comenzaron a bajar a partir del segundo semestre del año. Las compras al exterior de trigo ascendieron a mil 83 millones de dólares, lo que implicó un aumento del 57 por ciento. También se erogaron 3 mil 51 millones de dólares en la compra de semillas y frutos oleaginosos, un aumento de 62.5 por ciento. Las compras de carne en todos sus tipos (bovina, de cerdo y de aves, tanto fresca como refrigerada) se pagaron a 2 mil 694 millones de dólares, un aumento del 17 por ciento anual. El gasto por las importaciones de leche, huevos y miel ascendió a mil 329 millones de dólares, es decir, 4.2 por ciento más respecto de los mil 275 millones de pesos erogados en 2007. En las importaciones de grasas animales y vegetales se gastaron mil 312 millones de dólares, lo que implicó un aumento del 55 por ciento. El saldo de la balanza comercial indica que de las 23 categorías de productos alimenticios considerados por el INEGI, sólo 10 registraron superávit y entre ellos destaca el saldo positivo de 17 por ciento en las hortalizas, plantas, raíces y tubérculos, o del uno por ciento para las frutas comestibles. Otros grupos que registraron saldos favorables corresponden a bebidas y vinagre, pescados y mariscos, preparaciones de cereales, azúcares, animales vivos, así como café y té. * MÁS POBRES, MENOS ALIMENTOS El diputado Héctor Padilla asegura que la crisis alimentaria mundial ha provocado que en los dos años del actual Gobierno, el número de pobres en México haya aumentado por lo menos en 8 millones, debido a la carestía de los alimentos y al subejercicio presupuestal en el agro. Menciona recientes estudios de la UNAM en los que se estima que, bajo esta situación, el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa fracasará también en su programa de combate a la pobreza, pues se calcula que con la crisis alimentaria se requieren casi 80 años para lograr que no haya pobres en México. Las mismas investigaciones revelan que se necesitan más de 20 años para acabar con la llamada pobreza alimentaria. De acuerdo con datos oficiales, actualmente 18.5 millones de mexicanos viven en pobreza extrema, esto es, con ingresos menores a los dos dólares al día. El integrante de la dirigencia de la CNC, Ismael Ordaz, critica que para enfrentar la crisis alimentaria el Gobierno siga apostando a los productores extranjeros y a la importación de alimentos, lo que acompaña con programas asistencialistas como el de Oportunidades, que aumentó en 120 pesos mensuales el apoyo que entrega a cinco millones de familias en pobreza extrema, a fin de que hagan frente a los aumentos de precios. |
|